Minuto 64. Lionel Messi mete una diagonal con la pelota en los pies. La edad es tinta en un DNI: le importa solo a los giles. El arquero rival le saca el tercer gol y él camina en medio de un jolgorio. Va al córner. Sonríe. Qué cosa compleja reirse: ser feliz parece esto. Era estelar cómo Gardel impactaba con esa mueca dental en la boca. Con Messi pasa lo mismo. Me lo dice un amigo que está al lado mío: Leo imagina lo imposible.
Los primeros diez minutos del partido entre Argentina y Argelia le hicieron homenaje a una de las mejores caras del scalonismo: fútbol-taquicardia en su máxima expresión. Dos goles anulados por un hombro, un grito atragantado, un silencio ensordecedor que se transformó en suspiro. Olor a Arabia veraniego dos mil veintidós y el equipo que no te va a dejar tirado, como si no hubiera pausa de hidratación para el sufrimiento. El amor al servicio del pesar.
En un partido duro sin espacios, De Paul encontró a la aguja del pajar, y todo lo demás no es nada, o es todo. Messi lleva veinte años haciendo goles en mundiales, con cinco partidos seguidos marcando. El más veterano en marcar. El más goleador. El más. Estás para eso, viejo. Te quiero hasta el final de nuestras vidas.
En el documental “El método Scaloni”, Nicolás Tagliafico confesó una verdad que no por simple es despreciable: el técnico les suele decir “junten pases”. Eso hicieron. Tac, tac, tac. La lucidez artística de la circulación fue obra de un mediocampo novedoso que tuvo una especie de “cinco rotativo”: a veces Alexis, otras De Paul, otras Enzo. El primero de los ¿ocho? escalones scalonistas tiene cosas a corregir pero eso lo charlamos mañana y pasado.
No es sencillo empezar: a un auto le cuesta más la primera que la quinta. Este equipo hace fácil lo difícil y posible lo imposible. Para los más chicos: no es normal.
Hay una canción famosa en la que la hinchada revolea los trapos. Olé, olé, olé. La sonrisa de Gardel. Suele recordarse de esas estrofas la parte en la que se grita “es un sentimiento, no puedo parar”.
Hoy elijo quedarme con una frase menos resaltada. Cada día te quiero más.
Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez
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