Hay un peso difícil de explicar en las estrellas que viven sobre los escudos de las selecciones. Son ocho los seleccionados campeones del mundo. En los últimos sesenta años, sólo cuatro países han bordado una estrella por primera vez: Inglaterra, Argentina, Francia y España. Cada vez que se mencionan candidatos que nunca han ganado un mundial, no se tiene en cuenta que para mover un objeto en reposo hay que hacer más fuerza que con uno en movimiento. No importa si sos Cristiano Ronaldo, Donaltron o Luka Modric.
Portugal es un equipo de noventa y cinco centavos. Siempre le faltan cinco para el peso. Una selección que no puede dar el salto ni con esta camada ni con aquella de principios de los dos mil. Siempre anda con GNC por rutas donde no abundan las estaciones de servicio. Este año tampoco le alcanzó con Bruno Fernandes, Joao Neves, Vitinha, Pedro Neto, Nuno Mendes, Rafael Leao o Gonçalo Ramos. A Ronaldo no lo nombro porque su paso por este mundial fue una paradoja teológica: Cristiano terminó siendo la cruz con la que cargó Portugal.

El partido empezó como un duelo de semifinales pero con los jugadores sueltos. Sin sentir el cemento en las piernas que suele aparecer en las instancias definitorias, fueron al frente. España tuvo las chances más claras en el primer y en el segundo tiempo. Con Lamine marcado por Nuno Mendes –se lo comió en dos panes hasta que salió lesionado– los mejores fueron Dani Olmo y Rodri. Yamal pudo empezar a jugar cuando su banda la empezó a cubrir Semedo.
Portugal parecía tener más plantel pero España lo ganó con los cambios. El ingreso de Ferrán Torres le dio más movilidad en ataque y fue Merino el que terminó haciendo el gol sobre la hora. Se los ve mejorados respecto de las dos últimas ediciones, ahora el arco ya no parece una utopía detrás de mil pases hacia los costados.
El elemento más yanqui de este mundial es la importancia de las figuras. Mundial Hollywoodense. Marquesinas de Broadway con cientos de foquitos alrededor de los nombres de Mbappé, Messi, Haaland y Kane. Yamal cumplirá 19 años el día anterior a la primera semifinal. Es la estrella que le falta a la galaxia.
Juan Stanisci
Twitter: @juanstanisci
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