Sobre 22 locos, de Revista Un Caño

 

 

Acá está el libro del año 2017 sobre fútbol. Tanto para los amantes del deporte como para los amantes de la lectura en general. Hasta ahora es de lo mejor que salió, quizás más adelante se renuevan y sacan otra selección de jugadores, pero está la primera y como viene la mano es la mejor hasta el momento.
La selección de jugadores consta de muchos creativos: Garrincha, El Mágico González, Garrafa Sánchez, por nombrar algunos; un arquero: René Higuita; un entrenador: Brian Clough; y un pica piedras: Nobby Stiles.

 

El libro no para nunca. Desde la charla técnica que hace las veces de introducción hasta Juan Candonga Carreño que es el último futbolista seleccionado de los 22, no te da respiro. La solidez con la que escribe el equipo de Un Caño hace que te dé vergüenza hasta escribir un mail en el trabajo. Eso es coherencia, solidez y un batido infernal de jugadores de fútbol jugando a veces y otras no tanto: noche salidas, entrenamientos, las anécdotas más divertidas y algunas bastantes tristes: la dependencia de muchos jugadores con el alcohol, mujeres, las salidas interminables, drogas recreativas, noches y más noches, los escapes de la concentración, etcétera.

Recomiendo leerlo cerca de una computadora para poder ver a esos jugadores que nunca viste. A los más contemporáneos los podes ver en mejor definición, a otros en blanco y negro y algunos sólo te quedará tu imaginación para ver esos partidos.

Leí varias veces el libro completo y pensé que la mejor manera de escribir algo sobre este, era sacar un capitulo y copiarlo. Pero hubiera sido la más fácil. Sí, te recomiendo que lo compres, lo pidas prestado o lo que sea, pero tenés que leerlo. Voy a escribir un poco de tres figuras que salen de la media del libro. Los jugadores mágicos, los garrafas, los candongas están ahí dentro. Leelo. Entonces, un poco de Higuita, Nobby Stiles, y Brian Clough.

 

René Higuita

 

 

Hay un solo arquero en la selección de los veintidós jugadores. ¿Quién mejor que Higuita para ocupar esos tres palos? La sensación al verlo jugar o ver los videos de Higuita y otros arqueros de época– ochentas, noventas- era que jugaban más sueltos, mejor con los pies. No estaban tan entrenados en las atajadas, eran más jugadores de fútbol que también atajaban. Lo vi patear tiros libres. Vi cómo le metió un gol de tiro libre a River en las semifinales de la Copa Libertadores 1995.
Si bien su paso a la fama fue por “el escorpión” es una jugada menor, sin relevancia en el juego pero sí para el público. La carrera de Higuita en el fútbol fue accidentada: admitió ser amigo de Pablo Escobar, admitió haber tomado cocaína, pero formó parte de la mejor generación del futbol colombiano; en el mundial 90, en la primera ronda atajó bien, pero llegó el partido de octavos con Camerún; iban 1 a 0 en tiempo extra, quiso salir jugando, Roger Milla, se la robó y le metió el 2 a 0 definitivo que lo sacó del mundial. Higuita fue acusado por la eliminación y el amor del pueblo cafetero derivó en bronca. Durante ese campeonato mundial de Italia 90, el FBI empezó a seguirlo de cerca por su relación con Pablo Escobar. Esa relación lo perjudicó, al punto de que en el año 1993, estuvo preso 7 meses acusado de mediar en el secuestro de Claudia Molina, la hija de Juan Carlos Molina, presunto socio de Escobar. Gracias a esa mediación el jugador recibió 50 mil dólares, dinero que aceptó porque la familia insistió mucho en que lo recibiera. En la cárcel no pasó inadvertido: lideró una huelga de hambre y le ganó una demanda al estado colombiano porque quedó demostrado que su detención fue injustificada. Su paso por la cárcel, atentó directamente contra la selección de Colombia en el Mundial 94, ya que el equipo se quedó en primera ronda. El arquero que lo remplazó fue Oscar Córdoba que era lo opuesto a René.

