El sábado fue el Día Internacional del Café y todo nos sirve para pensar en el mundial. Compartimos una nota inédita de nuestro libro Fuegos de Junio sobre el primer torneo de Messi en la Selección Argentina jugando en el Eje Cafetero el Sudamericano Sub 20 Colombia 2005. Escribe Lucas Jiménez.

El 14 de septiembre de 2004 Marcelo Bielsa renunció a la Selección Argentina de manera sorpresiva. Los primeros días de octubre José Néstor Pekerman dejó su cargo de Coordinador General de las Selecciones Argentinas para asumir como entrenador de la Mayor con el cuerpo técnico que lo había acompañado en su época de las juveniles. Su ayudante de campo iba a ser Hugo Tocalli, que por esos días estaba planificando los jugadores que iba a llevar al Sudamericano Sub 20 de Colombia 2005, clasificatorio al Mundial de la categoría a disputarse en Holanda.

No podía ejercer la doble función, pero hubo algo que lo mantuvo al mando de la Sub 20: la palabra dada a un chico de 17 años. Tocalli en junio del 2004 había hecho debutar a un rosarino promesa del Barcelona, llamado Lionel Messi, en un amistoso contra Paraguay. Fue un partido relámpago montado para blindarlo y que no se lo lleve España. En algún momento entre julio y septiembre, Tocalli le prometió a Messi que lo iba a convocar al Sudamericano, por más que iba a dar ventaja por la edad y su categoría era la siguiente que jugaría en 2007.

Cuando Hugo le contó a José de esto, este le dijo que entonces vaya él a dirigir al equipo a Colombia y después se sume al cuerpo técnico de la mayor. A Pekerman y Tocalli se le pueden marcar cosas como entrenadores (cambios, decisiones tácticas), nadie puede decirles nada de su condición de formadores de futbolistas inculcándoles valores. Para ellos la palabra estaba por encima de cualquier compromiso contractual.

Tocalli siguió a cargo de la Sub 20 y sumó como ayudante de campo a Francisco Ferraro, quien lo iba a reemplazar como técnico después del torneo. Pancho por ese entonces era el técnico de Gimnasia de Jujuy en la B Nacional. Aceptó el ofrecimiento de Hugo pero pidió terminar el semestre con el Lobo jujeño antes de sumarse al staff que iba a viajar a Colombia. El último partido que dirigió fue un 18 de diciembre en San Salvador de Jujuy. Gimnasia le ganó 2 a 0 a Defensa y Justicia con dos goles de Ring Ring Balvorín. El próximo jugador que metería un doblete con Ferraro en el banco de suplentes lo haría en Colombia y se llamaría Lionel Andrés Messi.

El campeonato sudamericano del 2005 se jugó en tres sedes: el Estadio Centenario de Armenia (Quindío), el Estadio Palogrande de Manizales (Caldas) y el Estadio Hernán Ramírez Villegas de Pereira (Risaralda). La canchas quedaban en las ciudades capitales de los departamentos que integran la región del país conocida como el Eje Cafetero, denominado así por la gran cantidad de plantaciones de café que tienen en su territorio.

Esta parte de Colombia vive bajo un clima primaveral durante todo el año. No se sufren los calores de la zona costera, ni tampoco temperaturas muy bajas. Las montañas son la escenografía del lugar. Hacia allí llegó la Selección Argentina Sub 20. La delegación hizo base en Pereira, por más que allí solo jugó un partido en todo el torneo. Paró en el Hotel Sorotama, que está ubicado en el centro de la ciudad, frente a la Plaza de Bolívar. A 15 minutos de allí se encuentra el centro comercial San Andresito donde se consigue ropa a muy buen precio. Los jugadores de la albiceleste en una tarde libre paseando por las calles de Pereira terminaron yendo al shopping.

