Además de los castillos de arena, el “palito-bombón-helado” que es comestible y también poesía, el mar frío, los alfajores “A-ba-na” (no hacemos chivos), los churros, los cuatriciclos de tincho, los balnearios, el viento, los pescadores y muchas otras cosas más, el verano argentino construyó otra tradición: cincuenta años de torneos futboleros. Literal lo de cincuenta: de 1968 a 2018. 

El primero, con la Copa Libertad y la Copa Ciudad de Mar del Plata. Jugaron River, Boca, Racing, San Lorenzo (primer campeón argentino de estos certámenes), Rosario Central Peñarol, la selección de Checoslovaquia y el desconocido Vasas de Hungría, que le pegó un baile de novela a los de Nuñez y a los de Avellaneda. En el último, un superclásico en La Feliz, River le ganó uno a cero a Boca con gol de Rafael Santos Borré.

Una suerte de mezcla de sobreexigencia, negociados, miedo a quedar expuesto con los rivales y algunos elementos más condenaron a un hermoso generador de historias al ostracismo del recuerdo nostálgico. 

En el medio, muchas cosas. Francescoli hace una chilena, Maradona es técnico de Racing y, al año siguiente, en la misma playa, juega para Boca; Carreño abraza a un juez de línea; Fonseca aparece como un fantasma; Palermo se cuelga del travesaño; el Kun Aguero baila; los jugadores de Gimnasia y Estudiantes se agarran a las trompadas limpias; Hauche saca una chilena de la galera; Ramón se va, el Coco se va. 

Pero, sobre todo, hay fiesta. Colores, rencores, valores. 

Los amores de verano son calificados como vínculos esporádicos, limitados. El fútbol es una especie de amor y, ante el exilio ininterrumpido del fútbol arenero entendemos que recordar es recuperar. Que rememorar es reconstruir. Traer de vuelta. 

Una o dos veces por semana, tendremos crónicas de viejas noches futboleras de enero o febrero. 

Nuestros amigos y amigas nos han dicho una frase cientos de veces. “Tienen que volver los torneos de verano”. 

Si escribimos, estamos. Vamos que vamos. 

Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez

Lástima a nadie, maestro necesita tu ayuda para seguir existiendo:

Deja un comentario