El encuentro de esta tarde entre España y Kosovo trae aparejado mucho más que un simple partido de fútbol. Se trata del no reconocimiento de una nación hacia la independencia de la otra. Un tweet polémico de la Federación Española de Fútbol exhibió el conflicto. Escribe Esteban Bedriñan.

El gobierno de España, una nación que aún continúa con una monarquía parlamentaria como hace varios siglos atrás, tuvo que hacer malabares para evitar un conflicto diplomático y una amonestación de parte de FIFA y UEFA, a raíz del encuentro que sostendrá su selección con la de Kosovo esta tarde en Sevilla por las eliminatorias a Qatar 2022.

La federación kosovar amenazó hace algunas semanas con no presentarse a la cita tras una publicación en Twitter de la Federación Española de Fútbol donde se referían a ellos como “el territorio de Kosovo” en vez de Estado independiente. Fuentes federativas han señalado que se utilizó la denominación de territorio en ese tuit siguiendo las recomendaciones del Gobierno a través de Asuntos Exteriores coordinadamente con el Consejo Superior de Deportes español. 

La propia ministra de Asuntos Exteriores de España, Arancha González Laya declaró que “el fútbol es el fútbol y las reglas del fútbol las fija la FIFA. [Pero] Las reglas del reconocimiento de Estados las fija el derecho internacional.” Kosovo se declaró independiente de Serbia de manera unilateral en 2008 y es reconocida como Estado en la actualidad por 98 países (entre ellos la gran mayoría de la Unión Europea) pero no así por España. En el ámbito futbolístico, la federación kosovar fue admitida por FIFA y UEFA en el año 2016.

La negativa española a reconocer la independencia de Kosovo como Estado viene desde la época del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y fue continuada por las administraciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez y se debe, entre otras cosas, para no sentar precedentes a los propios movimientos independentista que tiene el país, especialmente con el catalán, que ha tomado el ejemplo kosovar como inspiración.

A pesar de los diversos pedidos de reconocimientos de Kosovo por lograr la aprobación de España y otras naciones, sigue sin ser reconocido por más de 70 países en el plano diplomático como Rusia o China (que también tienen conflictos independentistas internos) pero cuenta con el apoyo de otras 100 naciones como Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania y Gran Bretaña en la ONU.

En junio de 2019, en una nota conjunta concedida a la agencia EFE y al diario español La Vanguardia en Pristina, capital kosovar, el ex presidente Hashim Thaci se refirió al conflicto invitando a España “a que nos reconozca, ya que sería la decisión correcta. El caso Kosovo es especial. En Kosovo ha ocurrido una limpieza étnica y genocidio por parte del Estado de Slobodan Milosevic. Hemos liberado una batalla por la existencia. La intervención de la OTAN ha sido una intervención humanitaria para proteger a la población civil. España no es Serbia, no está gobernada por un Slobodan Milosevic y tampoco Cataluña es Kosovo”. Thaci tuvo que dimitir en noviembre de 2020 tras confirmarse su inculpación por parte del Tribunal de la Haya por crímenes de guerra durante el conflicto entre los separatista kosovares y el ejército serbio a finales de la década de los 90.

Desde hace años que existen en la UEFA varios cruces entre naciones que se evitan a toda costa por conflictos bélicos o diplomáticos entre sus asociaciones afiliadas. Las mismas pueden solicitar al ente continental un veto para no tener que emparejarse en zonas eliminatorias, tal el caso de Rusia con Ucrania (conflicto del Donbáss) o Armenia con Azerbaiyán (conflicto de Nagorno Karabaj). De hecho, la propia España ha hecho uso de ese derecho para no tener que enfrentarse a la selección de Gibraltar, debido al conflicto que mantiene con Gran Bretaña por ese territorio y Kosovo lo usó para evitar toparse con Serbia y Bosnia.

Claro que si algunos de estos partidos llegaran a darse en el contexto de una copa del mundo, no habría uso posible de estos vetos.  Según la opinión del abogado español Toni Roca, abogado titular de Himnus, un despacho hiperespecializado en el mundo del fútbol, “si llegado el caso, Gibraltar se clasificara para el Mundial, no habría veto posible. O juegas contra ellos o te retiras (…) La FIFA determinará los elementos de ceremoniales que se emplearán en cada partido y proporcionará a las federaciones participantes directrices para su implementación”.

A raíz de todos estos conflictos suscitados entre ambas federaciones, el juego de este miércoles corrió serios riesgo de no jugarse. La Federación de Fútbol de Kosovo emitió un duro comunicado en donde consignaba que “El enfoque del Estado español hacia el Estado de Kosovo ha sido lamentablemente destructivo desde la declaración de Independencia del 17 de febrero de 2008, pero este enfoque y la estructura que las instituciones de este país intentan darle a la ciudadanía de Kosovo, no puede cambiar la historia y la realidad”. Si bien se habló inicialmente de que no se izaría la bandera ni sonaría el himno kosovar en Sevilla, la medida debió reverse.

La relación entre ambas naciones ha sido compleja desde la proclamación de independencia kosovar. En 2009, el presidente Zapatero retiró las tropas españolas en la región, lo que le valió muchas críticas de parte de la OTAN. Años después, su sucesor, Mariano Rajoy, rechazó la entrada del país en la Unión Europea y se negó a acudir a una cumbre de los países comunitarios con los de los Balcanes en Bulgaria para evitar sentarse en la mesa con los representantes kosovares. Tanto se ha llegado a tensar la cuerda que hace apenas algo más de dos años, el Comité Olímpico internacional (COI) amagó con excluir a España de las competiciones internacionales si no facilitaba una solución para que Kosovo pudiera participar en las mismas.

El ingreso de la delegación de Kosovo a España no quedó exento de polémicas. A lo intrincado que es tener que presentar visados especiales para ingresar a un país que no reconoce al otro como Estado independiente, las autoridades españolas limitaron a 30 la lista de los visitantes y, según consigna el diario El País, entre los visados rechazados figuraba el de un policía militar que se presentaba como utilero de la selección kosovar.

Emparejados ambos en el grupo B rumbo a Qatar 2022, la selección de Kosovo llega a Sevilla luego un 0-3 como local ante la Suecia de Zlatan Ibrahimovic con la misión de, al menos, conseguir un punto. Sus máximas figuras son el volante Arber Zeneli del Stade Reims francés y el delantero de la Lazio italiana Vedat Muriqui. Enfrente tendrá a una España que empató de local a uno contra Grecia en el debut y que ganó sobre la hora en su visita a Georgia.

El encuentro de esta tarde no solo tendrá importancia en la faceta futbolística sino también en lo externo. No siempre el fútbol se juega dentro de un terreno de juego. Kosovo va a tener que dar fe de ello y el caso particular del partido ante los españoles parece que no será una excepción en estas eliminatorias mundialistas sino una regla: Grecia y Georgia, los otros rivales de la zona, tampoco reconocen a los kosovares como un Estado independiente.

Esteban Bedriñan

Twitter: @ebedrinan

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