Diego Flores fue futbolista amateur hasta el 2005, cuando a sus 24 años decidió que quería ser DT. Comenzó dirigiendo General Paz Junior; un pequeño club cordobés que se lleva bien con las leyendas. En él tuvieron sus últimos destellos el Palomo Usuriaga y Pedro Marcheta. En 2013 Flores se fue a Irlanda donde trabajó de barista. Hasta que su pasión por el análisis táctico lo acercó a Mauricio Pochetino. Finalmente fue el traductor de Marcelo Bielsa en su paso por el Leeds United. Si bien ése no era su oficio, le permitió ver de cerca el trabajo de uno de sus ídolos. ¿El costo? Lidiar con la obsesión por las palabras que distingue al Loco.
En 2019 volvió a la Argentina. Dirigió dos veces a Godoy Cruz y una a San Martín de Tucumán. Se expresa tranquilo y sus equipos juegan bien. En Mendoza y Tucumán se cantó “borombombom, borombombom, es el equipo del traductor”.
Más allá de sus virtudes profesionales, los pasos de comedia con Bielsa son inolvidables. Tienen algo del sketch en el que Alberto Olmedo simulaba ser escritor junto a Javier Portales. Un juego infantil, ostensible y tierno alrededor de un par de palabras.
Sabe algo, Álvarez.
Dígame, Borges.
Lo veo para dirigir HELP.
¿Ud querrá decir GELP?
Si, sí, eso. Mucha suerte.
Los amantes del buen fútbol y de las historias curiosas nos alegramos.
Juan Boldini
Twitter: @juanboldini
Lástima a nadie, maestro necesita tu ayuda para seguir existiendo, suscribite acá:
