La selección sorpresa del mundial tiene una historia de lucha, navegación, pesca y fútbol. Ex colonia portuguesa, el vínculo con los puertos de Buenos Aires viene de la época del proceso independentista. La Sociedad caboverdeana de Dock Sud, cómo consiguió la visa de la mamá de Vozinha y más en la previa del partido con Argentina. Escribe Lucas Jiménez.
Tres partidos. Tres empates. Mientras todos los flashes iban con la eliminación de la primera ronda de la Uruguay de Bielsa, a pocos canales, un país de poco más de medio millón de habitantes lloraba con orgullo la clasificación. Bubista, el técnico, dijo en la conferencia de prensa que representaban a su isla pero también a África. “El fútbol pertenece a todo el mundo, no solo a los países más ricos, es para los países pobres también”, declaró.
Vozinha es el héroe pop del equipo, arquero cuarentón que saltó a la fama por evitar que España pudiera hacerle un gol. Después del partido de su vida lloró porque su madre no pudo estar por culpa del dinero que salía el visado. Por la tele lo vio Hakeem Jeffries, el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, de ascendencia caboverdiana, que se contactó con el secretario de Estado, Marco Rubio. Así Ana Cándida Évora obtuvo la visa a tiempo para los siguientes dos partidos.

Como Jeffries, hay miles de caboverdianos por el mundo. En la Argentina se alojaron en lugares cercanos a los puertos porque traían una amplia experiencia en la navegación y pesca. En 1927 se fundó la Asociación Cultural y Deportiva Caboverdeana de Ensenada y en 1932 nació la Sociedad de Socorros Mutuos Unión Caboverdeana de Dock Sud. Esta última nació de la idea de un caboverdeano después de hacer una colecta para pagar el entierro de un compatriota que no tenía familia. El impulsor se llamó Vicente Costa. ¿Tendrá algo que ver con Ayrton Costa? El abuelo del defensor de Boca era de Cabo Verde, de hecho lo contactaron, pero rechazó jugar para la Selección.
De los 26 convocados al mundial, solo 12 nacieron en Cabo Verde. Recién en 1975 dejaron de ser colonia de Portugal y lograron la independencia. Fue un 5 de julio, este domingose cumplen 41 años. Las celebraciones fueron en una cancha de fútbol, en el Estadio de Várzea, en la capital Praia.
Fueron muchos años de lucha armada del Partido Africano para la Independencia de Guiné y Cabo Verde (PAIGC). En Buenos Aires funcionaba un Comité Regional del partido que publicaba el boletín Panorama Africano para difundir las novedades sobre la liberación de la isla. El primer presidente se llamó Aristides Pereira y también fue el primer jefe de estado extrajero en visitar el Municipio de Avellaneda, ya que en 1987 fue a dar una charla a la Unión Caboverdeana de Dock Sud. Hacia ahí están yendo las cámaras porque se juntaron a ver los 3 partidos, con impronta argenta. “Vamos, vamos Cabo Ver, hoy te vinimo a alentar, para ser campeón hoy hay que ganar”, suena entre las banderas de Los Tiburones Azules. Hay birra, asado, pero también cachupa (un guiso tradicional a base de maíz, porotos y carne)
Son una cruza entre el tema de Moris, reversionado por Los Piojos, de los mendigos de Dock Sud que viven debajo del puente y son felices y la frase de Eduardo Galeano que cobra valor en los mundiales. “Yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo, sombrero en mano, y en los estadios suplico una linda jugadita por amor de Dios.” Que hoy no sea una del 10 Jamiro Monteiro que juega bárbaro, sino de Messi. Lo importante es lo que en la colectividad definen como morabeza, que significa el espíritu abierto para recibir a los visitantes.
Lucas Jiménez
Twitter: @lucasjimenez88
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