Hoy en el Salón de Lectura Deportiva: Daniel Orsanic y su relato de cómo Argentina fue campeona de la Copa Davis. Tenis, gloria y alegría en una noche de Zagreb. Escribe Diego Maximiliano Huertas.

Autor: Daniel Orsanic

Título: Así ganamos la Davis

Editorial: Planeta

Lugar de edición: Argentina

Año de edición: 2017

Número de páginas: 288

Categoría de lectura: Lectura sencilla, entretenida.

Precio en librerías: El precio al que se lo puede encontrar en Internet va desde los $150 hasta los $890. Si en una de esas lo salís a buscar por las librerías te cuento que en algún momento fue saldado, esto quiere decir que lo podés comprar a un precio accesible, no más de $500. Hay que salir a buscarlo.

En estos días de barbijos y alcohol en gel salí a la calle a buscar un nuevo libro para el Salón de Lectura Deportiva. Quería encontrar algo distinto y si hay uno de los deportes que me gusta tener en este espacio es el tenis. En realidad el deseo es que este salón se llene de todos los deportes posibles, pero a la hora de encontrarme libros deportivos siempre gana el fútbol. Di vueltas y la calle mostraba casi lo mismo de siempre: gente que anda con la boca al aire libre, protocolos que no se cumplen, cierta despreocupación por lo que estamos atravesando, como si la gente se hubiese acostumbrado a vivir con este virus sin importarle lo que le puede pasar y, lo peor de todo, que te pueden enfermar a vos y eso tampoco le importa. No les importa nada y verlo es triste. Postales de estos días… pero así como están los que no les preocupa nada, están aquellos que sí y eso hay que destacarlo, no todo brilla pero tampoco es tan oscuro. Salir a la calle es todo un evento: tomarse un colectivo, un tren, un subte, es una osadía en donde todo ser humano es sospechoso. Pero así y todo a veces no queda otra que hacerlo. Lo peor de todo no es que solo hay que combatir con el virus, sino también con el ser humano.

Como dijo Pepe Yusita en un asado en donde se homenajeaba a una de las figuras más grandes que tuvo Papero Viejo en el arte de la baraja, el inigualable Joseph Bartoliev: “El drama no son estos animales que quieren robarnos la tira de asado que pusimos en la parrilla – señalando unos cachilos que estaban al costado de la mesa -, ellos no piensan, hacen, carne, comer. El drama de este pueblo es la gente, que a sabiendas que el asado escasea no cuida las vacas”.

Encontré un libro, lo encontré. Me llamó la atención cuando lo tuve en mis manos, tiene un peso fuera de lo común y el motivo es porque está editado en papel de ilustración. No es muy común que se editen libros con esa clase de papel, generalmente son los que están dedicados a la fotografía o algún arte específico como la pintura. Pero este no era un libro de arte, es un libro que contiene una porción de la historia del tenis argentino y ni más ni menos que el momento en que por primera vez se traía la Copa Davis a estas orillas del Río de La Plata.

Ese fue un lindo instante dentro de la historia deportiva de nuestro país y el libro que agarré, pesadito, con hojas de ilustración y unas fotos hermosas tiene como título Así ganamos la Davis. Y me pregunté ¿Cómo se ganó la Davis? ¿Cómo llegamos a traernos ese trofeo por primera vez en la historia deportiva de nuestro país? ¿Quiénes fueron los hacedores de esa gloria? Y para responder las preguntas está el libro que escribió Daniel Orsanic, el capitán del equipo que puso fin en 2016 a un tiempo en que pasaron 104 ediciones de la copa en donde nos volvíamos a casa con las manos vacías. No lo hizo solo, dirigió a un conjunto de grandes tenistas: Juan Martín del Potro, Federico Delbonis, Leonardo Mayer y Guido Pella quienes estuvieron en las finales pero también Renzo Olivo, Carlos Berlocq y Juan Mónaco, quienes participaron de las series preliminares.

Así ganamos la Davis es un libro que se lee de forma accesible, narrado en primera persona nos vamos a meter en el mundo de alguien a quien le tocó un momento histórico dentro del deporte argentino; su destino fue guiarnos hasta las finales de la Copa Davis, estaba escrito de antemano, ganarla fue la confirmación de ese destino:

“Todavía recuerdo la sensación de verme parado, frente al desafío profesional más grande de mi vida. En ese instante en el que uno comprende que su propia historia está a punto de desdoblarse, en un antes y un después. Para bien o para mal. Fue como un baño de conciencia: a partir de ese momento, mis acciones marcarían y formarían parte de la historia del tenis argentino. Había llegado el momento de empezar a proyectar mi propia forma de pensar. Me tocaba trabajar en el tenis representando a mi país, en el plano más competitivo de este deporte.

Alcanzar el cargo de capitán de Copa Davis nunca significó un logro en sí mismo. Haber descansado en esa idea hubiese sido un gran error. Es una posición que adquiere relevancia y valor en la medida en que se logre desempeñar con coherencia, honestidad y personalidad.  

No me cansaré de repetirlo: nuestro objetivo jamás fue que el equipo saliera campeón de la Copa Davis, sino trabajar en mejorar las relaciones entre sus integrantes, provocar la aceptación, el respeto entre todos ellos y generar un sentido de identidad. Cristalizar esa idea en los más grandes para que ellos lograran legarla a los más chicos desde el ejemplo. Transmitir que las nuevas generaciones deben crecer jugando al tenis con la costumbre de respetar que tienen al lado. De esa manera, cuando lleguen a ser grandes y les toque ocupar un lugar importante o simplemente decidan seguir su vida por otros caminos lejos de este deporte, sean capaces de tener en cuenta a quien esté a su lado”. 

