Benito Mussolini campeón del mundo 1934

El Mundial de Italia 1934 inauguró, además de la primer copa del mundo organizada en territorio europeo, los más oscuros vínculos entre el fútbol y la propaganda política. Escribe Adrián Ávila Gantier.

Benito Mussolini era un político militar, gobernó Italia desde 1922 hasta 1943. El principal líder fascista, fue uno de los personajes principales en la segunda guerra mundial (1939-1945).

En 1932 la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), anunció que la segunda edición de la copa mundial de fútbol se disputaría en Italia. Suecia estaba muy interesada en organizarla, pero la FIFA se inclinó por Italia, ya que estaba avanzada en la organización. Así fue la sede por la dedicación e insistencia, aunque no participó en la anterior edición (Uruguay 1930). Para Mussolini era muy importante organizar dicho torneo y, aún más, ganar. Il Duce, como se hacía llamar, buscaba filtrar propaganda política con un torneo que le daría visibilidad mundial.

¿Por qué? Benito Mussolini entendió el trasfondo social que tiene el futbol.  El balompié ya tenía, más o menos, 75 años de existencia y ya era el deporte más famoso del mundo. Once jugadores en el campo representarían a toda una nación, olvidando toda región, ciudad, comunidad, etc. El objetivo era la unión, el fortalecimiento del nacionalismo y demostrar la superioridad italiana a través del deporte.

El equipo italiano, dirigido por Vittorio Pozzo, contaba en su plantilla con jugadores extranjeros. Luis Monti, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Attilio Demaría eran argentinos; Anfilogino Guarisi era brasileño. Todos estos jugadores fueron nacionalizados, algo prohibido hoy en día, pero bastante común en la época.

El caso de los argentinos Orsi y Monti es de los más extraños. Fueron finalistas de la copa del mundo anterior con Argentina y en 1934 volverían a ser finalistas, pero con Italia. Monti declaró años después: “En 1930, en Uruguay, me querían matar si ganaba, y en Italia, cuatro años más tarde, si perdía.”

En la copa del mundo 1934 participaron 16 equipos: Italia, Checoslovaquia, Alemania, Austria, España, Bélgica, Brasil, Argentina (con equipo amateur), Egipto, Francia, Hungría, Rumania, Suecia, Países Bajos, Suiza y Estados Unidos.

Llamó la atención que Uruguay, quien era el campeón defensor, no se presentó porque Italia fue invitada al mundial 1930 y no fue. Diente por diente, ojo por ojo. Los países que conforman el Reino Unido (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte) no participaron por problemas con la FIFA.

Por primera vez en la historia se disputarían partidos de clasificación. 32 selecciones querían participar, de las cuales solo 16 jugarían la ansiada cita mundialista. Incluso la anfitriona participó del clasificatorio venciendo a Grecia.

El formato sería diferente, al del Mundial anterior en Uruguay. Partidos de eliminación directa, en caso de empate en los noventa habría prórroga y si todo se mantenía igual se jugaba un partido completo al día siguiente.

Las ciudades que verían partidos fueron Bolonia, Florencia, Génova, Milán, Nápoles, Turín, Trieste y obviamente Roma, quien albergaría la gran final entre Italia y Checoslovaquia. El Stadio Nazionale del Partito Nazionale Fascista o traducido al español como Estadio Nacional del Partido Fascista Nacional, fue la cancha de la final de la copa del mundo Italia 1934. Antiguamente conocido como el viejo Estadio Torino o en italiano Stadio Torino en 1911, cambió de nombre a Stadio Nazionale del Partito Nazionale Fascista en 1927 hasta 1953 donde finalmente seria demolido y sustituido por el Stadio Flaminio, que hasta nuestros días abarca encuentros deportivos de distintas disciplinas. Este dato sirve para demostrar el interés del gobierno de entonces, o en todo caso de Benito Mussolini, por tener escenarios deportivos aptos para una cita mundialista; además del nombre.

La anfitriona se enfrentó en primera instancia a Estados Unidos, ganando por una diferencia de seis goles (7 a 1). Posteriormente el rival fue España en un duelo polémico ganando por la mínima. El árbitro central fue el suizo René Mercet, quien por su actuación en ese partido seria vetado por la federación Suiza de Futbol. En semifinales la selección italiana se cruzó a Austria y nuevamente ganaría por la mínima diferencia.

En la final, los italianos salieron al campo bajo la capitanía de Gianpiero Combi. En el saludo protocolar e himnos, hicieron el saludo fascista, ya que el partido contaba con la presencia de Benito Mussolini. Las cosas no empezaban bien para los locales, Checoslovaquia se ponía arriba en el marcador a los 71´. El argentino Orsi empataba el partido diez minutos después para devolverle la sangre al corazón a todo el público presente y, sobre todo, a los jugadores. Por primera vez una final del mundo tenia alargue, el héroe de la película fue Schiavio, convirtiendo un gol al minuto 95.

Así Italia conseguía su primera copa del mundo. En los festejos, el propio Jules Rimet, entregó la copa correspondiente a Combi y Benito Mussolini le entregó una copa que duplicaba el tamaño a la de la FIFA. Antes del mundial implementó escenarios deportivos aptos para albergar la copa del mundo, así le gano la batuta de la sede a Suecia; reforzó la plantilla con jugadores extranjeros, tuvo la suerte de contar con Vittorio Pozzo y jugadores representativos de la época como Giuseppe Meazza (el estadio de la ciudad de Milán lleva su nombre).

Los propios jugadores aseguraron que Benito Mussolini constantemente se comunicaba con ellos advirtiendo su destino si perdían dicha copa. Hay muchas pruebas que indican partidos arreglados (incluso la final) por árbitros pagados o amenazados.La copa mundial de fútbol de 1934 en Italia fue una farsa. Organizada desde una perspectiva política. Sin quitarle mérito a los jugadores en el campo y a pesar de las polémicas hay que resaltar la intervención de Mussolini para obtención de ese título. Así todo Italia había sido medalla de Bronce en los Juegos Olímpicos de París en 1928. Dos años después del Mundial, en Munich 1936, los juegos organizados por Hitler, aliado de Mussolini, obtendrían la medalla dorada. Y en 1938 se convertirían en la primera selección en ganar dos Copas del Mundo de manera consecutiva, en el campeonato disputado en Francia.

El segundo mundial de fútbol organizado por la FIFA fue un reflejo de la Italia fascista. Benito Mussolini fue campeón del mundo.

Adrián Ávila Gantier

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