Stalin Rivas, el primer crack venezolano

La historia de Stalin “El Mago” Rivas, el primer gran jugador del fútbol venezolano. Podría haber sido basebolista, pero un giro del destino lo juntó con el fútbol para ser figura con la vinotinto, cuando el fútbol por aquellos pagos no era lo que es hoy en día. Maravilló a un país con sus gambetas. Escribe Esteban Bedriñan.

“Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde la red y durante una fracción de segundo puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue adelante y ganas o no lo hace y pierdes.”

“Match point” (Woody Allen)


Desde chico, Stalin Rivas jugaba siempre al béisbol, deporte popular en varias zonas de Venezuela y no fue hasta los siete años de edad que se interesó por el fútbol. Sucedió casi de casualidad, cuando un grupo de trabajadores chilenos y portugueses llegaron a su ciudad para trabajar en la construcción de la represa del Guri, una de las más grandes del mundo. Construyeron una cancha de fútbol en el campamento donde Stalin y sus amigos antes jugaban béisbol. Allí comenzó a llamarle la atención el juego de patear una pelota y junto a todos los chicos de su barrio se enamoraron del fútbol. Lo que empezó siendo un juego de niños se transformó en una pasión que lo atrapó más y más.

Otro de los guiños del destino lo tuvo a él presente a la hora de llegar a su primer club. Cuando Gerardo Izzo presidía el club Mineros de Guayana, no fue un cazatalentos quien se lo recomendó sino una vecina. La anécdota, que deja a las claras la informalidad que tenía el fútbol venezolano de entonces sirvió para que comenzara a escribirse la historia del mejor futbolista de ese país.

Con “Los colosos del sur” Stalin obtuvo el primer título en la historia de la institución al quedarse con el Torneo de Primera División en la temporada 1988/89. También a sus 17 años debutó con la selección mayor de la mano del entrenador Carlos Horacio Moreno ante Perú en Lima. De esos primeros juegos es muy recordado un amistoso en el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid Castilla (el equipo B del club merengue, comandado en esa ocasión por Vicente del Bosque) en un triunfo por 3-2 con una gran actuación de él. Dicen sobre ese encuentro que en las gradas de la Casa Blanca se maravillaron con su fútbol jugadores de la talla de Míchel, Butragueño, Hugo Sánchez y Martín Vázquez entre otros y hasta hubo sondeos para llevarlo a jugar en el filial, aunque las negociaciones no prosperaron.

Luego de un par de buenas temporadas en el Mineros, es fichado por el Standard Lieja de Bélgica con el que debutó en mayo de 1992. Contra lo que muchos daban como cierto, Rivas no fue el primer futbolista venezolano en jugar en Europa: en la temporada 1956/57 el arquero Gilbert Franklin Alleyne jugó para el Racing de Ferrol en España y también participó Herbert Márquez en la 87/88 con Marítimo de Funchal en Liga de Portugal. La lista se completa con Bruno Nobili, un futbolista nacido en Venezuela quien se radicó con su familia desde niño en Italia y jugó en Serie A en equipos como Pisa, Roma, Cagliari o Sampdoria entre otros, desde finales de los 60 hasta 1985 y con Ricardo Paciocco, un centrocampista que hizo toda su carrea en Italia donde defendió las camisetas del Milan, Reggina, Pisa y Lecce entre los años 1979 y 1992.

En el Standard prácticamente no jugó: disputó un solo partido, puesto que el entrenador que lo había solicitado se fue a trabajar a Italia y el nuevo DT, el holandés Arie Haan, trajo sus propios jugadores extranjeros y Stalin quedó sin lugar. Fue cedido al Boom FC de la segunda división donde participó en 20 partidos y marcó 3 goles. Cuando falleció su abuela, Rivas solicitó permiso para viajar a despedirla y lo que se pensaba como un viaje relámpago se transformó en un tira y afloje hasta lograr ser cedido al Minervén, justamente el clásico rival de su primer club en el país.

Con el equipo de la ciudad de El Callao, Stalin jugó un futbol vistoso que se complementaba a la perfección con otros apellidos importantes de la Venezuela de entonces, como Félix Hernández (de fallido paso por Talleres de Córdoba), Laureano Jaimes, David McIntosh, Edson Tortolero, el “Pocho” Echenausi, Gilberto Angelucci (arquero que pasó por San Lorenzo), Juan García y el argentino Darío Erramuspe. Ese equipo, que fue conocido como “El ballet azul”, llegó hasta los cuartos de final de la Copa Libertadores en 1994, donde quedó eliminado a manos del Vélez de Bianchi, que a la postre sería el campeón.

En el empate a cero del partido de ida, los venezolanos no pudieron lograr el triunfo por el mal estado del campo embarrado que evitó que un disparo de Rivas ingresara en la portería de un vencido Chilavert. La vuelta en Liniers fue con triunfo del local 2 a 0 y marcó la despedida de ese gran equipo que inscribió su nombre como el primer conjunto venezolano que más lejos llegó en una Copa Libertadores con el formato de eliminación directa (luego se sumarían Estudiantes de Mérida en 1999, Deportivo Táchira en 2004 y Caracas FC en 2009). El certamen, que contó con jugadores de talla del Pibe Valderrama e Iván Valenciano en el Junior, José Saturnino Cardozo en el Olimpia, Cafú y Müller en el San Pablo, José Luis Sierra en Unión Española, Pato Yáñez en Colo-Colo, Beto Acosta y Manteca Martínez en Boca, Asad y Flores en Vélez y hasta Ronaldo Nazario en el Cruzeiro, lo tuvo como único goleador a Stalin Rivas con 7 conquistas.

