Los buenos tuiteros tienen algo de francotirador: esa capacidad milimétrica para referirse a un tema sin nombrarlo, ser gracioso, dejar espacio para que el lector complete lo que está escrito, todo en una oración. Los tuiteros son Augustos Monterrosos sin canon literario que los avale. Dijo @gringonomas “Que hubiera pasado si el Trinche Carlovich se sacaba una foto con Nixon?”. Tomás Felipe Carlovich es parte de la Mitología Futbolera Argentina, el futbolista que era mejor que cualquiera pero que siempre jugó en el ascenso. Richard Nixon, en cambio, sí supo lo que es llegar a la cima de la montaña del poder y la fama, pero también conoció lo que es venirse abajo: fue el último presidente yanqui en no terminar su mandato. La causa de su despido fue haber mandado unos exiliados cubanos a espiar al partido demócrata. A los cubanos los mandaron a espiar y tocaron timbre, terminaron todos presos y se destapó una red de espionaje a cargo de Nixon con micrófonos puestos hasta en los perros de la casa blanca.

De todos los mitos que rodean a Carlovich, el que dice que estuvo a punto de ir a jugar a Estados Unidos pero Pelé lo prohibió, es mi preferido. La leyenda cuenta que al Trinche lo quiso el Cosmos pero Edson Arantes dijo que no, que de ninguna manera, que la única estrella de ese cosmos era él. Entonces Carlovich se quedó en Rosario y Pelé en Nueva York.

Edson Arantes do Nascimento ya había ganado tres mundiales, dos Copas Libertadores, dos Copas Intercontinentales, seis Brasileiraos y quichicientos campeonatos paulistas cuando se fue a jugar a Estados Unidos. Fue el primer futbolista estrella en hacerlo, después vendría la oleada de grandes cracks yendo a jubilarse caminando por Central Park o viajando en los tranvías de San Francisco. A Pelé lo llevó Steve Ross, dueño de Warner Comunications empresa que patentó las consolas Atari, aunque no fue un trámite simple. Henry Kissinger, el Secretario de Estado y supervisor de golpes de estado en otros países, movió varios hilos diplomáticos para lograr el sueño de ver a O Rei jugando en canchas de NFL y tomando champagne en Studio 54.

Pelé conoció al presidente de Estados Unidos antes de salir campeón de la North American Soccer League, el precuela de la Major League Soccer. Fue a los pocos días de haber firmado contrato con el Cosmos, vestido de saco, pantalones y zapatos blancos, Pelé hizo jueguitos con una pelota en el patio de la Casa Blanca. Intentó enseñarle al presidente de Estados Unidos, Gerald Ford, a mantener la pelota en el aire con el pie, pero no tuvo éxito. “Puedo hacerlo con la mano”, le dijo Ford. Pelé y los periodistas presentes celebraron el chiste del presidente. Gerald Ford es recordado por ser el sucesor de Richard Nixon y por el fin de la guerra de Vietnam. El encuentro fue el 25 de junio de 1975, antes tuvieron una reunión de 10 minutos en el Salón Oval de la Casa Blanca. La reunión, privada, fue grabada por los micrófonos de la CIA. No era la primera foto de Pelé con un presidente, ya se había sacado con Garrastazu Médici, dictador de Brasil, sosteniendo la Copa del Mundo.

A nadie debe haber sorprendido la reunión o las fotos entre Pelé y Ford. La sonrisa de Edson cotizaba entre los poderosos y él la entregaba con gusto. La norma entre los deportistas es la de tener fascinación frente al poder, un pensamiento del estilo: “y cómo le voy a decir que no al presidente”. Por eso las imágenes de Cantoná, Caszely, Obdulio Varela, Sócrates, Muhammad Alí o Diego tienen tanta potencia, porque son la ruptura, el cachetazo a la solemnidad, la posibilidad de usar esa amplificación que generan para otros fines. O al menos decidir quién puede utilizarlos y quien no. Si todos los deportistas le negaran el saludo a un dictador como Caszely, se quedaran tomando mate en la casa en lugar de hacer campaña con un presidente como Obdulio o se plantaran contra una dictadura como Sócrates, el deporte sería distinto pero porque el mundo no podría ser este. Quizás el mundo sería un lugar más justo o tal vez el deporte, principalmente el fútbol, tendría la audiencia de los Oscar. Quizás menos. El rol de un futbolista no es el de comprender la geopolítica o pensar con perspectiva histórica. No, el rol de un futbolista es hacer feliz a su pueblo, o a sus hinchas, en un mundo donde el ajuste también recae en las sonrisas y las lágrimas de felicidad.

Messi es rosarino como Carlovich y tiene una jubilación anticipada en Estados Unidos como Pelé. A diferencia de O Rei, Messi no visitó la casa blanca solo, fue en compañía de todo el plantel del Inter Miami. Incluyendo al dueño cubano anti revolución Jorge Más y al técnico argentino amante de los asados con vegetarianos Javier Mascherano.

Los hechos son bastante breves y conocidos. Messi y el plantel del Inter Miami fueron a mostrarle el título de la MLS al presidente de Estados Unidos, personificado en Donald Trump. El POTUS —así se le dice según sus siglas en inglés— aprovechó la ocasión para amenazar a Cuba y hablar sobre la guerra con Irán. A todo esto, Messi asentía como en el video donde le tocan la pandereta. Claro, no sabe inglés. Qué puedo saber eu de essa situacao. Trump podía estar hablando del mundial, de las ventajas del cuatro, tres, uno, dos o de un bombardeo en vivo y en directo que él no iba a enterarse. Estos hechos, por más breves que fueran, disparan preguntas.

¿Podría Messi haberse negado? Seguramente. ¿Podría haber puesto condiciones, como por ejemplo no ingresar él solo junto a Trump al Salón Oval? Es posible. ¿Sabe Messi qué ocurre en Irán? Seguramente no. ¿Se cruzó con alguna foto de Donald Trump junto a Jeffrey Epstein? Lo dudo. Como se preguntó Santiago Núñez en esta nota: “¿Messi quiere las bombas en Irán?”. ¿A alguien realmente lo sorprendió la presencia de Messi junto a Trump? ¿La ignorancia exime de responsabilidades? ¿Dirá Messi algún día: yo me equivoqué y pagué pero la tercera no se mancha? ¿Alguien realmente dejará de gritar los goles de la selección? ¿Le sirvió a Ford la foto con Pelé? ¿Y a Trump? ¿Es la misma la influencia de Pelé que la de Messi?

Y una más.

¿Qué hubiera pasado si el Trinche Carlovich se sacaba una foto con Nixon?

Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci

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