Me llama mi viejo. Está melancólico. Me pregunta si los pibes y las pibas de mi generación saben quién es el Galgo Dezotti. Le digo que no. Me pregunta si aunque sea saben qué pasó en Italia 90. Le digo que sí. Mi viejo se siente lejos, no en distancia sino en tiempo. Y claro: vivió la dictadura durante el Mundial 78, la Guerra de Malvinas que coincidió con el arranque del Mundial 82, el accidente de Chernobyl, a días del Mundial 86, y la final que expulsaron al Galgo Dezotti, contra Alemania en Italia 90.
Venía de hacerle un gol de penal a Yugoslavia en cuartos de final, la última vez que jugaron un Mundial hasta su separación. Al poco tiempo sería la disolución de la Unión Soviética, que también perdió contra Argentina en ese Mundial. Me dice mi vieja que mi viejo lloraba cuando vio salir a Diego con el tobillo “así”, en la fase de grupos contra Rumania, y que también lloró el partido siguiente, con el gol de Caniggia a Brasil. Y lloró porque Maradona alcanzó a jugar los 7 partidos enteros. Este llanto no es mío, justificaba, es un llanto compartido: Caniggia, Giusti y Olarticoechea quedaron afuera de la final, le decía mi viejo. Mi viejo me cuenta que, ese día, Bilardo lo puso a Dezotti de titular. El pibe que debutó y salió campeón con Newell’s en el 88. Así me dice mi viejo.

Lo había puesto de titular y se fue expulsado. El árbitro, Codesal, debería ser recordado, me dice mi viejo. Y antes de que se ponga violento, le contesto: entre los más futboleros, sí. En vano: se pone violento y me dice que los pibes de ahora no saben nada. Y se queja del fútbol de hoy. Se queja de las convocatorias de Lo Celso y el protagonismo de De Paul. Yo elijo no mencionarle que algunos recuerdan a Dezotti como el amigo de Maradona, que lo convocaron porque ambos jugaban en el país anfitrión. El Diego en el Napoli y el Galgo en el Cremonese. Y se queja del cooling break, del show de medio tiempo. Se queja de los 5 cambios y se queja del VAR. Aunque con el VAR ese partido hubiera sido otra cosa. Se vuelve a quejar, porque la gente no valora al Galgo Dezotti. Y yo le digo: viejo, Live is life.
Miguel Freidenberg
Twitter: @miguefrei
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