No tan distintos

Por intermedio de un amigo en común hace un año conocí la historia de Mauro Martínez Beloqui, el argentino que fue invitado por FIFA a ver la final del mundial de Rusia 2018 por una campaña que promovía el cambio de camisetas durante el torneo. El fútbol y las pasiones llegando lejos gracias a las redes sociales.

El 10 de octubre de 2017 Argentina jugaba de visitante contra Ecuador mucho más que un partido de Eliminatorias. Corría serio riesgo su clasificación al mundial de Rusia 2018. Desde la casa de sus viejos en Banfield Mauro Martínez Beloqui, sin darse cuenta, estaba transitando la cornisa de las pasiones como su selección y su admirado y querido Lionel Messi. Por aquellos años el fútbol era una descarga de energía para él. Cada gol de Messi en el Estadio Olímpico Atahualpa fue un desahogo que mezclaba alivio con bronca contenida.

Messi, la pelota en sus pies y la celeste y blanca en su cuerpo forman un trinomio que vino a hacernos la vida más feliz. Aunque sea a la inmensa minoría que ríe y sufre con él. Por eso si juega la selección Argentina y juega Lionel también jugamos nosotros con nuestros sueños, miedos e ilusiones. Hablo en tercera persona del plural y dentro de ese grupo me incluyo y lo incluyo al protagonista de esta nota. Alguien que te puede llegar a decir que, estando en cancha, gritó más el gol de Messi contra Nigeria que el agónico de Marcos Rojo después de que le cuento, que ese día, apenas bajó la pelota como quien pincha un zapallo hervido y la fundió en la red no pude parar de llorar por 5 minutos. Alivio y bronca contenida de nuevo. Messi otra vez.

Pero volvamos a 2017. Los 3 goles de Messi que nos depositaron en Rusia 2018 hicieron que quienes dudaban de él se acuesten cantando “aprendimos a quererte desde la histórica altura” mientras quienes ya estábamos rendidos a su fútbol bailábamos al ritmo de “el amor empezó a quedarte chico”. Esa noche de octubre que la selección Argentina estuvo en un límite Mauro también discutió, puteó, descargó y se dio cuenta que tras esa noche tenía que hacer un click en el modo en qué vivía su pasión por el fútbol.

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Pocos meses después, gracias a aquella actuación estelar del 10, Mauro tenía decidido ir al mundial de Rusia. Iba a cumplir su sueño de ver a la selección en el mundial, iba a cumplir el sueño de ver a Messi en un mundial e iba a cumplir el sueño de vivir la fiesta alrededor del mundial. Entonces en base a experiencias en competencias continentales y una pasión por las camisetas que tiene de chico cargó su valija de remeras de la selección para cambiarlas.

Mauro fue a Rusia con 30 camisetas de Argentina. Volvió sin ellas. No solo se trajo 30 historias. También pisó de nuevo el barrio con el peso de cada abrazo recibido con un futbolero nacido en otro país. Un peso que no le pesa sino que le alivia el cuerpo. Después de un mes en Rusia, Mauro volvió con una pregunta que aún hoy lo motoriza en todas las movidas futboleras que continúa haciendo. ¿Y si con el que está en la tribuna de enfrente quizás tenemos más cosas en común de las que pensamos?

En 2 programas de radio distintos entrevisté a Mauro. En La Zurda Mágica apenas regresado del mundial de Rusia 2018 y en Todo Banfield (Estación Quince Cincuenta) apenas vuelto de la última Copa América Brasil 2019. Imaginen vasos de cerveza en la mesa y un video de fútbol de You Tube en mute rodando de fondo mientras un apasionado por el fútbol pregunta y otro apasionado contesta. Lo que viene abajo es la nota. Lo que les pedí que imaginen es lo que hicimos y haremos cada 2 meses. Hablar de fútbol.

-¿Cómo surgió la idea de llevar tantas camisetas para cambiar en Rusia?

