Apenas una pizca de fútbol brasileño en estado puro sirve para cambiar el semblante de un seleccionado que sueña con volver a ser. Pasada la media hora del encuentro, Vinícius eleva la pelota sobre su espalda y deja atrás a Velázquez. La jugada conocida como la 𝘭𝘢𝘮𝘣𝘳𝘦𝘵𝘵𝘢 (el legado de Djalminha) no trasciende demasiado, y sin embargo despierta la euforia de una torcida que a la vez revitaliza a los compañeros. Entretenimiento y exuberancia en el Allegiant Stadium de Las Vegas. Al instante, envueltos en un aura diferente, el mismísimo Vinícius construye una doble pared, desparrama a Morínigo y define con serenidad.   

Puede que esa acción no explique el resultado definitivo, pero sí la de un comienzo decisivo. Hasta entonces una Paraguay en apuros había conseguido jugarle de igual a igual a la Canarinha, y sin desentonar ni mucho menos. Alisson desviaba un remate con destino de gol de Bobadilla, mientras que Brasil recién en el minuto 22 conseguía la primera chance de córner (cabezazo de Marquinhos). Para colmo de males, cuando ya se completaba un tercio del partido, Paquetá erraba un penal que asomaba determinante.

Hasta que Vinícius Júnior, el caballero de la esperanza, agitó la cosa con algunas pinceladas de su repertorio. Atrás quedaron la aciaga noche contra Costa Rica y estos treinta minutos desconcertantes. El equipo de Dorival Júnior empezó a dominar a su antojo y, frente a un rival que concedía espacios, liquidó el pleito en un lapso de quince minutos con goles del joven Savinho y otra vez de Vini. En el inicio del complemento, descontó Alderete y Paquetá tuvo su revancha desde los doce pasos para despejar cualquier duda.

Por primera vez en la selección, Vinícius asume con plenitud su condición de pretendiente al Balón de Oro. Es curioso que lo que parece un hábito en el Real Madrid, con la verdeamarela sea una rareza: anoche convirtió la misma cantidad de goles (dos) que en sus anteriores diecinueve partidos oficiales. Una deuda pendiente e imprescindible para que Brasil volviera a ser Brasil al menos por una noche. Ahora intentará desmitificar que aquello que pasa en Las Vegas queda en Las Vegas.

Nicolás Sotomayor
@nicosotomayor_

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