“Adelante, Estudiantes, adelante

Con el paso marcial, ánimo tenso

Alta la frente y tajado el pecho

Y la casaca bicolor triunfante”

Cuando Jorge Sobral escribió el himno de Estudiantes en 1960, no había ni Zubeldías ni Bilardos, ni Brujas, ni Brujitas. Zubeldía y Bilardo llegaron a Estudiantes por 1965, Verón padre debutó en 1962 y no fue hasta 2006 -año siguiente a la muerte de Sobral- que su hijo se convirtió en campeón con el Pincha. 10 temporadas en Europa y acusado de vendepatria desde 2002. Verón había regresado a Estudiantes y eligió vivir una expulsión dentro de la cancha. 3 a 0 contra Lanús desde la popular visitante. Casi 10 años después, suspendido como dirigente, levantó la copa desde el mismo lugar: la tribuna, el lugar del hincha. Ya no como jugador, tampoco como el ídolo en el que se convirtió desde que ganó la Libertadores con Sabella en 2010 para adelante.

Sin embargo, Sobral lo sabía todo. “Alta la frente y tajado el pecho”, como cuando uno sabe que ganó “contra todo y contra todos”. El orgullo propio, el honor, la dignidad, los principios. Las finales. Hay que ganarlas. Como sea. Estudiantes ganó como sea pero con valores. Fue el último equipo clasificado de su zona al play off. No jugó del todo bien. Perdía 1 a 0 en la final. Sosa entró con 40 años a ver si todavía quedaba algo de ese Principito que hizo el gol a Boca en ese 2006 para salir campeón, y sí: al minuto 93 mandó un centro impecable. Carrillo ya no podía moverse y clavó el cabezazo.

Al tiempo extra no le quedaba nada. Nadie pensaba, el partido estaba roto, tomado por las emociones y las lesiones. Arzamendia lloraba ya fuera de la cancha, Carrillo resistía los calambres adentro. Muslera apareció cuando las papas quemaban. Eduardo Domínguez no hizo ni una mueca al recibir la medalla de manos de un sonriente Chiqui Tapia. “Paso marcial y ánimo tenso”. Ascacíbar recibió la copa y caminó con ella hasta la popular. “Adelante, Estudiantes, adelante”. Allí lo esperaba Verón. La tomó y alzó la copa con su gente. “La casaca bicolor triunfante”.

Miguel Freidenberg
Twitter: @miguefrei

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