Alejandro Sabella, más que humano

Un entrenador formador de valores, futbolistas y futuros entrenadores. Alejandro Magno de Tolosa. El maestro que en 2014 nos llevó de viaje a cruzar el rubicón y más allá. El que vino a hacerse cargo de los sueños de mendigos mundialistas que teníamos acumulados. Lo recordaremos por siempre y le decimos que dentro de dos años, a esta altura del año, se prenda a la tele desde allá arriba. Vamos a vengar todos los dolores en Qatar 2022. Aunque el tiempo diga no. Escribe Lucas Jiménez.

Predio de Ezeiza: el entrenador, en el intervalo de una práctica, se aproxima a un futbolista que se encuentra un tanto alejado del resto; parece el momento propicio para darle una indicación individual; eso espera el jugador; el técnico, sereno, le consulta por su familia.“Alejandro tiene esas cosas”, dice mientras sonríe Braña, que hace una pausa para pensar un elogio y enseguida encuentra uno insuperable. “Si agarro lo mejor de todos los entrenadores que tuve, se forma Sabella. Sabiduría, profesionalismo, humildad, docencia y bondad: ¿cómo no vas a dar el máximo con un tipo así?”

Fragmento del libro “Chapu corazón” de Máximo Randrup

Alejandro Sabella estudió dos años de derecho en la UBA. Los tiempos y los viajes que demanda el fútbol profesional no le permitieron continuar con la carrera. Sin embargo se lo suele llamar maestro o profesor y él solía a definir a sus dirigidos como sus alumnos. La que sí es docente es su esposa y compañera de vida Silvana Rossi, con formación Neurocientifica es Licenciada especializada en la Recuperación de los problemas en el aprendizaje y dislexia. Se casaron en 2018. Alejandro se vistió con un traje azul y una camisa celeste. Silvana se casó con la camiseta de Estudiantes puesta.

Alejandro y Silvana son personas visibles dentro del barrio de Tolosa. En las inundaciones de La Plata en 2013 albergaron y cocinaron para gente damnificada. Cuando llegó después del mundial 2014, varios vecinos se acercaron a la puerta de la casa a darle la bienvenida. Algunos más cercanos entraron a formar parte de la reunión familiar. Mientras rodaba el mate y las galletitas Alejandro explicó cómo había planificado la final del mundo. Algunos meses después todavía no había desarmado la valija que había llevado a Brasil. Cuando lo hizo a su lado estaba el periodista Paulo Silva que estaba trabajando en el libro “Hablemos de Sabella”. En un momento saca una carpeta y se la regala. Era los análisis tácticos de los 7 rivales de Argentina en el mundial. “No lo voy a usar más esto, te lo regalo”, le dijo estirándole la mano.

De la final contra Alemania hay una crítica hecha opinión pública que es la salida de Lavezzi para el ingreso de Agüero. Menos masiva es la explicación que Argentina venía de jugar un día después que Alemania la semifinal con alargue incluido y no le convenía llegar a un nuevo suplementario. Menos dicho es que con los cambios el equipo se paró con 3 delanteros y en posición de 10 adelantado Biglia habilitó a Messi en la jugada que no terminó en gol por unos pocos centímetros. En dicha situación el volante tenía tres opciones de pase hacia adelante y Messi pudo marcar la diagonal entre el central y el lateral como tantas veces hizo en el Barcelona.

Otra cuestión es que la entrada de Agüero fue para taponar a Schweinsteiger. “Se lo pregunté en el libro y Alejandro plantea que la idea fue esa porque era el que manejaba los hilos del mediocampo alemán. La entrada de Agüero fue para intentar disminuir el manejo del alemán y que la pelota pase más por Lahm”, contó Paulo Silva en el programa “La Zurda Mágica”.

“Dos o tres días antes de la final contra Alemania los sparrings hicimos un asado. Sabella siempre me hablaba y ese día se acercó y se vino con todo el cuerpo técnico a comer con nosotros. Nos habló de sus ideas para la final, incluso nos pedía opinión de algunas cosas. ¡Increíble su humildad y su interés por compartir ideas con todos nosotros!”, recordó el futbolista Gio Simeone en su cuenta de Instagram.

El cuerpo técnico de Alejandro Sabella tenía como ayudantes de campo a Julián Camino y Claudio Gugnali. Se conocieron e hicieron amigos en 1982, estos últimos ya estaban en Estudiantes y el técnico Carlos Salvador Bilardo trajo a Pachorra que jugaba en el Leeds United de Inglaterra. Salieron campeones del Metropolitano 82 y el Nacional 83. Ya retirados como futbolistas, Sabella fue ayudante de campo de Daniel Alberto Passarella en la selección argentina y uruguaya y en distintos equipos como River, Parma, Monterrey y Corinthians. Camino y Gugnali hicieron carrera por separado en el ascenso. Julián fue entrenador de Villa San Carlos, Temperley y San Telmo. Mientras que Claudio dirigió a Cambaceres y Unión de Santa Fe.

Se reencontraron en la primera experiencia de Sabella como entrenador principal en Estudiantes de la Plata en 2009. Alejandro llamó a Camino que a su vez sugirió sumar a Gugnali que por su parte trajo a Pablo Blanco, el preparador físico con el que había trabajado en Cambaceres. Agarraron un equipo que estaba anteúltimo en el torneo local y a punto de quedar eliminado de la fase de grupos de la Libertadores 2009 que terminaron ganando. También salieron campeones del Apertura 2010.

En 2011 llegaron a la selección argentina, ganaron las eliminatorias y llegaron a la final del mundo. En menos de 3 años en el cargo solo perdieron un partido oficial en los 90 minutos. Fue contra Venezuela en el segundo encuentro por los puntos del ciclo en octubre del 2011. Un mes antes el técnico había debutado con un triunfo por 1 a 0 en un amistoso contra la misma selección jugado en la India.

Desde el primer momento, en India, cuando fuimos al primer partido, Alejandro dejó las cosas muy claras. Sabía que se encontraba con un grupo que estaba muy golpeado por todo lo que venía pasando, que había que levantarlo y, sobre todo, que volvamos a tener la ilusión de volver a jugar en la selección. Quizá parece extraño o hasta feo, pero por muchas derrotas perdés esa ilusión. En muchos casos, Alejandro nos hizo recuperarla. En lo personal me dio la confianza para que vuelva a tener un rendimiento que había perdido. Esto también se aplica para lo grupal, hay que reconocérselo”, afirmó Javier Mascherano en el libro Hablemos de Sabella.

El mismo jugador que terminaría siendo la bandera del equipo de Sabella en 2014 a partir de los cuartos de final. Los partidos anteriores habían dejado cosas entre líneas que Sabella vio y corrigió. Antes de jugar con Bélgica en Brasil el último encuentro de Martín Demichelis en la selección había sido en el empate contra Bolivia en el Monumental por las Eliminatorias clasificatorias a ese mundial. Había cometido un error que costó un gol del rival. Se fue silbado de la cancha. Mascherano lo tuvo que convencer para que no abandone la concentración y viaje con el plantel a Barranquilla (Colombia). Ciudad testigo del despegue de Messi en la selección y del nacimiento del equipo de Sabella a partir de la inclusión de un volante ofensivo y 3 delanteros.

Sin embargo el equilibrio entre las 2 líneas de 4 para ocupar bien el ancho del campo y la imposición por el nivel de los delanteros para tirarlos juntos a la cancha, fue algo que convivió en todo el ciclo Sabella. En el mundial el técnico pudo encontrar un punto medio entre las 2 posturas a través de convencer a delanteros para que jueguen de volantes que hagan la doble función de retroceder y atacar.

“Nosotros fuimos conociendo a los jugadores en la eliminatoria donde es muy difícil trabajar porque tenes 5 o 6 días con ellos, después se van y vienen a los 3 meses. Pero el trabajo del técnico se ve más en un mundial que en una eliminatoria. Nosotros los fuimos convenciendo a los muchachos que podían jugar en cualquier posición y así fue como Palacio o el Pocho Lavezzi jugaron de volantes sin ningún problema. Por eso yo creo que la virtud de nosotros fue convencerlos a los muchachos que así podíamos pelear el campeonato”, nos cuenta Julián Camino en exclusiva para LANM.

Como Demichelis, Enzo Pérez tampoco había formado parte del proceso previo al mundial. Apenas había sido convocado en algunos amistosos y solo había disputado 15 minutos contra Perú de visitante en todas las eliminatorias. Pero se metió en la lista por dos cosas. Primero por el bajo nivel de Banega en Newell´s en el primer semestre de 2014. Segundo porque había evolucionado como futbolista en Benfica. “Antes era un jugador más por afuera, un extremo o un volante, y ahora juego de doble cinco, un poco más retrasado”, declaró en rueda de prensa antes del mundial. Donde ingresó por la lesión de Di María a combinar los 2 Enzo Pérez, el que jugaba por las bandas de antes y el volante pensante en que se había convertido.

