Riquelme, el tipo más lento que vi

Riquelme tenía una relación especial con el tiempo. Se cumplieron ocho años del penal contra Deportivo Merlo, que durante un tiempo pareció ser su último gol en Boca, que pateó en cámara lenta. Escribe Aldana Pozos.

Riquelme, el tipo más lento que ví Si tuviera que describir a Riquelme elegiría este partido. Quizás no es el más trascendental, queriendo hablar de Román podría haber elegido uno de la Copa Libertadores, el día contra el real Madrid, o cualquier otro donde se vea una cuota de su magia. Hay tantos ahora que lo pienso.

Pero sí, me quedo con este, sin dudas.

Es 3 de junio y la semifinal de la copa Argentina. Juega Boca, 37 partidos invicto y el último campeón del torneo local. En los medios dicen que no jugamos muy bien, pero nadie nos gana, de hecho estamos peleando todo lo que jugamos. Es 2012 y en Boca juega Riquelme.

El partido es contra Deportivo Merlo un club de Buenos Aires, relativamente chico, hoy juega la primera C, pero ese día se la juegan toda y nos hacen partido.

Van un poco más de 55 minutos de juego y hay tiro libre para boca, claro lo patea Román. Desde el medio, apenas desplazado a la derecha, barrera bien armada. Erviti le da un toque ligero, Riquelme patea, sobrevuela la barrera con la sutileza de quien desliza una puerta para no hacer ruido. Una comba excepcional y la pelota se acomoda en el ángulo izquierdo, dejando al arquero parado como si el tiempo hubiese pasado tan rápido, o demasiado lento, que no entiende por donde pasó. Es gol de Boca, de Riquelme, y el partido se pone 1 a 0.

Parece que se cierra, pero en el descuento nos empatan 1 a 1 y sin tiempo de mucho más hay penales.

Empiezan a patear ellos, primer tiro y gol de Conti; ese pibe ahora juega en la liga de Indonesia luego de pasar por la de Malasia, pero en fin Merlo arranca arriba. Es el turno de Boca y es acá donde me quiero poner seria, y no porque sean penales o porque ya conozca el resultado final, que después de esta situación es anecdótico.

Es el turno de él, Riquelme se para frente a la pelota. ¿Y viste que se dice? “Fuerte y al medio, hay que asegurarlo.” Te juro que pienso lo que va a pasar y me imagino a Riquelme escuchando esta frase y riéndose, es más me atrevo a imaginarlo tentado.

Volvemos. Se para frente a la pelota, media carrera, y con esa delicadeza poca veces vista en el fútbol argentino. ¿Que sería lo contrario a derechazo? Porqué sabemos que un derechazo es una patada con la derecha fuerte. Y yo quiero explicarles que Román le pegó con una suavidad que creo que pateó sin botines. La pelota se va sobre el palo derecho, apenas pica. Viaja tan lentamente que parece que a la transmisión le está pasando algo. Me tengo que parar para ver si no tiene puesto un smoking porque es un penal con tanta clase que se podría llevar a un teatro. Creo que está tardando minutos en entrar. Se acaba de parar el tiempo. No sé si es real pero creo que estoy viendo en cámara lenta.

No es gol, es un golazo. Es una obra de arte en vivo. Es un pequeño pedazo de la vida en una jugada de gol.

Ahí se paró el partido para mí. Realmente ya no me importa el resultado. Me quedo pensando, despegada de la realidad y ahí le encuentro el gusto al fútbol, entiendo después de mucho tiempo de querer ponerle palabras, qué tiene Riquelme que los demás no.

Es eso, es un tipo lento. Y de hecho el más lento que vi.

Creo que tiene la capacidad de parar el tiempo, de pisarla y que los minutos pasen.

¿Cómo es posible sino, que segundos antes ya sepa a dónde va la pelota?

En su cabeza la jugada ya ocurrió, por eso va despacio. Entiende tanto el juego, que ya sabe cómo se resuelve. Va lento, porque está mil tiempos antes que los demás. No tiene la necesidad de correr como tantos, que corran los que no pueden pensar y leer el juego. Que vayan rápido, que hagan 10km por partido, que mientras tanto él tiene los brazos en jarra sabiendo de antemano que va a hacer cuando llegue la pelota. Quizás por eso no encontramos otro enganche así, porque esa posición no existe. La crean tipos como él, lentos y con visión. La crean para ellos, porque el fútbol de los rápidos los excluye, no los entiende.

Es un incomprendido del fútbol moderno, ya está exhausto de tener que explicar lo simple, de llevar su juego sencillo a las palabras. Mientras nosotros fuimos y vamos a mil. Son tiempos de primicia, del todo ya, de llenar espacios sin contenido. Tiempos de “yendo”, “llegando”, “afuera”. Tiempos donde nadie quiere perder el tiempo. Son tiempos en los que nadie puede esperar. Tiempos donde ser rápido es sinónimo de ser eficiente. Son tiempos donde la camiseta te cuenta cuantos km y a qué velocidad corriste durante todo el partido. En tiempos sin tiempo, que afortunados de ver a un tipo tan lento como él.

Vuelvo en mí, la cancha explota con un grito de gol y el relator sólo puede decir: “No se puede creer, mirá lo que hizo Riquelme”.

Pasaron 8 años de ese partido, Riquelme no juega más al fútbol.

El fútbol sigue, los jugadores corren, los minutos pasan, y yo solo puedo pensar en una cosa: ¡Que ganas de que se vuelva a parar el reloj como aquella vez!

Aldana Pozos

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