Algunas personas guardan fotos de la visita de Lionel Messi a San Andresito y afirman que compró unas zapatillas deportivas. En el local trabajaba Luis “Pika” Giraldo, que diez años después se haría conocido por llegar a ser concejal como dirigente del movimiento de Autoridades Indígenas de Colombia. La tarde que apareció Lionel Messi para pedirle unas tenis, como le llaman a las zapatillas en Colombia, justo había ido a laburar con la chomba de un equipo español. Pero no era justamente la del Barcelona sino la del Real Madrid. Sonriente le pidió una foto que quedó para el recuerdo entre un futbolista culé, que ya había jugado algunos minutos en primera, y un vendedor Merengue, a más de 8 mil kilómetros de tierras españolas.

Por esos años el 9 del Real Madrid era el Gordo Ronaldo, que en 1993 se hizo conocido por una gran actuación en el Sudamericano Sub 17, también jugado en Armenia y Pereira. Tenía 16 años y empezaría en el Eje Cafetero su exitosa carrera. Dejaría el Sao Cristavao y pasaría a Cruzeiro. En enero del 2005 Messi todavía no había metido su primer gol en Barcelona. Estaba en Colombia en busca de su primer gol oficial.

Volver a sentir profundo como un niño frente a dios

La Selección Argentina debuta en el torneo el 13 de enero contra Venezuela. Juega en el estadio Centenario de Armenia, la cancha del Deportes Quindío. Hugo Tocalli ya había avisado que iba a llevar de a poco al chico del Barcelona, porque solo tenía 17 años. Por ese motivo arranca como suplente. Pero a los 13 del segundo tiempo lo tira a la cancha, en un contexto de Argentina jugando mal y solo ganando 1 a 0 por un gol en contra.

Trece minutos después de ingresar por Ezequiel Lavezzi recibe la pelota por la derecha, escapa de los agarrones y la toca, recibe un taco de devolución del 10 Pablo Barrientos y, con la cancha de frente, Ankara hacia el área como un maratonista hacia la meta. Corre de derecha al centro. Realiza dos toques cortos hacia adelante y un tercero un poco más largo para alejar la pelota de la barrida de un defensor que no llegó a ser ni patada ni bloqueo. Frente al arco saca un zurdazo bajo que se mete al lado del palo ante la estirada inútil del arquero.

Se saca de encima toda la timidez y festeja como festejaría cada gol de ese Sudamericano moviendo las palmas hacia arriba como pidiendo que algo se levante. La ilusión de un pueblo que esperaba en las brasas ser activada. El número 18 de Argentina primero agita la mano derecha, después la izquierda, grita todos los “Vamos” que le entran en la boca, mientras se saca la remera que tenía metida adentro del pantalón. También se saca la bronca del desarraigo, grita “la concha de su madre”. Lo festeja desde las entrañas. Era su primer gol oficial con la celeste y blanca.

Hernán Peirone viene corriendo a tocarlo para ver si es real, cuando nota que sí, le da un beso en el pelo, Neri Cardozo hace lo mismo. De frente llega Pitu Barrientos y Messi sonríe porque lo entendió bárbaro, chocan las palmas como en una presentación de NBA, se abrazan. Viva los talentosos jugando juntos.

“Es el jugador distinto, diferente, el del cambio de ritmo, el de una zurda prodigiosa. Juega bárbaro. Tocalli lo quiere llevar de a poco porque tiene 17 años, a punto de cumplir 18. Gana Argentina 2-0 por la claridad y la contundencia de este chico de Barcelona llamado a ser la gran figura del campeonato. Por ahora arrancando como suplente”, comenta el periodista Gustavo López en América TV. Argentina terminaría ganando 3-0 y Messi le diría al enviado del diario Olé post partido que “fue una noche bárbara y el gol un desahogo”.