-Para la Copa de 2016 ya había llevado un par de remeras de Argentina de más para ver si pintaba algún cambio de camiseta. Cambié con Estados Unidos, un guatemalteco, un ecuatoriano y dije ‘loco esto funciona’. Entonces cuando empezamos a armar la movida para Rusia con el grupo que íbamos cada uno iba a llevar 4 o 5 remeras más. Algunos tenían experiencias de otros mundiales, iban a llevar 7, 8 remeras. Entonces salté yo y dije ‘yo llevo 30’. Porque son 32 equipos y no cuento la nuestra y la de Uruguay porque mi viejo es uruguayo y tengo parte de mi sangre charrúa. Fueron 20 titulares, 10 suplentes, siempre con la 10 de Messi y me las llevé en el bolso.

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-Dijiste 30 camisetas sacando las de Argentina y Uruguay. Hacé de cuenta que no te escucha Ruggeri. ¿Cambiaste la de Brasil también?

-La amarilla era una de las que más quería cambiar. Me hubiera costado cambiar la remera de Chile pero el otro día me escribió un chileno para decirme que si algún día andaba por allá cambiábamos la camiseta. Cuando vivís un mundial terminas de entender que nosotros vivimos el fútbol de una manera más allá de la pasión, la sobrellevamos a un nivel extremo y no podemos entender que lo que pasa dentro de la cancha es un partido de fútbol. Somos una cosa muy loca y yo soy un ejemplo de eso. El mundial me vino muy bien para hacer un click y entender. Hoy por hoy viene un chileno con la camiseta y se la cambiaría de la misma manera que la cambie con un brasilero. De hecho con el brasilero fue una de las charlas más lindas que tuve. El loco super contento que quisiéramos cambiar la remera.

-Hablando de Brasil, estuviste en la última Copa América y te quedaste para el partido del tercer y cuarto puesto contra Chile en San Pablo. ¿Realmente había pocos argentinos ese día en las tribunas?

– Yo fui a la tribuna popular, de la transmisión a la izquierda, que no tiene butacas porque la torcida del Corinthians pidió que la sacaran, y ahí eran todos brasileros, incluso algunos con remera de Chile. De hecho tengo el video grabado cuando empieza el himno argentino y me pongo a cantar pensando que alguno me iba a acompañar. Estaba solísimo. Nunca en la vida canté el himno tan solo y con tantas ganas como ese día.

-Ahora que me confirmas eso te voy a pedir que me cuentes si de verdad un estadio casi colmado de brasileros aplaudió a Messi y silbó al árbitro Díaz de Vivar que lo expulsó. Te lo preguntó porque si fue así los libros de fútbol deberían hablar de ese 6 de julio de 2019.

-Mirá el número de espectadores pago dio 41.700 personas. Como mucho, éramos 1.000 argentinos, unos 1.500 chilenos. El resto eran todos brasileños que abuchearon al árbitro todo el partido después del papelón de la expulsión. Fue increíble. Cuando alguien te diga que Messi no siente la camiseta contale que un día casi 40 mil brasileros le empezaron a gritar “Messi, Messi” cuando se iba de la cancha. Como le gritan en Barcelona, como le gritamos nosotros. Y chiflaban al árbitro. Te juro que cuando terminó el primer tiempo el 25% de la gente se fue, no estaba más.

Messi es un ídolo global. Toda argentino que tiene la posibilidad de poder viajar al exterior lo puede comprobar. En los cambios de camiseta que realizaste con personas de otros países contame algo que te hayan dicho sobre Messi que te llamó la atención.

-El día previo a que Argentina jugara con Nigeria en San Petersburgo, estábamos por la Catedral, yo estaba con la remera de Argentina y tenía siempre en la mochila 3 más por las dudas. De repente vi a un loco con una camiseta que decía “Saudi Arabia”. No me iba a cruzar en ningún lado a un tipo con esa remera del equipo de fútbol. Lo encaro y le digo, todo en inglés, “amigo cambiamos la remera”. No sabes la sonrisa y la alegría que tuvo cuando le dije eso. Ya se la estaba sacando y le dije “pará que vamos a hacer un video”. Bueno cambiamos la remera, hacemos el video, el chabón muy emocionado me dice: “ojalá que Argentina salga campeón del mundo, no por Argentina o por los argentinos, sino porque el mundo se merece que una persona como Messi sea campeón del mundo”. Eso no me lo voy a olvidar más.

-Lo que seguramente tampoco te vas a olvidar más es haber vivido un mundial como hincha. Estuviste un mes en Rusia ¿Cómo podrías contar y decir qué es un mundial para alguien que no pudo vivir uno?

-El mundial es la mejor experiencia para vivir para los que somos futboleros. Todos la deberíamos tener. Tendría que haber una fundación que permita que todas las personas vayan a ver un mundial de fútbol por lo menos 2 o 3 días. Porque la alegría y la felicidad que se siente en ese lugar con tanta gente de distintos lugares del mundo no hay manera que se pueda sentir en otro evento que no sea un mundial. No hay juego olímpico, ni reunión de ONU que permita que haya tanta hermandad y con tanta buena onda que se respira de toda la gente que está por ahí. Realmente es una fiesta que va más allá de quien termine ganando el mundial. Obviamente que si Argentina hubiera ganado el mundial todo lo que vivís ahí se multiplica por mil.

-Ya hace algunos mundiales que está lo que se llama Fan Fest donde dan los encuentros en pantalla gigante. ¿Ese era el lugar de interacción para ir en busca de camisetas de otros países?

-Sisi ahí fue donde más pintó lo del cambio de camisetas. Arranca con un brasilero que tenía una remera mitad Brasil y mitad Islandia para el primer partido de Argentina. Estos que crucé no tenían entrada para ningún partido de Brasil. También fueron a ver México-Alemania con una remera mitad Brasil, mitad México. Y la primera que cambié que era de un país fue la de Islandia. Mi objetivo principal era tener la de los equipos contra los que jugáramos y filmar el momento del cambio con el abrazo y subirlo a mi Instagram @futboltraveler, un viajero del fútbol. El primer viaje de fútbol lo hice unos meses antes de Rusia 2018 me fui a ver Barcelona-Chelsea que ganó el Barsa 3 a 0 con un partidazo de Messi que metió 2 pases gol y un gol. Ese día le pusieron una bandera que decía “God sabe the King”. Yo trabajo en nuestra querida aerolínea de bandera y tengo posibilidad de viajar con costos más económicos.

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-¿Cómo los videos que hacías de los cambios de camisetas llegaron a ojos de la FIFA?

-Mi amigo el Nando me manijeó para crear un Instagram específico con un tema en particular. Este mismo amigo me dijo que los videos que subía con los cambios de camiseta le tenía que poner #RivalHug. Después me enteré que era una campaña de FIFA para que vos desde cualquier lugar del mundo subías una foto con una persona de otro país, con la remera desde ya, ponías ese hashtag y participabas para que la FIFA te invitara a vos y a un acompañante: aéreo, hospedaje y 2 entradas para la final del mundial. Yo cuando hacía los cambios ni sabía de esto pero seguí haciendo lo del hashtag. Resulta que el 2 de julio ya con 15 videos subidos me llegó un mensaje al Instagram @futboltraveler por una solicitud de FIFA pero que no te figura como una notificación. Yo entraba a esa cuenta y si no veía ningún mensaje volvía al mío personal @soymaurovi. Por suerte el 7 de julio alguna persona me escribió al de @futboltraveler y entré al chat porque me figuraba una notificación y vi la solicitud de FIFA. Abro el mensaje de FIFA World Cup y decía todo en inglés: ‘Hola Maurovi estuviste participando de la campaña Rival Hug, te queremos agradecer y te vamos a invitar a ver la final de la copa del mundo. Por favor ponete en contacto con nosotros en las próximas 24 horas y mandanos tu mail.’ El tema es que ya habían pasado 5 días. Yo ni me di cuenta que el mensaje era del 2 de julio, solo vi la hora y le contesté. Al otro día me llega un mail ‘¡Hola Mauro! ¿Cómo te va? Gracias por participar pero lamentablemente te contactaste tarde con nosotros”. Yo no lo podía creer. Les mandé un mail enorme, todo en inglés, que les decía que no necesitaba al aéreo, no necesitaba el hospedaje, no necesitaba nada más que la entrada. Les pedí por favor.

-¿Y qué te respondieron?

-Me contactó una chica que era uruguaya y se la jugué por el lado que mi viejo es uruguayo, que había ido a ver Uruguay-Francia y no sé si no le puse Uruguay nomá también. Le dejé en claro que yo ya estaba en Rusia. Entonces me dijo ