Puede haber más poesía en un barra que en un poeta. Cualquiera que haya ido a una cancha puede dar fé de que cantar jugadores, la concha de su madre es de las experiencias más trascendentales por vivir. Desde que el mundo es mundo y la pelota es redonda —y de cuero—, los mejores versos los conocí en una tribuna. La pintura, la música, el cine y el arte en general están plagados de copias, robos u homenajes. García decía que las melodías ya estaban todas inventadas. Miguel Ángel que el David ya estaba esculpido, solo tenía que soplar. La idea de invención como un engaño.

Me detengo acá para resaltar la propuesta —o la apuesta— de que en las canchas se cocinan las melodías más sutiles de nuestra cultura. Pulidas no por complejidad, sino por simplificación: dicen mucho con muy poco. Sintetizar un espíritu sin marco teórico. Ahí está, quizás, la verdadera invención. O la idea más potente de la invención: no crear desde cero (no existe), sino condensar lo que ya está flotando en el aire. Con un tono grotesco implícito, las puteadas de una platea apuntan con la precisión de un francotirador a la mujer del ocho, a la madre del línea. Es tan lindo el fútbol para que lo arruines con una bandera (al juez de línea). Tenés menos forma que un pochoclo Pratto, me acuerdo. Fervor y metáfora. Sobran los recursos lingüísticos. La fórmula: ofensa, poesía y música. Uno concluye que Fontanarrosa no inventó nada, pero escuchó y sintió todo. La representación, en sus múltiples formas, nunca va a poder imitar la picaresca ni la honestidad de la realidad que heredamos.

Nos trasladamos a la tangente de la cuenca Matanza-Riachuelo. La grieta que separa a los porteños (es moral). Municipio de Avellaneda. ¿Capital del fútbol? De fábrica en fábrica, el río de aceite parece contento, canta Moris. Si Manchester inspiró un género musical por su textura obrera e industrial, ¿la boca del Riachuelo tiene el suyo? Con olor a chapa, petróleo y óxido, el paisaje del Docke es hiperrealista. Su reivindicación llega en forma de documental: Dársena Sur. La filmación cuenta lo mismo que Manal, en Avellaneda Blues: el humo y el hollín están por todos lados. Los charcos sucios, los galpones abandonados. Una estampita del sur de la ciudad de Buenos Aires y una rivalidad entre hermanos. Sentado al final del Riachuelo, soy feliz.

La localía de San Telmo se patentó en la Isla Maciel en el año 1929. Como la poesía de Manal y Moris, el rock progresivo de los 70s cayó a la isla en forma de arpegio de los Orion’s Beethoven. La banda que mezcló Beethoven con rock sinfónico —recordada por el hit Hasta que salga el sol— tiene en su haber cuatro discos poco recordados por el mainstream pero presente para algunos. En un repaso rápido del progresivo argentino, quedaron en el imaginario colectivo bandas como La Máquina de Hacer Pájaros, Crucis o Suéter. Nunca Orion’s. A Los del Bohío (cumbia santafesina) los cautivó esa sola banda, y se obsesionaron con una de sus melodías. Juan Carlos Denis —cantante y obrero metalúrgico— inaugura una nueva era en la historia del género. Del metal a lo tropical. Cumbia, melodía y nostalgia. Su guitarra obrera, triste y santafesina trajo a escena la canción que motiva esta nota: En mi cuarto vacío.  Ningún divulgador, influencer de música o crítico hizo lo que los del Bohío —y la hinchada de Telmo, entre otras— hicieron con el rock progresivo de Orion’s: sacarlo del cajón de la humedad y hacer sonar su melodía en las canchas del ascenso.

Salís desde San Telmo, bajás por el Lezama, caminás por Brown, cruzás el puente Avellaneda. Aparecen las banderas de los candomberos, flamean celestes y azules, petardos bruscos, bombos. Gritan fuerte los santos escuálidos y borrachos de la “gloriosa” Isla Maciel. Necesito volver a los del Bohío. ¿Qué es un bohío? La palabra remite a un rancho típico del Litoral, elevado sobre palos para preservarlo de las crecidas de los ríos. ¿Qué es San Telmo? Otro rancho elevado, pero con dos arcos, para preservarlo de las crecidas de otras aguas sucias. La historia de los clubes  se cuenta con clases de geografía.

“Los vagos me enseñaron el camino”, es el preámbulo de una carta magna, el principio rector de un grupo de amigos de la adolescencia, las bases y condiciones de un estatuto de vida. Así arranca el tema. De esos vagos setentistas, progresivos y hippies, pasando por los vagos tropicales y santafesinos, hasta los vagos atorrantes de la Maciel, un recorrido que no distingue clases ni tiempo. Por eso sigue vivo. La hinchada hackea el tema y le ensambla un: te enseñaron a quererte, alentarte siempre hasta la muerte, hasta gritar al “Docke” puto siempre lo corremos. Sportivo Dock Sud, clásico eterno de San Telmo, camina por la B Metro, y su relación tiene 104 años de historia. La enemistad histórica se aviva sin metáfora y se vuelve canción para marcar la distancia con los “primos” de enfrente. Es que los clásicos siempre están hechos con ese fósforo que no se puede apagar. Pareciera que el método para que la chispa de los colores y la pelota siga viva es continuar soplando de la sorna, la chicana y hasta de la estupidez del aguante. A Spinetta no le gusta esto.

Rómulo y Remo nacieron a la vera del Tíber. El abandono de una madre es una herida sin sanar. Una loba los rescata y los cuida. El fútbol en los barrios es como esa loba Romana: presente para reparar la ausencia del Estado y dar propósito, un sentido. De una familia nació Roma, y de la otra, la historia futbolera del Riachuelo. Como en aquel relato de fratricidio, los hermanos lobos se miran de reojo para clavarse el puñal. ¿La Isla y el Docke? Hermanos que se desconfían. Tengo aguante porque soy villero, cantan en la isla. San Telmo entre lo porteño y el conurbano. Art decó francés y casas de chapa. Para qué sirve la música o el fútbol, no lo sé. Pero los frigoríficos, el Riachuelo, los bohíos y el rock de los sesenta tienen algo en común. Al fútbol argentino lo sostienen los brotes que crecen en los potreros a tasas chinas -entre los bohíos- y los vagos que le cambian el verso a nuestros temas. Si hay miseria, que no se note. Como el mendigo de Moris:

Yo soy el mendigo de Dock Sud
Y conozco el fin del Riachuelo
Resplandecerá el sol del planeta.

Bautista Prusso
Twitter: @prussismo 

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