Sabella fue muy criticado por citar a muchos ex jugadores de Estudiantes de La Plata. “Ante jugadores que son parejos, me decido por el conocimiento y la empatía que puedo llegar a tener dentro y fuera del vestuario. En general, son cuestiones normales de los entrenadores”, declaraba por esos años. Sin embargo cuando tuvo que dejar de lado a sus futbolistas fetiches no dudó. “Dejó de convocar a Desábato, que le había rendido muy bien en Barranquilla. Tachó al Chapu Braña porque registró que un Mundial le resultaría demasiado exigente. Con todo el dolor del alma dejó afuera a Sosa  y con no menos dolor, sacó a Fede Fernández por entender que era el momento de Demichelis. Y lo era”, puso el periodista Walter Vargas en su cuenta de Facebook en pleno mundial.

A José Sosa aún le duele haber quedado fuera de la lista definitiva pero en una entrevista este año en Tiempo Argentino recuerda que “había un grupo fuerte, que es lo que genera Sabella”. Otro que quedó en las puertas del mundial fue el defensor Seba Domínguez ya que el entrenador priorizó opciones de centrales que también puedan jugar como laterales como Campagnaro y Basanta. Cuando dio la lista Domínguez le tiró un mensaje a Gugnali para agradecerle por haber sido parte del proceso. Claudio le leyó el mensaje a Sabella apenas bajaron de la conferencia de prensa sin decirle el nombre de quién lo había enviado. Alejandro lo miró y le dijo: “Sebastián Domínguez”.

“Creo que es fundamental y prioritario la formación del grupo. A veces tenes que dejar de lado algunos buenos rendimientos para conformar y mejorar el grupo. Esa es la tarea de los entrenadores de selección fundamentalmente armar un buen grupo. Hoy después de tanto tiempo los jugadores siguen diciendo que el mejor momento de muchos de ellos fue cuando compartieron con Sabella y su cuerpo técnico. Creo que en eso sí fuimos campeones de la convivencia, del respeto mutuo y de la representabilidad que significa la selección argentina. Alejandro fue un claro ejemplo de cómo debe ser un embajador deportivo y a partir de Sabella todos y a partir de Messi todos conformamos un grupo invulnerable. Era un equipo que desde el espíritu y el compromiso era imbatible”, nos aporta Claudio Gugnali para LANM.

La metodología de trabajo de Sabella se basa en 3 pilares: conocimiento, trabajo y honestidad: El técnico debe demostrar que sabe de qué se trata, que le dedica tiempo al trabajo y que es confiable como ser humano. Si cualquiera de esas tres patas se resquebraja, ahí mismo se rompe la confianza del jugador”. En eso se emparentaba con Marcelo Bielsa a quien solía elegir cada vez que podía y al que enfrentó como jugador. “Jamás hablé con él, pero por lo que veo de sus equipos, por las horas que le dedica al trabajo y porque es una persona medida, respetuosa y responsable, me parece el mejor”, declaraba Alejandro. En la misma línea siempre valoraba a su maestro: “De Bilardo tomé todo lo que significa la dedicación, el trabajo, el esfuerzo, la parte táctica”.

Pero Pachorra además inspiraba y fomentaba una impronta con una característica muy marcada en los grupos que construyó. “Sabella tenía incorporado cuestiones ideológicas de su manera de concebir el mundo que también sabía transmitir. Por ejemplo la potencia del nosotros. Eso que él decía de declinar un poco el yo para hacer más grande y más amplio el nosotros. Ese nosotrismo en Sabella es extraordinario y muy pocos entrenadores lo han cultivado como él”, afirma el periodista Walter Vargas.

“Alejandro Sabella ha sido de los entrenadores más completos que ha tenido el fútbol argentino en este siglo. En principio porque sabía de la materia y eso atañe a cualquier líder, profesor o maestro. Sabía de fútbol y entendía el juego en su concepción general. Después porque tenía una gran capacidad de persuasión y una facilidad de llegada al futbolista que no se vende en Farmacity”, completa el escritor platense.

Cuando José Sosa habla del Estudiantes de Alejandro habla de “un grupo humilde dedicado al trabajo, típico de los de Sabella”. El Pincha más lujoso de su gestión justamente no pudo coronar con un título, fue el del primer semestre del 2010. “Con ese equipo sentí que jugábamos y ganábamos, y no es fácil de sentir. No es verso lo que dice la gente, que jugaba mejor que el campeón de 2006”, afirma el Principito.

