Si nos pusiéramos en federales anti porteños, habría que decir, o más que decir, afirmar, denunciar, que el Chino Zelarayán es el mejor futbolista de la argentina y todos se hacen los boludos. Y que el Mudo Vázquez está ahí nomás. Y que Adrián Sánchez no es el mejor volante central porque existe Leandro Paredes pero que sino está para discutir. Y que, para colmo, cuando el equipo tiene que aguantar se la banca contra las cuerdas como el último Alí. Y cuando pega. Ah, cuando pega duele en serio.
Como buen pirata, Belgrano va al margen de su época. No en contra, al margen. Belgrano no tiene una pata palo, un lorito que habla en francés, medio plano de un botín o un parche en el ojo. Tiene un técnico que sabe por viejo más que por diablo —aunque tiene sus diabluras—, un grupo de jugadores nacidos y criados que volvieron a dejar su nombre en la historia del club, un equipo con catorce o quince titulares, con una zaga central que primero marca y después se fija, con un nueve matungo y otro rapidito que nunca se sabe cual es el titular.

El once titular y los cambios son siempre los mismos. Si juega Passerini entra Uvita. Si juegan Metilli y Rigoni entran Velázquez y Hernandes. Cuando no está Ulises juega Longo —otro que parece salido de otra época, desde que debutó en 2019, salvo seis meses en San Pablo, siempre jugó en Belgrano—. El Pirata de Zielinski parece declamar en contra de la era del descarte, del cambio por el cambio y de que todo es viejo al instante de haber nacido.
El clásico de ayer iba, como casi siempre, camino al empate. Pero en el 2026 nada ocurre como casi siempre en Alberdi. Faltaban minutos nomás cuando Vicentini —el arquero suplente, el titular está con la selección uruguaya— vio pasar un córner mal tirado. Juan Velázquez la agarró en su área y salió a buscar el arco contrario. Tocó para el Chino. Zelarayán se la guardó un segundo, uno de esos instantes que inauguran la primavera o desatan una tormenta, y la tiró al espacio para Velázquez. La excursión llegó al área rival. Hubo centro al medio, un tiro tapado a Uvita y un remate al ángulo de Ramiro Hernandes.
Quedó tiempo para que Unsain le robe un golazo al Chino Zelarayán y no mucho más. A principios de este año, Zielinski dijo que sería el último dirigiendo lejos de Buenos Aires. Parece difícil que se haga su voluntad. Destino de Guillermo Brown o de Hipólito Bouchard, en la brújula de su barco asoman los destinos latinoamericanos de la Copa Libertadores.
Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci
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