Va brotando, como el musguito en la piedra

Dos días después del debut con Venezuela, Argentina juega en el estadio Palogrande de Manizales contra Bolivia a 2.126 metros de altura. Es la cancha del actual campeón de Libertadores Once Caldas, que le ganó a Boca la final de la Libertadores 2004, en ese estadio justamente. Lionel Messi va a jugar en un lugar donde la Selección colombiana solo lo hizo dos veces. Un amistoso en 1999 contra Perú y la semifinal contra Honduras de la Copa América 2001 que terminó ganando.

El partido de la Selección dirigida por Tocalli cae sábado a la noche. Buen plan sentarse a ver en acción al pibe del Barcelona que vuelve a arrancar como suplente. Entra en el entretiempo junto con Mauro Boselli, que le hace señas que se mueva por detrás de él. Salen Hernán Peirone y Neri Cardozo. Argentina ya gana 1 a 0 con gol de Barrientos.

Messi juega libre por el medio. La primera pelota que toca tira una pared con el experimentado capitán Pablo Zabaleta, que ya jugó el Sudamericano del 2003 y tiene más de 50 partidos en la primera de San Lorenzo.

EFE/Miguel Menéndez V.

A los pocos minutos el carrilero izquierdo Marcelo Bravo recupera una pelota en posición de 3 y la tira al medio para Messi. El futbolista de Vélez Sarsfield está a algunos meses de salir campeón con el Fortín, quedar afuera de la lista del Mundial de Holanda y de enterarse que por un problema en el corazón tiene que dejar el fútbol a los 20 años, recién cumplidos 5 días antes de darle un pase a una futura leyenda del fútbol mundial.

En el futuro recordará aquella primera vez que Tocalli lo presentó en un entrenamiento y que ese día aprendió que no hay que subestimar a nadie. Era tan tímido el nuevo compañero que el volante de Vélez le dio el primer pase, en un reducido siete contra siete, para integrarlo y no volvió a ver la pelota hasta que infló la red. Los gambeteó a todos. En ese partido de práctica, metió 4 goles en su presentación no televisada.

Pero ésta del partido con Bolivia sí recorre todo el territorio argentino que ve al chico de camiseta 18 dar un toque hacia adelante buscando a Lavezzi y cruzar a la trinchera del campo rival. Pocho, como Barrientos el partido anterior, se la devuelve con un taco que activa la carrera en velocidad de Messi. Esa jugada la repetirán en un amistoso en Doha, Qatar, en 2010 en el primer gol de Lionel a Brasil en la mayor.

En Manizales Messi lleva la pelota pegada el pie con la zurda y se va abriendo para entrar al área y sacar el remate al ángulo izquierdo. Otro golazo, esta vez necesitó 5 minutos en cancha para mostrar su categoría. Con menos bronca en el cuerpo, solo suelta un puñetazo bajo antes del saludo de Boselli. Después se reserva darle él un abrazo al asistidor Lavezzi y a Bravo que empezó la jugada.

Los periodistas argentinos ya lo piden de titular. El equipo de Tocalli gana en agresividad cuando entra el pibe de 17 años. Llama la atención un aspecto de su forma de jugar que el escritor uruguayo Eduardo Galeano definirá de manera perfecta: “Messi tiene la pelota dentro del pie y, eso, científicamente, es inexplicable”.

Tanto TyC Sports como América transmiten los partidos del Sudamericano vía satélite. Alcanzan los dedos de una mano para contar los enviados de medios argentinos cubriendo el torneo en Colombia. De TyC está Mario Cordo que sale con notas post partido, la lista se completa con colegas de medios gráficos. La transmisión del encuentro se llena con datos de la programación del canal.

