Entre la vuelta de los visitantes y la sombra de las SAD

¿Cómo vivir la previa de un nuevo clásico cordobés? ¿Con la expectativa de que se rompan los empates después de tanto tiempo? ¿Con la euforia del regreso de los hinchas  visitantes en Córdoba, y en semejante partido? ¿O solo con el deseo de que mi equipo gane, aunque sea medio a cero, y encontrar un oasis de respiro en este campeonato?

Podemos pensarlo con todo eso. Pero a veces uno prefiere rememorar datos que, sin duda no abarcan semejante pasión, de algún modo dan un poco de claridad al asuntito este de no vivir como un domingo cualquiera cuando se enfrentan Talleres y Belgrano.

Un clásico que siempre alguna polémica nos trae, tanto afuera como adentro de la cancha. De las simpáticas como de las que preferimos olvidar.

Pensemos que el primer partido que inauguró el clásico fue de tan solo 4 minutos. Un gol celeste en posición adelantada y el consecuente reclamo de los jugadores de Talleres, abandonando el partido en señal de protesta, dieron inicio a esta rivalidad allá por 1914. Los de Barrio Jardín y Alberdi, ya mostraban sus recelos.

 

Han pasado 104 años desde aquel día y la misma sensación rodea otro partido más. Por este largo camino hubo goleadas históricas, años en que los equipos estuvieron en diferentes categorías y se enfrentaban pocas veces, partidos en la Boutique, en el Gigante y en el Chateau (o el Kempes si quieren el nombre moderno). Partidos por campeonatos de AFA y aquellos por Liga Cordobesa, los que son por los puntos y los amistosos que no lo son tanto.

La paridad es el común denominador, y cada hincha cuenta el historial como quiere. En ese sentido nos encontramos con las cataratas de empates que enmarcan los últimos encuentros, recalcando ese equilibrio que caracteriza esta rivalidad. Sin ir más lejos, en esta última etapa con ambos equipos en primera división, no se han sacado diferencias en ningún partido. El próximo domingo también es una nueva oportunidad para romper esos “No fracasos” que implican un empate, y en el que cada uno se vuelve a su casa con esa mueca de conformismo en el rostro.

Pero este domingo se vuelve especial porque volverán las dos hinchadas al clásico, por un partido por los porotos y en primera división. Ese es el dato que hoy más nos interesa y al que no le debemos escapar.

Después de tantos años de clásicos en partidos oficiales con solo una de las hinchadas, en este partido por la Superliga vuelven a verse las caras los de Alberdi y los de barrio Jardín en el mismo estadio. Ya se habían jugado partidos tanto en Barrio Jardín con una sola hinchada (B Nacional en 2009) como hace muy poco en el regreso al Gigante de Alberdi (Primera División en 2017), también con una sola parcialidad. Y varios en el Kempes, también con un solo color. Ha quedado lejos aquel viejo acuerdo de dividir en dos el Chateau Carreras y encontrarse en igualdad de hinchas ambos equipos. Siempre hablando de partidos oficiales, porque de amistosos tenemos varios. Si recordamos el último clásico con las tribunas teñidas tanto de celeste como de azul y blanco nos tenemos que ir al Nacional B del 2006. Aunque debemos contar una excepción en el medio, un encuentro con dos hinchadas por Copa Argentina en el año 2013. Ganó Talleres en esa oportunidad, y los matadores lo recuerdan bastante porque por aquellos días militaban en el Torneo Argentino A, mientras que Belgrano lo hacía en Primera División. En cuanto al último partido en primera con duelo de hinchadas en las tribunas, hay que remontarse al año 2002, ya 16 años desde entonces.

Ahora volverán los visitantes en el clásico, en otro contexto, en otro momento y en esta nueva Superliga Argentina. No podemos evitar que esto nos llene de preguntas. En esta ocasión no habrá paridad de hinchas, ya no hay acuerdo “mita y mita”. Talleres hará de local y los piratas ocuparan solo la popular Artime.

Demás está decir que los precios fijados por el local para los visitantes son altos, que la dirigencia de Talleres necesita mostrar que puede organizar este evento con ambas hinchadas y que también necesita dinero. Las polémicas otra vez sobre la mesa.

no a las sadJuegan ahora fuera de la cancha todas las especulaciones posibles sobre este partido, sobre la seguridad que implica y la necesidad de dar un paso hacia el regreso de los visitantes. No es casualidad que los diarios cordobeses se llenen de notas sobre la gestión de Talleres, la opinión de su presidente sobre el apoyo financiero que recibe desde un grupo mexicano, y la oportunidad de discutir las benevolencias de las SAD (Sociedades Anónimas Deportivas). Y ahora si nos vamos destapando los ojos, nos alertamos que debemos caminar con cuidado en este panorama, y mirar con ojo de relojero este partido. Pues no negaremos que queremos ver a los hinchas celestes acompañando a sus jugadores en este partido, ¿quién podría negarse a ello? Pero no debemos dejar que nos manchen la pelota, mirar críticamente lo que nos tratan de disfrazar y seguir creyendo en que el espíritu de los hinchas se encuentra por encima de cualquier especulación.

En el medio, los y las hinchas de Belgrano, como en viejas épocas, hace largas colas para conseguir una entrada a ese acotado espacio que dispondrá en el estadio. La ilusión lo envuelve y es ciego de todo lo que lo rodea. La tentación es grande y quizás lo único que lo hace sospechar, que lo hace mirar de reojo esta nueva posibilidad, es el bolsillo, ese precio tan impopular que se impuso para estos 90 minutos de pasión. Pero el corazón puede más y, preso de la ilusión, no se perderá estar presente en un evento que no tiene desde hace 16 años. El alma puede doler más que el bolsillo, y teme poder arrepentirse.

Se esperó demasiado para tener nuevamente un clásico con ambas hinchadas, y es más que una obviedad decir que debemos disfrutarlo, vivirlo y cuidarlo. El estadio seguramente estará lleno, los hinchas tendrán la fiesta que siempre regalan y los jugadores esperaran estar a la altura. Lo que nunca debemos dejar de hacer es mirar todo lo que nos quieren vender por detrás, en este partido y en todo lo que vendrá. Cuidemos que el clásico no sea objeto de una nueva avanzada empresarial y que no nos vendan espejos de ilusiones. Cuidemos que el clásico siga siendo el clásico entre Belgrano y Talleres. Que siga siendo de los y las hinchas.

Y entonces, con todo ese contexto ¿Cómo debo vivir la previa de este clásico? Yo solo espero que mi equipo gane medio a cero y seguir bien despierto. Y que la pelota no se manche.

Pablo Juárez

 

 

 

 

 

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