 

Nada resulto fácil en la vida de René. Nacido en un barrio popular de Medellín, hijo de madre soltera que fallece joven, queda al cuidado de la abuela. Tiene que salir a trabajar de chico, repartió diarios y pasó por otros empleos varios. En un torneo escolar, se lesionó el arquero y lo reemplazó él, que le gustaba jugar de delantero. Nunca más dejó los tres palos. Jugó en Atlético Nacional, Millonarios y en Atlético Nacional de vuelta donde ganó la Libertadores en el año 89, atajando cuatro penales y metiendo uno. Después vino el Valladolid con Maturana como Dt y Carlos Valderrama, pero la aventura no funcionó: descendieron, y tuvieron que armar las valijas. Volvió a Atlético Nacional hasta el 97. Luego pasó por varios clubes de Latinoamérica en el declive de su carrera. En el año 2002, festejó su cumpleaños cinco días antes de debutar con Deportivo Pereira (Colombia), tomó cocaína, y saltó en el doping. Lo suspendieron por poco tiempo y volvió a jugar. Dos años después cuando estaba jugando en Aucas (Ecuador) el examen volvió a dar positivo. Lo suspendieron por 6 meses, durante los cuales metió tres reality shows en Colombia, el último con paso por el quirófano incluido. No ganó los realitys pero hizo bastante ruido. Recomiendo de manera muy efusiva la final que le ganó Higuita a Olimpia.

 

Nobby Stiles

 

 

Lo primero que aparece en YouTube si lo buscas es: Nobby Stiles the thotless warrior; o sea, el guerrero sin dientes. Así que ahí aparece El Nobby, flacucho, feo, sin dientes pero lo suficientemente determinado, como para estar en la selección que ganó el Campeonato Mundial del 66. Stiles era un destructor del juego. Así de sencillo. Él estaba para pegar, cortar, y lo hacía a la perfección. El técnico Ramsey no le daba instrucciones, solamente elegía al jugar más creativo de los contrarios y le decía “hacelo sufrir”. Ahí salía Nobby, saladísimo, a cortar el juego. Si el jugador tenía la pelota, le hacía foul y como no había tarjetas en la copa del mundo del 66, fue su torneo consagratorio. Además era el equipo local, así que impunidad total para Nobby.
Se destacó en esa copa del mundo contra Portugal, marcando a Eusebio, que venía de marcarle 4 goles a corea del norte y era figura indiscutida. Parece que le pegó tanto, que el jugar salió llorando del estadio por la crueldad con la que lo pateó Nobby todo el partido. En cambio Stiles salió ovacionado.

 

Contra Argentina en Cuartos de Final también se destacó el desdentado y rompe piernas Nobby. Rattin se cansó de las patadas que Stiles le estaba pegando a Ermindo Onega y se fue a buscar al árbitro. Éste lo expulsó y cuando pasó por el banderín del corner estrujó la banderita de Inglaterra que flameaba orgullosa; esa imagen quedó en la historia. También queda en la historia el desenlace del partido: antes del final cabezazo de Hurst y listo, Inglaterra a la Semifinal.

 

Pasó por el Manchester United: una década con esa camiseta. Después por el Middlesbrough. Dos años en Preston North donde se retiró a los 33 años. Fue convocado para el Mundial del 70, pero no jugó ni un minuto: esa copa del mundo fue la primera que se utilizaron las tarjetas.

 

Por lo visto y lo comentado por sus colegas, la figura de serial killer y pierna fuerte se terminaban con el silbato final. Apenas entraba en el vestuario, era un tipo amable, buen católico, le hacían chistes. Digamos un poco de bullyng para Nobby.