Mientras se empieza a gestar la jugada del 3-0 argentino, en TyC promocionan un cuadrangular en Tandil entre Banfield, Lanús, Arsenal y Quilmes. Lavezzi desborda por derecha y tira un centro atrás, al medio del área. A Lionel le cuesta el control con la derecha pero gira el cuerpo para ganar segundos en la posterior definición con zurda. Todo estético. Va sonriendo en busca de Pocho, futuro animador de concentraciones largas en Selección. Comparten haber nacido en Rosario y el corte de pelo flequilludo adelante con unas puntitas largas atrás. Otro que tiene ese look es el Pitu Barrientos que sale reemplazado. Messi le extiende la mano al jugador de San Lorenzo y le palmea la espalda. Es el primer socio creativo que tendrá en la Selección.

Además habrá empatía afuera de la cancha. La tranquilidad y timidez de Leo siempre necesitará de un atorrante extrovertido que le saque el costado jodon que tiene para divertirse en el encierro de los torneos. Pocho y Pitu serán los iniciadores de una saga que continuará con el Kun Agüero, que le pasará la posta a Rodrigo De Paul.

Messi, el más chico del plantel del Sudamericano, de a poco empieza a agarrar confianza entre sus compañeros en el Sudamericano. Por momentos se estaciona en la derecha para recibir y le da órdenes a los stoppers que usen para la salida al número 5, el Chaco Torres. Al principio de la estadía en Colombia el jefe de prensa de la delegación les había comentado a los periodistas argentinos enviados que si lograban sacarle una palabra a Lionel les daba un premio porque todavía no le conocía la voz. Finalmente el rosarino  pegó onda con algunos periodistas que concentraban en el mismo hotel que ellos.

En Manizales hay menos gente que en el debut en Armenia, la mayoría del público va llegando para el final del encuentro de Argentina, ya que en segundo turno juega el local Colombia. Algunos pocos testigos alcanzan a ver los controles de pelota de Messi como si tuviera un cuchillo en el botín que pincha la pelota. También cómo gana segundos con la manera de perfilar el cuerpo para recibir e inmediatamente dar paso a la próxima acción hacia adelante. En la transmisión plantean la duda sobre si jugando desde el arranque rendirá igual. La respuesta estará en el próximo partido contra Perú.

Es como un diamante fino que alumbra mi alma serena

El lunes 17 de enero del 2005, después del triunfo de Lanús contra Banfield en la Copa de Tandil, TyC Sports sigue la jornada de fútbol con el tercer partido de la Sub 20 argentina en el Sudamericano. En la venta del encuentro ya anuncian que juega desde el arranque Lionel Messi, que ya empieza a ser un producto televisivo deportivo.  El partido se juega en Manizales, una ciudad terminal porque allí terminan muchas de las carreteras de Colombia. Por más que es de fácil acceso desde otras ciudades importantes no hay casi nadie en el estadio Palogrande porque en esta fecha Colombia queda libre.

Pocho, Pitu y Leo ponen a prueba la reciente amistad futbolística compartiendo el tridente ofensivo desde el inicio. La cosa arranca bien, el 18 se junta a tirar paredes con el 10, en una de esas construcciones le hacen llegar la pelota a Zabaleta, a quien le cometen penal. Lo cambia por gol Ezequiel Garay, con la misma convicción que patearía en la definición contra Holanda en la semifinal mundialista de 2014.

Messi sigue mostrando su condición de crack. Recibe, gira, da la vuelta, encara. Todo lo hace fácil. Mientras hace todo eso los periodistas montan un noticiero deportivo en vivo con el partido de fondo. Cuentan que hay muchas vueltas al fútbol argentino para el próximo Torneo Clausura 2005. Que el Cholo Simeone a Racing, el Pocho Insua a Independiente, Chacho Coudet a San Lorenzo y hasta Tito Villa a Rosario Central. Que el técnico de Boca Jorge “Chino” Benítez pidió un enganche como refuerzo y que los equipos pondrán suplentes en el Torneo de Verano.

Detrás de sus informaciones le pegan una patada a Barrientos y Messi se acerca a felicitarle las gambetas. Leo lo premia buscándolo cada vez que tiene la pelota. El Pitu mete el 3-0 con un enganche en el área dejando a dos rivales en el camino. Messi explota de felicidad porque le encantan los golazos, se le cuelga como haría después con cada compañero que mete un gran gol con la celeste y blanca.

El partido sigue y se escuchan los gritos de los jugadores de la poca gente que hay en cancha. Messi pone el 5-0 y marca su cuarto gol en el torneo. Encontró en el área un mal rechazo de un defensor peruano y no perdonó. “Ya se veía que iba a ser un crack. Era dos años menor aún para la categoría y era lejos el que marcaba diferencia. Tenía el mismo estilo de juego que ahora: pique corto y pelota pegada al pie. Era complicado marcarlo, así nomás no se le podía quitar el balón”, contó a El Comercio de Perú el defensor Jean Tragodara que fue amonestado por una patada a Leo.

A los pocos minutos del cierre del primer tiempo, el rosarino empieza a gambetear jugadores desde mitad de cancha, el inicio de la jugada no es narrada en la transmisión porque están contando que Gimnasia de La Plata no entrenó por falta de pago. El segundo tiempo Argentina sale antes a la cancha que Perú, que tenía más ganas de estar en la casa escuchando las noticias del fútbol argentino que de seguir recibiendo goles. Messi ocupa los minutos pateándole a Oscar Ustari, con quien forjaría una gran amistad, por lo que José Néstor Pekerman lo llevó como tercer arquero al mundial de Alemania 2006, para que la timidez de Leo tenga compañía en la concentración. Los dos serían compañeros de habitación y jugarían partidos de fútbol tenis en la pieza hasta la madrugada.

José Sosa mete el 6-0 después de un desborde de Messi y una atajada del arquero peruano a Bravo. Lo que queda del encuentro es relleno, el comentarista de TyC Sports Oscar Martínez habla que Messi nació un 24 de junio, una fecha especial y nombra a Gardel. Argentina ya está en la segunda fase del Sudamericano por más de que todavía le falta jugar un partido. Lo espera el local Colombia con el goleador del torneo Hugo Rodallega.

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Nos aleja dulcemente de rencores y violencias

Argentina pudo descansar 4 días para el último partido de la primera fase del torneo. Colombia también llega con 3 victorias. 20 mil personas asisten al estadio Palogrande de Manizales, mucho más público que los anteriores partidos para ver un cruce entre dos candidatos a ganar el Sudamericano. Ambos equipos tienen como figura y goleador a un jugador que había arrancado como suplente: Messi en Argentina y Rodallega en Colombia. El rosarino va al banco pensando en cuidarlo para la fase final.

 Colombia se pone en ventaja en el primer tiempo con un gol de Radamel Falcao que le rompe el invicto a Ustari. Messi entra por Boselli en el entretiempo y a los siete minutos Argentina empata el partido. Barrientos lo busca a Lionel abierto por derecha, este la toca hacia adelante para la subida de Zabaleta. El pase queda largo pero el rubio lateral traba con un colombiano, la pelota sale impulsada hacia adelante como un centro al área. El envío llega adonde estaba Peirone que le pega mordida pero igual convierte.

Messi lo va a abrazar sin saber que esa imagen será motivo de orgullo del hijo de Peirone en el futuro. El delantero de San Lorenzo que había llegado al Sudamericano con una racha goleadora, que incluyó un triplete frente a Boca, nunca recuperaría aquel nivel. Terminaría jugando en la liga regional de Córdoba y alguna vez le dirá a su hijo Thiago que jugó con Messi. Este irá al otro día al colegio a contárselo a todos sus compañeritos. Una noche acostados en la cama viendo videos del Sudamericano 2005 le preguntará “Papá, vos tenés el número de Messi?”. Le responderá que no y le pedirá que lo consiga porque lo quiere ir a ver a un partido del París Saint Germain.

