“Para competirle a River y a Boca hay que tener un plus económico”. Desconozco si Juan Sebastián Verón es un tipo con buen sentido del humor. Pero, en caso de que lo sea, podría tranquilamente estar cagándose de risa de sí mismo.
Ni un año tiene una entrevista con Pedro Rosemblat en Gelatina. El presidente de Estudiantes de la Plata entendía que para estar entre los grandes del fútbol argentino necesitaba más capital privado. Boca no llegó ni a los octavos de la LIbertadores. River ni estuvo en el sorteo. Estudiantes jugará las semifinales.
Verón es la piedra angular de este equipo. Que su figura excede lo institucional es una verdad de perogrullo. Pero en algo se equivocó: no necesitó de ningún jeque con petrodólares ni ningún magnate extravagante para competir. Le bastó con inferiores (Nuñez, Tobio Burgos), cracks que volvieron por sentido de pertenencia (Carrillo, Correa), jugadores lejanos a los grandes flashes televisivos o twitteros (Gonzalez Pirez, Mancuso, Piovi, Castro) y oportunidades como las del joven Palacios o el experimentado Muslera.

Estudiantes está en su segundo gran ciclo del siglo (2006-2010/2023-2026). Un equipo agresivo, amplio, profundo el del Cacique Medina. Mucha presencia en el área, equilibrio y buen manejo del balón. No pedimos a Carrillo a la selección porque están Lautaro y Julián y porque hay pocos panelistas de Estudiantes en el prime time de los streams. Nada más.
La palabra “mística” es un concepto impreciso. Alguno me dirá, con razón, que se siente y no se explica. Que Estudiantes porta ese distintivo es innegable, pero a veces con solo un vocablo se le baja el precio: ayer el pincharrata jugó un partidazo, yendo al frente desde el minuto uno y hasta el ochenta y seis.
Lo fácil puede ser bello. La metáfora lo es. “Cruzó el Rubicón” y Pachorra Sabella alienta desde la tribuna más alta de todas.
Quizás, en este caso, sea más atinada otra comparación: el paso por la cordillera de Los Andes. Estudiantes va a paso lento, quizás le falte mucho. Pero mira, desde lejos, la punta del Aconcagua.
Es decir, la cima más grande de América.
Escribe: Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez
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