Pararse en la tribuna para alentar y desde ahí proyectar un futuro, un debut en primera, que el equipier te prepare la camiseta para entrar a la cancha. Sentir la tela, no sacártela nunca más y quedar en la historia del fútbol. Todo eso jugando en el barrio. ¿Quién no soñó ser Lalo Aguilar? El  jugador de Racing de Montevideo que se retiró hace dos findes, un caso de One Man Club. Escribe Federico Cavalli.

En la actualidad del fútbol cada vez se ve menos un jugador que se ponga una camiseta para debutar y se la saque para retirarse, manteniéndola siempre puesta. Ahora los llaman “One Man Club” y los tratan como bichos raros. El sábado 22, en la victoria dos a cero a Deportivo Maldonado, se retiró Gonzalo “Lalo” Aguilar en Racing de Montevideo, uno de los últimos en su especie.

Empezó en el club en Pre-Septima, completó las inferiores y debutó en 2006 en la primera de Racing con 19 años. Lo puso su técnico de la Cuarta que había agarrado primera, Gastón Machado. Después de un flojo arranque, en 2008 el equipo consiguió el ascenso, para darle paso a la época más gloriosa del club.

En ese plantel estaban Sebastián Balsas, que luego jugaría en San Lorenzo; Ernesto Goñi, que pasó por Estudiantes, Quilmes y Tigre; el histórico mediocampista Ramón Larrosa, de varios pasos por el club y por Nacional y Peñarol; Juan Pablo Rodríguez, recordado en All Boys (con golazo a River incluido) y por Gimnasia; y Liber Quiñonez, de un breve paso por Gimnasia en la B Nacional del 2011-12.

A partir de ese ascenso, con Lalo de titular, conseguirían los días más gloriosos de la institución. En el Uruguayo del 2008-20009, con la misma base, consiguieron una gran campaña, clasificaron por la liguilla a las instancias previas de la Copa Libertadores 2010. Ningún equipo uruguayo había superado esa fase.

Un gran equipo con Matías Mirabaje, Martín Cauteruccio y Liber Quiñones como figuras, más Diego Scotti y el arquitecto de la criatura, el técnico Juan Verzeri, consiguió un empate en Colombia y, después de sufrir bastante, un triunfo en casa. El debut internacional de Lalo Aguilar fue también el de Racing en estas competencias. Jugador, barrio y club, de la mano.

Lalo tuvo oportunidades de salir del club pero no se le dio. Nunca se apenó ni forzó su salida. Se quedó a vivir en Racing y se transformó en un ejemplo para los compañeros y sobre todo para los juveniles. Dicen los que lo acompañaron estos años que siempre estuvo alegre y predispuesto, siempre apoyando, le toque jugar o no.

Quizás su idea nunca fue lograr esto que lo lleva a ser un “One Man Club”, o en criollo jugador de un solo club. El término nació en 2015 con la entrega de premios que otorga el Athletic Club de España, los “One Club Awards”. Allí premian a estos jugadores desde 2015 y desde 2019 sumaron su versión femenina. Entre los siete premiados hasta el momento hay un argentino: Enrique Bochini, el Bocha para todos y todas.

La lista es muy amplia pero uruguayos hay solo tres. El primero fue José Piendibene, quien vistió la camiseta de Peñarol desde 1908 hasta 1928. El segundo también es carbonero: más acá en el tiempo Néstor Gonçalves jugó 574 partidos entre 1954 y 1970 con la camiseta del manya. Y el tercero es Lalo, con 317 encuentros disputados para Racing del barrio Sayago. ¿Queda claro lo que logró Aguilar?

Dentro de la lista hay muchos jugadores de renombre internacional (Giggs, Maldini, Totti, Lev Yashim, Gary Neville, Julien Guerrero, etcétera), algunos argentinos (Mostaza Merlo, Gastón Turus, Guillermo, “Luli” Ríos, entre muchos) y la cierra Lalo Aguilar recientemente ingresado, con 17 años en Racing.  

Es doble el honor. Tuvo un solo club, una sola camiseta, pero también lo hizo con la del barrio Sayago, con su gente, en el Parque Osvaldo Roberto, estadio al que iba de pibe y donde soñaba debutar. De cara a la tribuna que lo tuvo de hincha y lo aplaudió de jugador. A partir de ahora Lalo será un cervecero más, pero no queda duda de donde estuvo mejor.

Federico Cavalli
Twitter: @willycavalli

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