Atiba Hutchinson es el capitán de la selección canadiense que volvió a un mundial después de 36 años. También es el único futbolista del plantel que vio aquella primera presentación de Canadá en mundiales. Escribe Juan Stanisci.

En un sótano de la fría ciudad de Brampton un niño aprende a dominar una pelota. El padre abandonó el calor caribeño de Trinidad y Tobago por el frío y la nieve canadienses. En algún punto también había dejado su sueño de ser futbolista. O quizás fuera el fútbol el que lo había abandonado a él. Ahora le traslada los pocos conocimientos que fue juntando con los años al pequeño Atiba.

No es difícil entusiasmarlo con la pelota. La selección del frío país donde viven está jugando su primer mundial. Atiba no sabrá lo que es gritar un gol en un mundial, pero son esos terrenos yermos los que muchas veces invitan a soñar. A imaginar lo imposible. A patear y patear en un sótano para construir un mundo a base de pelotazos.

El pequeño Atiba ya no era tan pequeño cuando dejó Brampton. A los 19 años viajó a Suecia para empezar su carrera profesional. El frío pareció perseguirlo siempre. Al suelo sueco le siguieron Dinamarca y Países Bajos. A sus 39 años, dos décadas después de ese viaje inicial, juega poco Besiktas turco.

Atiba Hutchinson logró varios hitos en los últimos tiempos. Ser el capitán de la selección que llevó a Canadá a un mundial después de 36 años. Arrebatarle a Ángel Labruna el hecho de ser el jugador más veterano en debutar en un mundial. Pero no son todas cuestiones individuales.

Hubo que esperar, es cierto. En el partido contra Bélgica parecía haber una maldición. Hasta el área todo bárbaro, pero después el arco se achicaba y Courtois se transformaba en un gigante. El ansiado gol no llegó.

Hay mochilas que no son propias pero se las carga igual. Atiba Hutchinson, el único futbolista de la selección que había visto a Canadá disputando un mundial, habrá entendido que no había que desesperar. Que a veces solo hace falta seguir pateando en el sótano hasta que pase el frío. El primer grito canadiense mundialista no pudo darlo frente al televisor en Brampton. Se lo guardó hasta el primer minuto de juego contra Croacia, en la lejana y calurosa Doha. La derrota duele, pero nadie le quita el desahogo de gritar un gol treinta y seis años después.

Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci

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