La previa al mundial la vivimos recordando grandes futbolistas que nunca jugaron uno. Hoy es el turno de uno reciente: Marcelo Moreno Martins. Héroe del pueblo boliviano, villano de técnicos y periodistas. Pudiendo jugar para Brasil eligió Bolivia y se inventó un puesto. Escribe Bautista Prusso.
– Hola Marce, mirá podes jugar con Neymar, Dani Alves.
-Ok.
-Con Kaka, del Milan.
-Si si, está bien.
-Tenes a Ronaldinho en sus últimas. A Marcelo también para que te tire algún centro.
-Gracias, pero me quedo con el conejo Arce.
El boliviano más caro de la historia, Marcelo Moreno Martins, tiene problemas con el apellido. A los 19 años tomó una decisión que le cambiaría la vida y su apellido se convertiría en motivo de bullying, de desprecio. Para los brazucas Martins, para los bolivianos Moreno.
Mauro Martins, su padre brasileño, jugador histórico del Palmeiras, y su madre boliviana, de apellido Moreno. Marcelo Moreno Martins debuta a los 16 en Oriente petrolero por guapeza y calidad. Ya descollante, la selección brasilera le pone los ojos encima y lo convoca.
Tokio 2005. La sub 20 de Brasil lo alista. Hace cuatro goles. Reflexiona. No reniegues de tu historia, diría Francisco. Elige el altiplano.

En un país sin historia de 9 potentes y dominantes, él se inventa su tradición. Los destinos chinos, alemanes, brasileños, no lo distraen. Los récords tampoco: goleador de Libertadores (2008), primer jugador boliviano en la Bundesliga, el pase de 14 millones de dólares el más caro y, por supuesto, el máximo artillero de la Verde.
La pesca es para los que creen. Cabecear y hacer goles también. Olfato y destino sudamericano. Pivotar, girar y elevarse unos segundos en el aire. Un nueve para todo el día; desayuno, almuerzo y cena.
-A un futbolista lo critican más que a un político. Sobre la presión y la carrera profesional fue de los que eligen el tiempo por sobre la inmediatez, y piensan en procesos más que en atajos.
Con la prensa es contrera. Los entrenadores son un trago amargo en su vida. Renuncia dos veces a la selección. En 2013 y 2015 lo manda a freir churros a Baldivieso. Le quita la autoridad como quien le saca la corona a un rey. En el siglo XXI mando yo, dice Marcelo. Vuelve en 2015 y no deja red sin marcar. Hace 7 goles en 21 partidos de la Copa América del 21’.

Torero en la altura. La última noticia irrumpe nuevamente como polémica. Oscar Villegas es el entrenador de Bolivia y no incluye al 9 goleador en la nómina para competir en las eliminatorias. Viajar al mundial de Estados Unidos es una obsesión. Bolivia se juega una parada difícil. Necesita ganar el repechaje para entrar a un mundial después de 32 años. El matador tira misiles desde afuera: si no me quieren a mí o me critican, ¿A quién van a querer? Soy el mejor de toda la historia del fútbol boliviano.
O mueres siendo un héroe o vives lo suficiente para volverte un villano. Batman decía que sería imposible lograr contener al Guasón sin él. Martins, el mejor, el soberbio, el ícono, el superhéroe del altiplano. Sin jugar un mundial sobran motivos para ubicarlo en un panteón boliviano: Chumacero, Platini Sánchez, Etcheverry, Botero y Moreno.
Bolivia pierde con Irak y se queda afuera, ¿Moreno Martins tenía razón?
¿Qué hace particular a Martins? Lo reconocemos caminando por la calle. Para nuestra generación futbolera fue un prócer moderno. Un color propio, una vincha en la frente como marca propia. La cabellera andina, gruesa y amelenada es fácil de distinguir para cualquiera que haya visto fútbol alguna vez. Trascendió su humilde, corto y conflictivo plantel Boliviano.

Goles de chilena, de tijera, de rabona, picada, carambola, penal, chiripa, tiro libre. Brasil, Uruguay, Argentina, China y Berlin. Hay jugadores que nacieron para jugar en su selección.
En la frente nos queda esa tarde andina que nos humilló al Diego y Lio. El 6-1 es el recuerdo vivo de Marcelo Martins.
Como los conversos, Martins, después de haber hecho cuatro goles jugando para la selección juvenil verdeamarela saltó de la selva amazónica a la cordillera. Hay un gesto entre profético y soberbio. El tipo amó su raíz tanto que sintió un llamado a la tierra de la chicha, la papa y la coca. Sobrador como nene que en la play te juega con Bolivia para demostrarte que te puede ganar con cualquiera. Una galantería sin un ápice de duda. Te gano con Bolivia y todo, nos dice.
Entre la gloria y la sangre, eligió la sangre. Nos va a costar mucho olvidarlo.
Bautista Prusso
Twitter: @prussismo
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