El tenis es un juego solitario, el silencio de la soledad en la cancha se nota en el viento que se desplaza continuamente, pero lo que requería esta instancia era un trabajo en equipo, estar unidos para buscar la consagración y fijar una meta: traer la copa. Para eso Daniel Orsanic hizo un trabajo continuo, había que reforzar el equipo, dejar las individualidades de lado y meterse de lleno en la idea de que “uno somos todos”. La figura de su padre, un croata  que llegó a los 19 años a Buenos Aires, fue de gran ayuda con aquellos consejos que le había dejado en la niñez para afrontar a lo cual estaba destinado:

“Si bien se trata de un deporte individual, él siempre inculcó dentro de mi formación como deportista la idea de generar amistades y vínculos fuertes con la gente, a través del dialogo y el respeto. Desde el principio me hizo entender que el tenis debía ser un camino para evolucionar como deportista, pero, sobre todo, como persona”.

El libro está organizado de una forma simple y accesible al lector. Los capítulos están conformados de la siguiente manera:

1. Cómo llegamos a la Davis.

2. Gdansk

3. Pésaro

4. Glasgow

5. Zagred

Esa organización nos permite como lectores imaginarnos cada uno de los lugares por donde el equipo argentino disputaba sus partidos, la narración está en forma de crónica y lo muy bueno es que se detiene en aspectos que son del quehacer de un tenista. Pocos nos imaginamos cómo son los hoteles donde duermen los equipos, cómo son las canchas de entrenamiento y los lugares en donde se deben disputar los partidos, no todo es siempre como lo imaginamos. Al leer nos vamos metiendo de lleno por esas calles que Daniel Orsanic junto al equipo argentino debieron recorrer, también vamos con ellos porque la lectura nos invitó. Cada capítulo es un encuentro con una geografía particular, es una especie de recorrido que el lector/a hace junto a quien escribe.  En las letras hay un mapa de esas calles.  Pero no solo contiene estos capítulos que mencionamos el libro, sino que viene con un anexo en donde a través de la lectura se pueden escuchar las voces de: Mariano Hood, Guido Pella, Leo Mayer, Federico Delbonis y Juan Martín del Potro. En este anexo vamos a encontrar la pluma de los protagonistas que mencionamos en donde a corazón abierto exponen los momentos que marcaron su existencia dentro de la Copa Davis.

El libro cuenta con ocho páginas con fotos de esta hazaña. Toda la edición es impecable, es uno de esos libros que vale la pena tener por el momento que relata pero también como está relatado. Lo podemos tomar como la gran crónica de un momento histórico, de un tiempo que queremos que regrese. No es un libro extenso, se puede leer de un tirón, de hecho la historia por ahí te lo pide, porque en cada párrafo hay un instante que pasa con pasión y en las letras se nota.

Daniel Orsanic pone el corazón en la hoja para escribir esos días en que con el equipo argentino perseguían el sueño de traer “la ensaladera” o “la ponchera” como otros le llaman al trofeo que tiene tres pisos de madera, pesa 105 kilos y mide más de un metro de alto y ancho. El equipo argentino pasó mucho tiempo acariciando el anhelo de tocar esa “ensaladera” y en 2016 lo consiguió, el equipo estampó su firma sobre la historia del tenis mundial.  

Así ganamos la Davis es un recorrido por un evento deportivo que marcó un antes y un después en nuestra historia deportiva, porque sin duda alguna fue un momento bisagra en el deporte argentino. Pero también están esos instantes en donde un capitán tiene que hacer lo suyo para que la tripulación llegue a buen puerto, esa motivación que es necesaria antes del juego y estamos hablando del tiempo en donde lo último que queda por jugar es la serie final:

“La charla que tuvimos la noche del jueves, antes del debut en la final, fue similar a las anteriores. Reforzamos la idea de que, más allá, de lo particular de la situación, se trataba de una serie más. Había que salir a jugar al tenis y entregarlo todo. Independientemente de quién entrara en la cancha, todos íbamos a  estar apoyando, tirando para el mismo lado, sin importar el resultado. Al grupo se lo veía bien, más allá de los nervios lógicos, pudimos ir a dormir con mucha ilusión y entusiasmo. Éramos protagonistas de un capitulo muy importante en el libro de la historia del tenis argentino (y del tenis mundial). Lo más importante era lo que estábamos viviendo con buena onda, con capacidad, con nervios y energía. ¡Con mucha energía!”.

Vale la pena salir a buscar Así ganamos la Davis de Daniel Orsanic, vale la pena por el momento que relata, por contar esa parte de la historia que nos dio la gloria y vimos el sueño cumplido luego de tantos años de espera. Leerlo te hace estar ahí, recordar esos días en que el país se paraba a ver los partidos y soñaba con una gloria con la que hoy contamos.

Y también, a modo de Bonus Track dejamos unos links para que puedas ver on line acerca de la Copa Davis y sus protagonistas

Entrenadores (DEPORTV) Daniel Orsanic

Argentina en la Copa Davis (DEPORTV)

Parte 1:

Parte 2:

Que lo disfruten.

Salud la barra muchaches.

Diego Maximiliano Huertas

Twitter: @AcuaticoSubte

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