Con la historia terminada uno podría decir que fue una de esas películas pochocleras en las que sabes el final a los diez minutos. Porque ahora, con Belgrano campeón y Alberdi en llamas celestes, los elementos se acomodan y se pueden ver los planetas piratas alineados. Los referentes que vuelven, el técnico histórico, la eliminación al clásico, la semifinal caminando en el acantilado, la final casi de local y en el día del cumpleaños de Rodrigo. Demasiada cosa para ser creíble, casi empalagoso.

Arrimados por el Chino que no es Chino sino armenio y cordobés. Lucas Zelarayán tiene apellido de poeta, alma de enganche viejo y una voluntad capaz de torcer destinos. “La locomotora ilumina la sal inmensa”, escribió Ricardo Zelarayán. Y eso fue el Chino, una locomotora que ilumina lo imposible. Un jugador a contrapelo de esta época, quien mire los resúmenes creerá que no hizo demasiado, que laguneó. Zelarayán es la carne y la sangre que mantiene vivo a su equipo, cuando la mayoría se desboca para buscar un empate o sostener una victoria, él trae calma.

También volvió el Mudo, memoria viva de la gesta de 2011. “Yo vacilo, yo callo”, escribió Zelarayán. Franco Vázquez volvió en silencio. Y en silencio bancó ser suplente, como si supiera que las historias futboleras solo necesitan instantes para escribirlas en piedra. Tiró el centro contra Argentinos Juniors, se embarró para recuperar en la final y tirarla al área en el tercer gol. No imaginas como de nosotros han hablado. El Mudo y El Chino como dos personajes de un policial de barrio.

Un equipo de retornos. En 2025 volvió Zielinski, El Ruso. Con él se sentó en el banco de suplentes Juan Carlos Olave. El primo del Potro y el arquero del ascenso. Era difícil pensar en un Belgrano campeón con otro técnico. Zielinski volvió pero un poco cambiado, famoso por sus búsquedas defensivas este campeonato supo ir a buscar, juntando a Vázquez, Zelarayan, Rigoni y Ulises Sánchez. El hombre que no habla ni se queja desde el banco de suplentes, había dicho a principios de año que este era el último dirigiendo fuera de Buenos Aires ¿Cómo dejarte si te llevo conmigo? Si eso se cumple sonarán los cañonazos, volaran botellas de Ron e irá a abrazarse con Garfio y Sparrow.

Mezcla homogénea entre propios y ajenos. Longo, capitán en el ascenso, los pibes Velázquez, Hernández y Maldonado; Leo Morales llegó de Gimnasia, Paserini se lesionó y volvió, Licha López acudió al llamado del Ruso. Y Uvita, nuestro Romario criado a Manaos, el dueño de los goles más importantes de la historia.

Esta tarde los piratas coparon la tribuna Artime, una de las cuatro cabeceras del Kempes que lleva el nombre de su presidente. Un 24 de mayo, el día que Rodrigo estaría cumpliendo 53 años. Belgrano de Alberdi, barrio sufrido y luchador, cuna del Cordobazo, no podía ser campeón sin sufrir y sin luchar. Fuego y pasión que no se apagará por varias semanas.

Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci

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