Segundo día de cobertura lastimera del Mundial de Clubes. Todos somos el Inter, podrían decir todos los rivales de este París Saint Germain en estado de gracia. El Seattle Sounders jugó de local en un estadio por la mitad, el recuerdo a los Super Sonics de la NBA y la diferencia con el fútbol americano. Escribe Lucas Jiménez.
TODOS SOMOS EL INTER
¿De Miami? No. Pero anoche un poco sí. Por ver los últimos cartuchos de Messi. El tango que ocultamos mejor, del que preferimos no hablar. Por el ingreso del Chelo W. en modo Un Poco de Ruido. Alcen las jarras.
“Todos somos el Inter”, es una bandera que podrían exhibir todos los rivales del París Saint Germain, cuando posan para la foto antes del partido. El reciente campeón de la Champions, que goleó en la final al Neroazzurro italiano, sigue en estado de gracia.
Si quiere te golea y cuando no quiere también te gana con amplia diferencia. Levantó el pie del acelerador el segundo tiempo porque para los europeos lo más importante ya pasó. Vienen a continuar la rutina. Pero haciendo tareas cotidianas le alcanza para que se le caigan los goles en cantidad.
Equipo de volantes que se mueven todo el tiempo y llegan al gol, como Fabián Ruiz y Vitinha. No es solo un Dembelé bonito el conjunto de Luis Enrique. El técnico español volvió al país donde jugó su primer mundial en 1994.
El partido de hoy se jugó en el estadio Rose Bowl de Los Angeles, California. Fue el que vio el gol en contra de Andrés Escobar en Colombia-Rumania, que le costaría la vida en su regreso al país. Nos vio a perder a nosotros contra el mismo rival en octavos de final. La malaria continúa porque le anularon un gol a Julián Alvarez por un cadereo. La final Brasil-Italia también se jugó ahí.
Es el estadio más grande del Mundial de Clubes. No estaba lleno pero sí había un buen número de gente, en una Los Ángeles con muchos marines de los mandarines en las calles mandados por el gobierno de Trump para frenar las protestas por sus políticas migratorias.
Debutó con autoridad el gran candidato al título por furiosa actualidad y porque varios campeones de ligas importantes de Europa no juegan el Mundial de Clubes, como el Liverpool, Barcelona y Napoli. Quedan varios días de competencia para ver quien puede frenar a los franceses o quién es el próximo equipo en ser goleado como el Inter y el Atlético Madrid.
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EL VACÍO DE SEATTLE
El estadio Lumen Field de Seattle se usó como montaje en una escena del último capítulo de la segunda temporada de la serie The Last of Us, basada en el video juego. Donde ayer el Pepo de la Vega tuvo las chances de empatar el partido con Botafogo, era el centro de operaciones principal del Frente de Liberación de Washington. Estados Unidos se mueve entre los pochoclos de la ficción y la realidad.
El Seattle Sounders es el equipo que más gente lleva en la MLS desde su aparición en 2007. Pero su promedio es del 50% o 60%. ¿Llenar la cancha? Ni idea mostro, no soy de acá. Ayer hubo poco más de 30 mil personas en un estadio donde entran 72 mil, que sí se llena cuando juega el conjunto de fútbol americano Seattle Seahawks.
Sus hinchas han alcanzado dos veces el récord mundial Guinness por el rugido de multitud más fuerte en un estadio al aire libre. Hacen sentir la localía. Su par de la MLS cuenta con una hinchada con vientos y percusión tratando de emular la cultura sudamericana. Pero lo tocan cada tanto y se producen grandes vacíos de silencio hasta que hay algún gol que les recuerda por qué están ahí.

La tierra de Kurt Cobain, Pearl Jam y el grunge que sigue pegando nunca ha sido la misma desde el 2008. No por la llegada del fútbol que les dio dos títulos nacionales. Sino por la mudanza de la franquicia que tenían en la NBA. Los Seattle Supersonics se mudaron a Oklahoma y cambiaron el nombre por City. Todos los años renace el sueño y el rumor de que la NBA aumente a 32 los equipos y pueda volver con su nombre a su ciudad original. Hace unos años el por entonces comisionado de la NBA, David Stern, reconoció que si agregan equipos la prioridad la tiene Seattle por sobre sumar un equipo en Las Vegas.
Lo merecen por el recuerdo de los años dorados de Gary Payton, las últimas alegrías de Ray Allen y la primera temporada de Kevin Durant. Lo piden los habitantes de la ciudad. Para volver a recuperar lo que es suyo, llenar las canchas y dejar de ser noticia por estadio vacíos y en silencio.
Lucas Jiménez
Twitter: @lucasjimenez88
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