Al torneo siguiente Sabella desarmó el 4-4-2 que tantos resultados le había dado. “Mi tarea es intentar potenciar al equipo: disimular los defectos y resaltar las virtudes. Como había perdido mucho poderío en ofensiva, consideré que necesitaba reforzarme atrás y por eso armé línea de 5. Al mismo tiempo pensé que debía armar un triángulo con lo mejor que tenía: la pareja Braña-Verón y Enzo (Pérez) que estaba en un momento impresionante y precisaba que tocara todas las pelotas y no el 50 por ciento”, contó Pachorra en una entrevista con Máximo Randrup para el libro Yo conocí a Pincharrata.

De cambios y decisiones viven mucho los entrenadores que deben ajustar ante las distintas circunstancias. En la Libertadores que ganó con Estudiantes en 2009 se lesionó el lateral derecho Angeleri y le pidió a Cellay que juegue ahí. Aquella épica final ganada en Brasil después de empatar 0 a 0 la primera final como local tuvo un planteo similar al hecho por Sabella en las finales del mundo contra el Barcelona y Alemania. “Cuando jugamos la final de la Libertadores con Cruzeiro, me acordé de Los Pumas. El tipo de juego que teníamos que hacer con Estudiantes, era el tipo de juego que hacían Los Pumas contras las grandes potencias. Un juego cerrado, un juego trabado; no un juego desplegado que fuera muy intenso, de ida y vuelta, porque ahí nos iban a sacar una gran ventaja”, contó el propio Alejandro en una charla en la UAR.

Se fue un entrenador que combinaba la buena lectura de los partidos con el factor humano. La táctica y la estrategia mezclada con la humildad. Formador de futbolistas pero también formador de futuros entrenadores que al verlo se contagiaban el oficio de dirigir. “En Sabella más que un entrenador de fútbol encontré un pedagogo”, dijo una vez Matías Biscay, el ayudante de campo de Gallardo que lo tuvo a Alejandro en la Reserva de River. “Honestidad, dignidad, talento, criterioso, sencillez. Siempre comprometido con las causas sociales, políticas y deportivas. Levantó las banderas de la educación pública y gratuita. Formó grupos maravillosos”, lo despide para LANM la periodista y docente universitaria Viviana Vila que lo entrevistó en la reinauguración del estadio de Estudiantes en 1 y 57 hace un año.

“Incluso cuando ya no está nos sigue enseñando. El otro día veía a un hincha de Gimnasia acercándose a la cancha de Estudiantes a llevar una ofrenda para despedirse de Sabella. La partida de Alejandro y de Maxi Kondratiuk del lado de Gimnasia nos muestran que hinchas de Estudiantes se pueden preocupar porque alguien relacionado a Gimnasia nos deja y viceversa”, nos dice el periodista Máximo Randrup.

El ex defensor de Gimnasia, Maximiliano Kondratiuk, falleció el lunes a los 35 años. Desde el año 2011 luchaba contra la extraña enfermedad de Wilson, un trastorno que deterioraba su fisionomía por acumulación de cobre en sus órganos, quedando en silla de ruedas y con dificultades para hablar y comer. Coincidió con Sabella en marzo del año pasado en el marco del café literario “Somos Rivales, no Enemigos”, que se organizó en Tolosa en la previa del clásico de La Plata.

Justamente en Tolosa en la vereda del domicilio de Alejandro Magno se armó un santuario con camisetas, cartas y banderas que fue dejando la gente. En un momento se abrió la puerta y salió la familia de Sabella a acercarles caramelos y café a los periodistas que estaban haciendo la cobertura. Los vasos tenían una frase: “Lo único imposible es aquello que no intentas”.

“Como les dije a los muchachos antes del último partido. Seamos dignos de nosotros mismos. Seamos dignos con nuestros compañeros y nuestros rivales. Seamos dignos en la victoria y también en la derrota. Estoy llegando al fin. Lamentablemente me duele en el alma no haber podido traer la copa para Argentina. Pero este premio a pesar de ser segundos es una caricia al alma. Me reconforta el espíritu. Quiero agradecerle a cada uno de los jugadores, del primero hasta el último, que dejaron sentado los valores que nosotros quisimos esparcir a lo largo de estos tres años de campaña.”

Alejandro Sabella-Premios Democracia Octubre del 2014

Lucas Jiménez

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