El grito es multidimensional: Sofía Cairó, creo, dice gol. Lo exclama hacia sus compañeras, a la “China” Cosentino que tiene atrás, a las diez mil personas que están en el estadio Wagener de Amstelveen, a los cientos de miles de televidentes, a nosotros. Sofía dice gol y dice que Las Leonas, en el mismo lugar en el que hace veinticinco años tuvieron su primer gran título de la era moderna, le abren paso a la eternidad. La Tercera.
Las estadísticas no pueden jamás explicar al deporte. Pero a veces sirven. Para dimensionar el carácter histórico del partido que ganaron en este 29 de agosto vale reflejar al rival. Países Bajos, local, tricampeona del mundo seguida (2014, 2018, 2022), invicta en partidos mundialistas desde la final de Rosario 2010 contra Argentina, buscaba ganar su novena Copa del Mundo. Todo sin contar las cinco medallas de oro.
Sin titubeos: el equipo de Fernando Ferrara, engalanado por cracks mundiales como Agustina Gorselany, Cristina Cosentino, Valentina Raposo, Majo Granatto, Julieta Jankunas y todo el plantel, ganó uno de los partidos más importantes de la historia del deporte argentino, seguro en este siglo, probablemente también de los últimos cincuenta años. Así.
Empezó extraño el Mundial para Argentina contra Estados Unidos. Las tres victorias posteriores, el aguante con Bélgica, la jerarquía con solidez ante Australia marcaron el pulso.

Hoy parecían de punto. Como en tantas otras finales, la dificultad del segundo mejor equipo del mundo: alto en el cielo, a veces con sabor agridulce. Pero la historia es la historia: un último cuarto formidable, con Países Bajos metida dentro del arco. Un córner corto como camino al para siempre. Plac. Más que penales australianos diganles penales argentinos: la China como prócer.
Una comunidad: Lucha Aymar en la tribuna, Sole García y Mechi Margalot en el relato, los pibes y las pibas de San Martín con los bombos en la tribuna.
Ganan Las Leonas y sonríen las pibas que en cada club del país eligen que una parte de su vida pase por un palo, una bocha y la mirada en el arco de enfrente. La Tercera es eso: más que una copa, el amor de un abrazo colectivo.
Escribe: Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez
Lástima a nadie, maestro necesita tu ayuda para seguir existiendo:
