“Queremos que River funcione como un club, no como una empresa”. Entrevista a Daniel Kiper, candidato a presidente del club por la lista 5 “River Campeón, Deportivo y Social”. Escribe Santiago Núñez.
Seis estantes de más o menos 30 libros cada uno que dicen “Jurisprudencia argentina”. Los tomos van desde 1969 al 2007. Daniel Kiper deberá interrumpir la entrevista que le hacemos desde Lástima a Nadie, Maestro por una sencilla razón: sigue trabajando de abogado y tiene que atender clientes.
Su oficina en un piso 14 de la avenida Libertador, a tres cuadras del estadio Monumental, da la chance para que se sienten a la vez dieciocho personas, entre sillones, banquetas y sillas. Kiper tiene todo junto: River, las reuniones de varias personas para discutir de política, los clientes, el trabajo de abogado.
El plato metálico de la Agrupación Dale River termina de decorar la escena. Es la organización política que fundó su padre, Jorge, en 1979, sólo cuatro años después de que el equipo del Bajo Belgrano diera la vuelta olímpica luego de 18 años, con Kiper padre como presidente del Consejo de Fútbol.
Durante la hora que dura la entrevista, Daniel Kiper no puede nombrar a “Di Carlo” por su apellido, candidato del oficialismo y máximo favorito para quedarse con la presidencia de River el próximo 1/11. Le dice “Stéfano” a quien conoce de chico. Tiene en claro, como se verificará en el diálogo, que las diferencias políticas no se negocian.
—Daniel, quería empezar por una pregunta que me parece va a tono con los ejes de campaña que vos tenés. Vos me dirás. Hace poco vi a un periodista, hincha de Boca, Santiago Allende, que publicó un libro llamado ¿De quién es Boca? No sé si lo viste. Quería empezar preguntándote. Para vos, hoy, ¿de quién es River y de quién tendría que ser?
—El rasgo común es nuestro origen. Todos los clubes argentinos fueron formados a fines del siglo XIX y principios del XX, esencialmente por nuestros bisabuelos inmigrantes que llegaron de Europa sin derechos políticos ni sociales, y que necesitaban formar entidades. Así surgieron las mutuales, algunos sindicatos (fundamentalmente de corte anarquista en aquella época) y también los clubes de fútbol. Ese fue el ámbito donde muchos se formaron y educaron en los valores deportivos. El primer presidente de River fue Leopoldo Bard, hijo de inmigrantes judíos. Si vas recorriendo cada club, vas a ver que fueron aquellos inmigrantes europeos los que formaron nuestras instituciones. A partir de ahí se dieron construcciones sociales en las que, generación tras generación, fuimos aportando trabajo, esfuerzo, ideas y dinero a instituciones que empezaron con una pelota de trapo. Hoy esa pelota de trapo es objeto de marketing y merchandising, y genera millones de dólares. Esto atrajo a quienes buscan el dinero fácil. Mientras algunos defendemos un modelo deportivo (el que heredamos de nuestros socios fundadores), otros buscan el dinero por intereses personales, empresariales o corporativos. Formalmente el club es de los socios, pero hoy River está administrado como si fuera una Sociedad Anónima. Los beneficios del dinero que genera la pasión del hincha no quedan en la tesorería del club, sino en las arcas de los amigos del poder: contratos largos, sin licitaciones ni auditorías, con opciones de renovación a favor de la otra parte. Eso nos deja atrapados sin salida.

—¿Cómo se define ideológicamente Daniel Kiper?
—Como un hombre vinculado a la defensa de la persona, de los derechos individuales, sociales y laborales. No he participado en partidos políticos nacionales porque no me sentí representado por sus líderes. Una idea que hoy está muy discutida, y que defiendo, es la justicia social. Entiendo que en una sociedad injusta no todos somos iguales desde el nacimiento: tenemos distintas oportunidades. No solidarizarnos con quien lo necesita me parece un grave error.
—Pasemos a la política actual para luego hablar de tus propuestas. ¿Qué balance hacés de la gestión de Brito? ¿Y qué pensás del lugar de Donofrio, tan presente en los folletos del oficialismo?
—Mirá, yo tengo fotos con Ángel Labruna, con Norberto Alonso, me abracé con Pinino Más. ¿Y sabés qué? Nunca jugué al fútbol como ellos. La cercanía no transmite talentos ni capacidades. El hecho de que un candidato sea cercano a un expresidente querido, como Donofrio, no significa absolutamente nada.
—¿Y qué balance hacés de la gestión de Brito?
—En lo deportivo es una muy mala gestión, tanto en el fútbol como en el club. Ha fracasado. Esta seguidilla de derrotas es solo una consecuencia de un proceso que vengo cuestionando desde hace tiempo, al menos desde los últimos meses de (Martín) Demichelis. Es una política de fútbol entregada a los empresarios, con malas compras y malas ventas, delegando toda la gestión en la gerencia de fútbol y en esos empresarios. El empresario busca el negocio fácil: ve un chico de inferiores con talento, le tira unos mangos y se queda con un porcentaje de la operación. Le llenan la cabeza al pibe y, cuando apenas asoma en Primera, le dicen que ya es momento de venderlo. Eso muchas veces le trunca la carrera. River vende mal y compra peor, porque compra lo que el mercado ofrece, no lo que necesita. River debe formar equipos con jugadores surgidos de sus inferiores, y salir al mercado solo por futbolistas jóvenes y de talento superlativo. Así se forjó la historia: compramos a Carlos Peucelle y Bernabé Ferreyra, y por eso nos llamaron “los Millonarios”.
—¿Podés ejemplos de lo que decís?
—Se han gastado 12 millones de dólares en futbolistas que se fueron o no rindieron. Se compra pésimo. Tengo que cuidar a los futbolistas porque, además de personas, son activos del club. Pero hay representantes que viajan con la delegación, cenan con el gerente de fútbol y con un vicepresidente. River no puede resignarse a ser un club formador para vender rápido. Los chicos formados en River deben brillar en River. No somos una Sociedad Anónima: somos un club. Necesitamos ganar campeonatos y recuperar el fútbol exquisito, con jugadores de jerarquía.
—¿Ponés un signo igual entre Donofrio y Brito?
—No, para nada. La diferencia es notoria, sobre todo en lo futbolístico. Rodolfo siempre mantuvo las riendas del fútbol, daba libertad al técnico, pero conducía. A Brito, en cambio, no le interesa el fútbol. Los actuales miembros de la comisión directiva no debaten de fútbol, no discuten de fútbol, y delegaron todo en gerentes que piensan con mentalidad empresarial.
—¿Quiénes serían los gerentes de River?
—Enzo Francescoli, fundamentalmente en el área de fútbol. El vínculo con los empresarios es evidente. Aparece un chico y lo primero que hacen es venderlo. Fijate: ¿a cuánto vendimos a Julián Álvarez y cuánto gastamos para reemplazarlo? Perdimos plata.
—¿Ves un proceso de penetración del capital privado en el club?
—Sí, hay un proceso en el que el capital privado explota lo que debería explotar River. Un ejemplo que te puedo dar son los recitales del Monumental. River mantiene el estadio todo el año, paga el personal, la limpieza, la luz. Una empresa con una oficina y un teléfono coordina fechas, vende entradas anticipadas, paga a los músicos y se lleva casi 100 millones de dólares por recital. ¿Y River? Solo cinco millones por los diez recitales que se hacen.
—¿A qué lo atribuís: a un par de vivos o a una mala gestión?
—No puedo afirmar cosas sin elementos de juicio, pero sí sé que no se hacen licitaciones públicas. Se negocia con amigos y no se genera competencia.
—Tuvo cierta repercusión una frase tuya sobre Gallardo, diciendo que, si llegás a ser presidente, te sentarías con él a evaluar su futuro. ¿Cómo sería esa charla?
—Me sentaría a evaluar el futuro de River con él. Es un hombre inteligente y capaz, no necesita mis consejos, pero el futuro de River nos necesita a todos. No estoy conforme con el fútbol actual, y sé que él tampoco. Se siente solo, sin apoyo dirigencial. Lo ha dicho: “No voy a hablar de los árbitros porque a mí me sancionan y me dejan solo”. Son los dirigentes quienes deben salir a hablar. No dudo de sus capacidades, pero nadie hace milagros en condiciones adversas. Debemos encontrar soluciones juntos. Si no las hay, River tiene que ser la prioridad.

—¿Por qué un opositor a la gestión de Brito debería votar a Daniel Kiper y no a otras listas opositoras?
—La oposición tiene un candidato único: mi lista. El oficialismo es el que va dividido. Las otras listas expresan un modelo corporativo, de negocios. Stéfano dice “voy a mejorar la marca River”. Yo digo: voy a mejorar el fútbol de River. Mejorando el fútbol, mejoramos todo lo demás. No me uní con Caselli ni Trillo porque pensamos distinto. En 2017, la oposición de Caselli votó todo a favor del oficialismo. Muchos de sus miembros hoy son oficialistas. Uno de ellos, Juan Napoli, hoy es asesor de Brito. En 2021, los vocales de Trillo también votaron todo a favor, incluso el aumento automático de la cuota social, algo que siempre fue motivo de debate: A los socios no nos aumentan el sueldo automáticamente por inflación.
—¿Cuáles son tus ejes de campaña?
—Un River campeón, deportivo y social. Queremos que las inferiores sean prioridad. Comprar jugadores jóvenes y de talento superlativo. Queremos que el fútbol sea de River, no de empresarios. Queremos un club a pleno deporte. Hoy se está desguazando la infraestructura: donde había gimnasios, hoy hay restaurantes o locales comerciales, caros, pensados para una élite. Hace falta servicio gastronómico, sí, pero accesible para el socio. También queremos comprar tierras porque el predio de Núñez nos quedó chico. Los terrenos de la ex ESMA o de Ezeiza son préstamos precarios en los que el Estado nos puede desalojar en 20 días.
—Tenés propuestas sobre “River en barrios y provincias”. ¿Podés desarrollarlas?
—Lo llamamos River Federal. Queremos que River compre terrenos en todas las provincias, con sedes deportivas y sociales, para que los chicos practiquen deporte y se formen en valores: compañerismo, esfuerzo, sacrificio, trabajo en equipo. También queremos detectar talentos que puedan nutrir nuestras inferiores y otras disciplinas. River debe estar presente en todo el país: somos el país menos algunos.
—¿Cuál es la propuesta para el socio que va a la cancha?
—El socio tiene que tener, como siempre, derecho a la tercera bandeja sin pagar un adicional. Hoy la cuota social no te da ningún derecho, salvo el de seguir pagando. Si sos socio, tenés derecho a pagar Tu lugar en el Monumental, no a ir a la cancha. Antes, la cuota incluía el acceso a hacer deporte. Hoy todo tiene un adicional.
—¿Cómo financian la campaña y cómo es la militancia?
—La campaña es por redes sociales y militancia, con los gastos que solventamos nosotros, con aportes militantes. La narcopolítica expuso cómo se financian las campañas, y no quiero ser parte de eso. Si para ganar tengo que convertirme en lo que combato, prefiero quedarme en casa.
—¿Cómo es la militancia en la práctica?
—Básicamente, por redes y contacto cara a cara. La gente que me acompaña es de River, va al club, practica deporte, está en la tribuna. Cada uno predica nuestro modelo institucional. Yo imagino un club donde la familia diga: “Vamos a jugar al tenis, comer un asado, ver una obra, practicar tango”. No “vamos a estacionar el auto”. Claro que River necesita estacionamiento, pero puede hacerse subterráneo, sin quitar espacio deportivo. Lo propuse desde principios del siglo XXI.
—¿Cómo es tu vida fuera de River? ¿Dónde vivís?
—En el barrio de Núñez, cerca de mi oficina y del estadio. Soy abogado, trabajo, leo mucho. Me gusta la lectura.
—¿Cuáles son los últimos libros que leíste?
—Difícil decirlo, porque normalmente leo libros de derecho penal. Por placer, me gustan los libros políticos, los autores clásicos, como Popper. Además, soy abogado de editoriales, así que tengo acceso a mucho material.
—¿Dónde estabas el 26 de junio de 2011 y el 9 de diciembre de 2018?
—El 26 de junio, en la cancha de River, con mucho dolor y tristeza. El 9 de diciembre estaba en Buenos Aires, no pude viajar por compromisos laborales.
—¿Te ves ganando la elección? Si no, ¿qué objetivos reales tiene la lista?
—En una elección gana o pierde el club. Me postulé en 2005: ganó Aguilar y perdió River. En 2009: ganó Passarella y perdió River. Ahora puede pasar lo mismo. El poder de decisión lo tiene el socio. Los medios generan sensaciones, pero el poder real está en los socios. Ellos deben hacer los cambios a tiempo y con criterio. Si no, se repetirán noches sombrías. Pero River siempre va a salir adelante, porque es el club más grande de la Argentina.
—En tu cuenta de Twitter tenés una frase de Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mis circunstancias”. ¿Por qué?
—Porque define al ser humano. Todo lo que nos rodea, nos condiciona: el lugar y la época de nacimiento, el entorno social, los afectos, la familia. Y en lo que hace a River, uno se siente identificado con el club. No puedo verme al espejo sin ver a mi familia, a mis hijos o a River: todo forma parte de una misma identidad.
—¿Te quedó algo por decir que no te haya preguntado?
—Dale River.
Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez
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