Resumen con las mejores jugadas de Stalin Rivas

Stalin pasó luego al Caracas FC, el gigante de Venezuela, en donde consiguió la liga de la temporada 96-97 durante su primera etapa y ya luego en el ocaso de su carrera volvería para ganar dos títulos más. Tuvo un paso fugaz por el fútbol colombiano, en el Millonarios de Bogotá y también defendió las camisetas del Deportivo Galicia, Deportivo Italchacao, CD Italmaracaibo, y Deportivo Táchira, para colgar los botines en el año 2006 en el Mineros de Guayana, el lugar donde comenzó a forjar su leyenda.

STALIN Y LA VINOTINTO: EL CAMINO DEL ÍDOLO

El talento precoz de Stalin Rivas llamó rápidamente la atención de los seleccionados nacionales quienes lo convocaron desde pequeño para jugar en un combinado sub 16 que se preparaba para participar de la eliminatoria al mundial sub 17 de Canadá 1986. Su debut se produjo en un amistoso en Lima con derrota 2-1 ante Perú donde Rivas marcó el gol venezolano con tan solo 15 años de edad. Vendrían luego el paso por la sub 20, la sub 23 y el debut en la mayor. Fue el jugador venezolano más joven en debutar en un torneo oficial con 17 años.  

Su fútbol vistoso paseó por toda Sudamérica jugando dos eliminatorias mundialistas, como las de EE. UU. 1994 y Francia 1998. También disputó cuatro copas América: Brasil 1989, Chile 1991, Ecuador 1993 y Uruguay 1995, donde participó de 12 juegos y marcó un gol (ante Uruguay en 1993 en un sorprendente 2-2).

Aquellos que lo vieron jugar afirman que Rivas rápidamente se hizo referente de un seleccionado mayor que, si bien contaba con jugadores experimentados, no conocían del profesionalismo con que se trabaja hoy día. El propio jugador dice que a su generación le faltó trabajo de base para elevar el nivel del fútbol venezolano de entonces. La calidad la tenían, pues practicaban un juego vistoso y despreocupado, pero esa carencia hacía que no pudieran explotar todas sus cualidades. En cancha, Stalin Rivas era un volante con mucha técnica y poseedor de una zurda maravillosa además de no desentonar con la diestra. Jugador con mucha ubicación, destreza y liderazgo dentro del campo, no necesitaba correr demasiado para destacar en su equipo.

Stalin Rivas contra Argentina en la Copa América 91

El periodista deportivo venezolano Cristóbal Guerra fue tajante a la hora de definirlo: “Considero que Stalin ha sido el jugador venezolano de más talento en la historia. No hay comparación con ningún otro. Era un jugador apasionante, desquiciante para los rivales. Era un jugador extraordinario” También cree que, paradójicamente, el talento le ha hecho mucho daño: “Le hizo un gran daño por que floreció muy temprano y no supo administrar lo que pasaba con él. Los grandes años suyos, donde refulgió, fueron del 1991 al 1994, año este último que coincidió con su explosión en el Minervén en Copa Libertadores, donde fue goleador. Al año siguiente comenzó a decaer y para el 96 o 97 ya era uno más…”

Tomás Muñoz, periodista e historiador de fútbol venezolano, sostiene que Stalin Rivas “tiene un lugar muy especial dentro de la historia de Sudamérica. Para que jugadores argentinos o brasileros digan que Stalin fue uno de los futbolistas más técnicos contra los que se enfrentaron, te da la pauta de lo que fue como jugador (…) Yo puedo decir que en treinta años que tengo viendo fútbol venezolano, ninguno me divirtió tanto en una cancha como Stalin Rivas.”

“Hoy la selección de Venezuela puede competir para ir a una copa del mundo. Hay jugadores que están militando en clubes importantes como Yeferson Sotledo en el Santos, Jefferson Savarino en el Atlético Mineiro, Rómulo Otero en el Corinthians o Salomón Rondón (en el fútbol de China, pero con pasos importantes en Premier League inglesa y Liga de España) pero ninguno creo que tiene el nivel que tuvo Stalin. Si él jugara hoy en día, con el comportamiento de un jugador profesional de ahora, la nutrición, el cuidado físico, el buen dormir, el saber cuidarse en sus tiempos libres, creo que tranquilamente podría jugar en el Real Madrid o el Barcelona.”

Para confirmar su teoría y mostrar que no se trata de un exabrupto propio de un fanático, Muñoz cuenta la anécdota de su encuentro de 2007 con André Cruz, defensor brasileño que jugó con Rivas en el Standard de Lieja y pasó por Napoli y Milan de Italia. En una charla ocasional que tuvieron mientras ambos curbian la Copa América disputada en Venezuela en ese año, el ex jugador le contó que a pesar de haber compartido equipo con jugadores de la talla de Romario, Bebeto, Mazinho, Valdo o Müller, pocos han tenido la calidad y la riqueza técnica que tenía el oriundo de ciudad Guayana.

Actualmente, Stalin Rivas se desempeña como Secretario de Relaciones Públicas de la Asociación Única de Futbolistas Profesionales de Venezuela. Al igual que lo hacía en un campo de juego, donde cerebralmente manejaba las opciones de la Vinotinto, brega por tener antes que nada un fútbol ordenado a nivel doméstico para, luego sí, poder sentar las bases para obtener el ansiado boleto a una copa del mundo que su país tanto merece.

Esteban Bedriñan

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