Es duro ser felices. Difícil, complejo. Un penal errado antes de los cinco minutos generó una incertidumbre de un golpe que duró, por lo menos, quince minutos más. Tener la pelota es la clave y la Argentina la perdió en el primer cuarto (ya podemos hablar así, ¿no?, más sincero).
“Es la primera vez que quiero el cooling break”, dijo uno al lado mio, y su análisis fue preciso: luego de la publicidad, la Argentina logró poner los centrales en la mitad de la cancha, hacer danzar la pelota en modo péndulo de lado a lado y encontrar los espacios. Y el gol es la síntesis del fútbol: golpear a la carrera, luego de una jugada de lado a lado, con una pequeña gambeta invisible de Thiago Almada. A Klose lo miramos en el espejo retrovisor: el privilegio de vivir la historia y no solo contarla.
Las diatribas presidenciales que le prenden una vela al equipo para que se deje de hablar de pen drives pregonan un lineamiento económico: la famosa “escuela austríaca”, de Hayek y compañía.
El equipo de Scaloni enfrentó a Austria y se planta con los valores contrarios: preponderancia de lo colectivo, juego emblocado, interés en juntar sociedades. Debió incorporar un cierre hacia el arco propio en los momentos duros, cuando los de rojo lo buscaron apretar con pelotazos.
Los números son contundentes: dos victorias, cinco goles del mismo, solo sacó del medio cuando le tocó por sorteo. El segundo tiempo, igualmente, marcó límites precisos: pocas llegadas, mucho retroceso, partido de fricción. Nadie dijo que era fácil. La Copa del Mundo es brava, siempre lo supimos. Después amar, después partir.
Mientras a Messi lo saludaban propios y extraños, en el estadio Arlington de Dallas, la misma ciudad en la que nos cortaron las piernas, de fondo sonó “Cumbia sobre el mar”, de Los Palmeras. Dicen sus versos: “Un enjambre de estrellas y la Luna plateada. Y las olas del mar, con su luz salpicaba. Y de pronto surgió, una reina esperada. Era Marta, la reina. Que mi mente soñaba”.
Messi cumplirá, el miércoles, treinta y nueve años. Uno menos que el Mundial de México 86.
Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez
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