Jugar contra Francia implica sostener una concentración casi perfecta durante demasiado tiempo. Demasiados tiempos. Precisamente cuatro. Si no te pasa por encima, te gana por desgaste. A Francia le costó el primer gol, aunque cuando vimos a Mbappé amagando suecos, pareció como si nada le costara lo suficiente. Es cierto, no fue una exhibición inmediata, fue algo más cruel: paciencia. El primero fue alivio. El segundo, sentencia. El tercero podría catalogarse como burocracia. Todo futbolero sabe que una goleada empieza en el 3 a 0 y termina donde Mbappé quiera. Pero el fútbol se modificó tanto que ahora algunas goleadas empiezan incluso antes de que empiece el partido. Y da la casualidad de que suelen tener a Francia como protagonista.
Mbappé marcó el primer gol del partido tras un desborde y un zapatazo descollante. Y no importa lo que signifique “descollante”. Importa lo que significa Mbappé. Tiene 18 goles en 18 partidos del Mundial. Jugó las dos finales del mundo desde que debutó y se perfila para jugar la tercera. Mbappé se acostumbró tanto a eso que juega como si el mundo se acabara en caso de que la pelota no bese la red. Pero siempre besa la red. Terminó el primer tiempo y sonó Mr Brightside de The Killers: “It was only a kiss” (fue solo un beso). Lo que todos dicen cuando no quieren reconocer que su peor enemigo le transmite una tensión sexual inmanejable.
Francia no juega los partidos. Los administra. Deschamps se da el lujo de sacar a Dembelé para que Barcolá entre a hacer el segundo y de cambiar a Mbappé por Cherki una vez que selló el resultado final. Hay equipos que manejan la pelota. Francia maneja el miedo. El miedo ajeno. Como esas películas de terror que suben la música de ambiente para asustarte cuando en verdad no pasó nada. Y te amaga tantas veces que, cuando el monstruo aparece, solo atinás a reír. Aunque luego no puedas dormir, pensando en que podría pasarte a vos. Ahora Paraguay deberá cazar mucho más que una utopía. Deberá cazar a Mbappé. A Olise. A Dembelé. A Cherki. A Barcolá. A Doué. Que es como cazar todas las utopías juntas.
Miguel Freidenberg
Twitter: @miguefrei
Lástima a nadie, maestro necesita tu ayuda para seguir existiendo, suscribite acá:
