Oleg Salenko despertó un día y la Unión Soviética no existía más. Su Dinamo Kiev era parte de Ucrania, aunque para eso faltaba un poco. Él fue el primer ruso en pasar a ese fútbol, era un torbellino que sonaba en la radio.
Sus goles en Kiev lo hicieron volar para jugar en Logroño, en la liga española. En el primer año se adaptó y después reventó las redes con sus goles. El Logroñés fue el mejor fuselaje que jamás lustró.
Oleg fue parte de la nueva selección rusa que, en casi 35 años pasó de conformarse, jugar mundiales, estar a punto de jugar una semifinal y albergar la máxima cita, a estar suspendida por FIFA injustamente y perderse los últimos dos mundiales.

El ruso de los astilleros llegó en llamas al mundial 94, el primer torneo de Rusia con ese nombre (en la Euro 92 jugó bajo el nombre de Selección de fútbol de la Comunidad de Estados Independientes).
Las dos derrotas iniciales (Brasil y Suecia) dejaron rápidamente al borde de la eliminación a los rusos. En el último partido, contra Camerún,debía ganar y esperar clasificar como uno de los mejores terceros. Ahí fue Oleg por una lluvia que realmente moje.
Ya se habían cruzado un mundial atrás, en Italia, aunque todavía como la URSS. Ni bien empezó el partido las cosas se dieron muy claras: la dominación rusa fue inmediata. A los 15 minutos, Salenko encontró la pelota en el área y la mandó por debajo de Songo’o, arquero de Camerún. Primera pepa.
A los 41 de la primera parte, una avivada después de un tiro libre dejó a Oleg solo frente al arco para empujarla. Segunda pepa. Unos minutos después, con una sutil definición de penal marcó la tercera pepa.

Roger Milla lograría el descuento. En el minuto 27 de la segunda mitad Oleg agarró de primera un centro atrás y metió su cuarta pepa. Tres minutos después definiría ante la salida de Songo’o para su quinta pepa. El resultado lo decoraría Radchenko, un seis a uno que no le serviría a ninguno pero pasaría a la historia.
Oleg tuvo un palacete por un par de días. La prensa del mundo habló de su hazaña, el hombre que más goles había hecho en un partido de la copa del mundo. Además fuebota de oro junto a Hristo Stoichkov. Allí estaba el fin, acechándolo.
Federico Cavalli
Twitter: @willycavalli
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