Roberto Arlt nunca entendió Río de Janeiro. Veía las playas y los morros pero anhelaba los cafés y la Avenida de Mayo. Es entendible, para el porteño Río es un misterio. A Boca le suele pasar algo similar a lo que sentía Roberto, por eso sus principales hazañas brasileñas se han dado en Sao Paulo, una ciudad más cercana al lenguaje de Buenos Aires. En el Maracaná, que es como decir Río, Boca solo había ganado una vez. Tuvieron que ir a rescatar una camiseta espantosa, parecida a un pijama, para homenajear a aquella que había salido vencedora en el 98.

Al equipo del Vasco se le mide el aceite en cada partido. Gajes de un experimento en construcción. Había que ver si podía con San Pablo. Había que ver si pasaba a Racing en la Copa Argentina. Había que ver si ganaba clásicos. Había que ver si podía dar vuelta la serie en Brasil. Por ahora, en la lista de tareas tiene todo con tilde. La de ayer, al menos hasta el superclásico o hasta que se le de un título, fue la más importante del semestre.

Para saber si un equipo jugó como tal tiene que ser dificil encontrar una figura. Ayer Boca tuvo niveles muy altos en Di Lollo, Herrera, Ascacibar, Battaglia, Delgado y Merentiel. Todos potenciándose entre sí. Blanco y Lozano supieron bancar las subidas de los laterales combinadas con los wines. El equipo se sobrepuso a no tener a su principal figura y a que el habilidoso no estuviera en su noche.

Paredes de a ratos no juega de cinco, es stopper izquierdo. Se paró ahí contra Unión y ayer en gran parte del segundo tiempo. Una especie de Leandro Beckenbauer que maneja los espacios y los tiempos desde atrás, con la cancha de frente. Aunque también se suelta y termina de diez. Como en el gol, esa demostración de la existencia de Dios.

Aunque de a ratos juega bien, esa no es su principal virtud. Lo que más sostiene al equipo es jugar a lo Almafuerte, no dándose por vencido ni aun vencido. Pierde dos a cero, sigue yendo al frente. Juega un buen partido y le empatan la serie, aguanta y va a buscar.

Roberto Arlt vivió un tiempo en Río de Janeiro, pero nunca soportó el calor ni la música de la ciudad. El libro «Aguafuertes cariocas» recopila sus textos. El título de uno parece definir al equipo del Vasco, se llama: “Los buscadores de perlas”.

Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci

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