Después de ganar 5 Mundiales durante la época dorada de Pékerman -y algo de Ferraro y Tocalli-, ver a la Sub-20 se tornó insoportable. Nos acostumbramos a ver jugadores que no llegan a la Mayor, con algunas excepciones: ni Julián Álvarez ni Thiago Almada, campeones del mundo, fundamentales en la Argentina actual, pudieron revertir el mal momento. Y Scaloni, que llamó la atención en 2018 al mando del equipo campeón en el Torneo de La Alcudia, tampoco alcanzó a brillar en un Mundial. No hizo falta.

La vara estaba altísima: en esos años jugaron Messi, Agüero, Di María, Riquelme y Tévez. Argentina se consolidó como el máximo campeón de Mundiales (6). Saviola sigue siendo el máximo goleador después de convertir 11 en 2001. Pero cuando esos cracks ya estaban en Primera, desde 2007, Argentina cayó en picada: dos veces no clasificó, y, para el Mundial 2023, tras pésimas actuaciones en el Sudamericano (torneo clasificatorio, como las eliminatorias), el conjunto de Mascherano repitió la historia; Mundial que alojaría Indonesia, pero que le fue despojado por oponerse a la participación de Israel y manifestarse a favor de Palestina. Esta controversial sanción no fue la única: La FIFA aplicó una multa económica. La organización le fue asignada a Argentina a dos meses de la competencia, y el equipo participó entonces como anfitrión. En la fase de grupos salió primera. Sí. Tan cierto como que los rivales fueron Uzbekistán, Nueva Zelanda y Guatemala. En octavos, quedó afuera con Nigeria. De un Mundial al que, recordemos, no clasificó por sus propios medios.

Ahí está ahora el seleccionado de Diego Placente. Otra vez en octavos y contra Nigeria. Pero clasificado con puntaje ideal. En un Sub-20 en el que los mejores jóvenes se entrenan directo con la Primera o ni son cedidos, aunque sea al Mundial, por sus clubes, como Mastantuono, Nico Paz y el Diablito Echeverri; pero con un equipo vistoso y jugadores revelación como Sarco, goleador del certamen, o Gorosito, lateral de Boca y autor del gol frente a Italia. En una competencia que le sonríe a Argentina desde la primera vez que jugó, en 1979, con Ramón Díaz y Maradona, dirigidos por Menotti después de consagrarse campeón del mundo.

Miguel Freidenberg
Twitter: @miguefrei

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