 

En 2010 reapareció cuando decidió subastar sus medallas de campeón del mundo y de campeón de Europa. Las compró el Manchester United por 200 mil libras. Así pudo adelantar la herencia para sus 3 hijos. A partir del año 2002 su salud se deterioró: cáncer de próstata, ACV y Alzheimer. Nunca recibió ayuda de Manchester United, ni de la FA (la AFA inglesa). Una vez pidió entradas para un partido del Manchester vs Liverpool y le dijeron que tenía que pagarlas completas. Pocos recuerdan los goles de Hurst en la Final del 66, pero muchos dicen recordar el baile de Nobby Stiles con la copa en la mano. Un chico muy feo que al que le decían nobody:nadie.
Vean el videíto este the thotless warrior, como para ver de qué va.

 

 

Brian Clough
“No diría que fui el mejor entrenador. Pero sí que estaba en el top 1”.

 

Clough fue el mejor técnico de la historia de gran Bretaña, según él. Soberbio, bocón, borracho, talentoso e idealista. Clough le quitó la corona a los que siempre la tuvieron y se la dio a un cabecita negra, combatió la bandera de anti-futbol y enarboló la de la belleza. Clough fue uno de los buenos; era un lírico ganador. Su fútbol era así: toque al ras del piso, de ataque y organización colectiva; despreciaba cualquier otra forma de fútbol que no sea esa: la de él.
Brian Clough no dirigió ni al Manchester, ni al Arsenal, ni al Liverpool, ni al Everton. Sin embargo ganó dos ligas inglesas, cuatro copas de la liga, una community Shield, dos copas Europas y una copa UEFA. Su gran mérito, sacarle agua a las piedras.

 

Su carrera como futbolista no fue fácil. Jugó de delantero, fue el goleador en Middlesbrough y Sunderland, con un promedio de un gol por partido aproximadamente. Su carrera se terminó de forma abrupta a los 29 años por una lesión de ligamentos. Joderte la rodilla en 1962 te retiraba para siempre del futbol. El fin del jugador le dio paso al técnico inmediatamente.

 

Los equipos que dirigió siempre privilegiaban la posesión y salían a atacar. Apareció en el Derby County, cuando daba pena en la segunda división y lo llevó a la gloria. En su segunda temporada consiguió el ascenso. En la siguiente terminó cuarto, pero no pudo disputar la copa UEFA, por irregularidades financieras. Clough se enojó con el presidente del club y contrató al futbolista más caro de la historia del Derby: Collin Todd. Cuatro años después de terminar casi último del campeonato, se coronó campeón de Inglaterra.

 

Al año siguiente criticó a la hinchada y a la dirigencia, sin embargo llegó a semifinales de la copa de Europa, luego de un escándalo en esa definición con la Juventus, se fue del Derby.

 

Pasó por el Leeds United, sin antes ganarse en la primera reunión la antipatía de la directiva, por soberbio y bocón. Luego pasó al Notthingham Forrest, club al que salvó del descenso a tercera. Armó un plantel competitivo y en la segunda temporada terminó octavo. Ascendió en 1977. En su primera temporada en la liga honor, salió campeón de la liga y de la copa de la liga, metió un invicto de 42 partidos (un registro que sólo pudo superar El arsenal de Wegner en 2004).

 

En 1979 ganó su primer copa Europa contra el Malmö de Suecia, al año siguiente volvió a ganar la copa de Europa contra el Hamburgo de Kevin Keegan.

 

 

Luego de años de adicción al alcohol –“el río Trent es precioso, lo sé muy bien porque he caminado por sus aguas 18 años”- dejó de dirigir en el año 1993 cuando descendió con el Nottingham Forest, el club que llevó a la gloria. Falleció en el año 2006, a los 69 años luego de un trasplante de hígado.

Elegí a esos tres porque ahí destaca la pluma de los Un caño. En esos que están por fuera del juego bonito. En los borrachos, rústicos y fiesteros. Léanlo háganse un favor en este verano larguísimo que se viene. Les mando un abrazo.

 

Emilio Molares

Un comentario en “Sobre 22 locos, de Revista Un Caño

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s