Volver a ser. El chino Maidana y el regreso al cuadrilátero

“Regresa El Chino a los cuadriláteros” arroja como si nada, desde la comodidad de un jacuzzi, Marcos Maidana. Él, que ya gastó 35 almanaques y hace más de cuatro no se calza los guantes. Él, que se encuentra a decenas de kilos de la división welter, ni hablar de la superligero; aquellas que lo vieron alcanzar la máxima notoriedad. Él, que al lanzarse como promotor manifestó que jamás volvería a subirse a un ring…

En este punto la pregunta a realizar no es cuándo, cómo o contra quién será el regreso; sino más bien por qué. ¿Por qué alguien joven, con buena salud a pesar de sus guerras y una cuenta envidiable en el banco, desea volver a someterse a los entrenamientos y el castigo del pugilismo rentado de nivel?

El excepcional trabajo del sociólogo francés Loïc Waquant titulado “Entre las Cuerdas: Cuadernos de un aprendiz de boxeador” ofrece disparadores para la reflexión y conclusión propia.

Sumergido en un gimnasio del gueto negro de Chicago durante tres años, Wacquant analiza y revela la importancia y “polifuncionalidad” de ese espacio en un contexto de marginalidad y peligro.

Según Wacquant, el gym representa una guarida, un lugar para refugiarse y descansar de la mirada cruda y cruel del exterior. Un ámbito en el que el luchador se protege, “pone entre paréntesis una vida que ni siquiera parece injusta a fuerza de costumbre, de hastío”. Aquí cabe detenerse y pensar. Más allá de la evidente situación antagónica entre los protagonistas de la obra y Maidana, ¿un individuo con buen pasar económico está blindado contra esa mirada cruda y cruel del exterior? ¿Acaso esa percepción despiadada solo puede estar dirigida a los sectores más humildes? O, siguiendo esta lógica, ¿la riqueza y excesiva comodidad no puede también generar otra forma de hastío?

chino

El francés también define al gimnasio como una “máquina de sueños”. De gloria, de éxito. En definitiva, de sensaciones que muchas veces marchan por carriles paralelos al del dinero. ¿Maidana se percibirá a sí mismo como alguien glorioso, exitoso? Dos cinturones mundiales, peleas memorables ante los mejores del planeta…la respuesta parece obvia para el público. ¿Pero para él?

Sin embargo, la sentencia más contundente que ofrece el europeo es otra. Escribe: “¡Qué más da! Mientras tanto, el gym es una máquina para salir de la indiferencia, de la in-existencia, y que marcha a todo vapor (…) Ser alguien, en eso radica todo. Salir del anonimato, de la mediocridad, aunque solo sea durante un puñado de asaltos”. ¿Es Maidana un mediocre? ¿Es una persona anónima? En definitiva, ¿no es “alguien”? Depende.

Pasó casi un lustro del último combate del bravo noqueador de Margarita. Tiempo en el que buscó reinventarse, exploró nuevos nichos para volcar su energía e incluso pretendió no alejarse demasiado de ese deporte que lo llevó al reconocimiento mundial. Pero no pareció suficiente.

“El Chino” necesita del gimnasio más de lo que éste lo necesita a él. Requiere, al fin y al cabo, salir de ese gueto invertido, empapelado de dólares, de camisas de marca y hoteles extravagantes. Su cuerpo le ruega (so)meterse nuevamente en el gym, para alejarse de ese mundo que, a pesar de sus lujos, no lo completaba; para volver a soñar con esa gloria que el vil metal no consigue. Para, en definitiva, volver a ser él.

Luciano Jurnet*

*Licenciado en Sociología UBA – Técnico Superior en Periodismo Deportivo. Twitter: @tuchojurnet13

 

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