Mientras tanto seguirán viendo una y otra vez el gol del Látigo que sirve para que Argentina quede puntera por diferencia de gol. Se volvería a enfrentar a Colombia en la fase final para clasificar al mundial. Este segundo partido se disputó en Armenia, la ciudad de Deportes Quindío, el equipo donde jugaba el goleador del certamen Hugo Rodallega, que tenía dos goles más que Messi. En la previa del partido hubo una declaración que generó polémica. Los medios colombianos levantaron un textual del delantero que decía: “Indudablemente soy mejor que Messi, pero existe una diferencia muy grande entre ambos: él juega en el Barcelona de España y yo en el Quindío”.

Los periodistas fueron a preguntarle a Messi sobre esto y el chico de 17 años respondió con una adultez admirable: “Que diga lo que quiera ¿qué les puedo decir yo? Sólo quiero que la selección se clasifique para el Mundial”. El rosarino también puso en duda si el colombiano realmente había dicho esas palabras y solo se enfocó en sus objetivos: “No me produce ninguna sensación extraña sus expresiones, que no sé si las dijo. Vine a este torneo con la intención de jugar, de crecer y aprender cosas nuevas. No quiero desviarme de eso. No sería profesional de mi parte decir cosas antes de demostrarlas”.

Con los años Rodallega negó esas declaraciones y contó su versión de los hechos en una entrevista con Cultura del Gol: “Viene un periodista antes de jugar contra Argentina en Armenia y me quiso dar a entender que yo era mejor que Messi. Yo le dije: acá no se trata de quién es mejor, se trata de que soy el goleador del torneo y de que la selección está bien, estamos ganando y estamos a punto de poder conseguir el objetivo de clasificar al Mundial”. En la misma nota definió a Messi como “el mejor de la historia”.

Como en el primer Argentina-Colombia, el número 18 del equipo de Tocalli arranca de suplente y el equipo local se pone en ventaja, con un gol de penal de Rodallega, que en Armenia era local con banderas apoyándolo. Argentina logra el empate a través de Garay. Messi recién entra a los 22 minutos del segundo tiempo por Peirone. Cada vez que agarra la pelota lo cortan con faltas sistemáticas para no dejarlo que gire. Rodallega terminaría el torneo con 11 tantos, más del doble que Messi, que se tomaría revancha en el Mundial de Holanda.

(Photo by RODRIGO ARANGUA / AFP)

Todo lo cambia el momento cual mago condescendiente

Argentina arranca la segunda ronda jugando en Armenia contra Venezuela, el mismo rival del debut. Para la fase final viajaron Jorge y Celia, papá y mamá de Lionel. Tocalli, que entiende todo, lo puso de titular para que vean al nene con la celeste y blanca. El ambiente es hostil para la Argentina después del partido con Colombia. Los locales hinchan por Venezuela por más que los gobiernos de esos países están en conflicto.

El 5 de enero de 2005 las FARC sacaron un comunicado donde informaban que un integrante de sus fuerzas había sido secuestrado por soldados colombianos en Caracas y le pedían al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que abra una investigación. Cosa que hizo y le pidió explicaciones al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, quien desmintió a las FARC. El debate es sobre si hubo o no violación de la soberanía de Venezuela y la cosa llega al día del partido de Argentina con la frontera entre Colombia-Venezuela paralizada impidiendo el comercio entre naciones, lo que complica al país anfitrión del Sudamericano con la distribución de gasolina.

En ese contexto el fútbol juega un partido donde dos naciones con problemas entre sí se unen contra el mismo rival que tiene a su figura siendo visto en cancha por primera vez en el torneo por su mamá y su papá. Messi tiene ganas de mostrarse, quiere hacer todo junto. Apila rivales con un solo toque para adelante y baja a recibir al lado del 5. Algo que sería motivo de debate televisivo con los años. “Tendría que ir más arriba, no me gusta tan atrás”, opina el relator del partido en TyC Walter Nelson.

Para que eso ocurra, la conducción debe caer en los pies de Barrientos, a quien Tocalli le veía un parecido a Riquelme. Justamente el Pitu no solo usó la 10 en el primer torneo oficial de Messi en la Selección, sino que fue el futbolista que tuvo esa camiseta en un partido oficial de la Mayor entre la era Riquelme y la era Messi. Fue en 2008 en el 0-1 contra Chile en Santiago en el último partido de Coco Basile como técnico. Barrientos se quedó con las ganas de ingresar, pero justificó el viaje cuando en el vestuario se guardó como recuerdo la camiseta que usó Messi en el primer tiempo. Como si supiera que nunca más Lionel volvería a usar la número 18 en la Selección, dorsal que usó en el torneo que compartieron juntos.

Ganarle a Venezuela no fue tan fácil como en el primer encuentro. El técnico Nelson Carrero había armado un equipo más equilibrado, que logró pasar a la fase final. Además de dirigir al equipo oficiaba también de utilero porque se encargaba de conseguir las pelotas para entrenar. De profesión abogado, durante el torneo pensaría en renunciar a su cargo para volver a dedicarse a las leyes cansado de la falta de apoyo de la dirigencia.

En el partido contra Argentina, la Vinotinto sale beneficiada de los desniveles del campo de la cancha del Quindío, ubicada a 1.500 metros sobre el nivel del mar. Messi y Barrientos tratan de juntarse como pueden. Lionel tiene dos chances, una se va por arriba y en la otra lo tapan justo. “Tiene que jugar más arriba, de tres cuartos para arriba, hay que aprovecharlo ahí, que no baje más”, sigue Walter Nelson. El partido de Argentina es flojo y encima ya a Messi lo enciman, lo agarran y le hacen faltas todo el tiempo. Agarra la pelota enojado, se nutre de la rabia para seguir intentando. Logra una gambeta con giro para pasar entre dos rivales. “La tiene pegada este muchacho. Parece que la va a perder y no la pierde nunca Messi”, relatan en la tele.

El segundo tiempo arranca de la misma manera. Leo empieza la jugada del 1-0. Encara hacia el área y la abre a la izquierda para su amigo y conocido de las infantiles de Newell´s, Lautaro Formica, que tira un centro al medio del área. Messi había ido a buscar la devolución y llega al anticipo con un cabezazo que pega en un venezolano y es gol. Levanta un brazo con bronca. “Vamos carajo”, grita. Biglia lo abraza y sonriendo le dice algo al oído. Unos cordobeses con una bandera de Corral de Bustos lo festejan en la tribuna. También Jorge y Celia, aunque haya sido en contra. Para gritar en cancha un gol de su hijo tendrían que esperar al último partido.

Mis años en diecisiete los convirtió el querubín

Argentina llegó a la última fecha con cuatro empates seguidos que lo clasificaron al mundial pero lo alejaron del título. La mayor exigencia de los rivales y la continuidad de partidos cada dos días exprimieron al plantel. Messi a los 17 años no pudo aguantar el ritmo, encima lo empezaron a conocer y realizarle marcas más férreas. El equipo se sostuvo en la columna defensiva que fue clave: Ustari, Zabaleta, Garay y Torres. Los creativos fueron bajando su nivel. La prensa argentina empezó a criticar a aquel conjunto de Hugo Tocalli, en lo que era su último torneo antes de irse la Mayor. La despedida era nada más ni nada menos que frente a Brasil.

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Ya Colombia es campeona del torneo. Brasil y Argentina juegan por el honor el 6 de febrero en Manizales. La Canarinha se pone en ventaja con gol de Evandro. El partido se juega al ritmo de Fernandinho, un volante brasileño que juega bárbaro y terminará siendo el volante central histórico del Manchester City de Pep Guardiola. A los 20 minutos del segundo tiempo entra Lionel Messi. Sale Neri Cardozo. Como efecto contagio dominó, a los pocos segundos de una falta a Lavezzi, viene un centro bombeado de Barrientos al área. Messi con su metro 1,69 pega el salto de su vida pero no llega a tocar la pelota por muy poco. Le cuida la espalda Zabaleta que de cabeza pone el 1-1.

Al minuto Leo entra en contacto con la pelota por primera vez desde su ingreso, hace un toque corto para alejarla del rival y le da un pase hacia adelante al lateral derecho de San Lorenzo. Ya se notaba que estaba bien y enchufadísimo. 9 minutos después del gol del empate recibe de Zabaleta y agarra la pelota en el círculo central. Cruza la cancha de derecha a izquierda corriendo y gambeteando rivales. Se banca los empujones, se abre y pasa a dos brasileños, parece que se cae pero hace pie. Se acerca al área y le sale el tercero, lleva la tenencia hasta el último segundo para que el marcador piense que se la va a sacar. Antes que eso ocurra la toca para adelante para Pocho Lavezzi. Un defensor lo encima al delantero de San Lorenzo y otro se tira al piso y despeja la pelota.

Messi queda en posición de 9 esperando la devolución inconclusa. Ezequiel Garay sale de la cueva y agarra el despeje, pasa a un rival y la abre a la derecha para Barrientos, quien da un toque al medio del área, donde estaba el falso 9. Leo abre la pierna zurda como si fuera una raqueta y la empuja adentro del arco esquinando el remate. El arquero queda parado mirando como la justicia poética a veces adquiere la forma de un gol.

En la tribuna Jorge y Celia tienen su premio, el gol del nene que se lleva la mano al pecho. Se toca el escudo de la AFA y el corazón, que al fin y al cabo son lo mismo. Se da unos toques en la parte superior de la cabeza como diciendo “vieron que cabeza dura que soy, no me rindo”. Se le cuelga Garay, Barrientos y todos sus compañeros van a abrazarlo. No lo grita, está serio mirando a la tribuna buscando a su familia. “Gol del Messias, del enviado de España”, relata Alejandro Fantino en América.

El partido sigue sólo para verlo meter un pique tremendo para correr una pelota que se iba afuera. También presiona a los defensores brasileños, hace faltas, como haría contra el mismo rival 16 años después en su primer título en la mayor. En Brasil se va expulsado Filipe Luís del Ajax, que lo enfrentará montones de veces en los Atlético Madrid-Barcelona y miles de veces dirá que cuando el premio al mejor jugador del mundo no lo gana Messi, el premio pierde credibilidad.

(Photo by Feng Li/Getty Images)

Termina el partido y Argentina le gana 2 a 1 a Brasil. Messi todavía tiene 17 años, pero es la gran promesa de la Selección. El enviado de TyC Sports Mario Cordo consigue grabar una entrevista de 40 minutos con él, la figura de Argentina en el torneo. Cuando manda el video, un productor le dice que no es importante y la nota nunca sale al aire.

A los tres días la selección mayor de Argentina juega un amistoso contra Alemania que sale 2-2, con Lionel Scaloni como titular. A cinco días del gol de Messi a Brasil empieza el Torneo Clausura. El partido de viernes televisado por América es Argentinos Juniors-Racing en el estadio Diego Armando Maradona de La Paternal donde debutó con la celeste y blanca hace menos de un año. En La Academia juega de 9 Lisandro López, que seis meses después saldría de la cancha en un Argentina-Hungría para que debute en la mayor la joven promesa del Barcelona.

La primera pelota que tocó Lionel Messi encaró con furia para adelante. Lo agarraron, tiró un manotazo y lo expulsaron. No se rindió. Al día de hoy en 2022 sigue corriendo, encarando rivales con la celeste y blanca. Como si todavía fuera aquel de 17 años que conocimos jugando en el Eje Cafetero.

Lucas Jiménez

Twitter: @lucasjimenez88

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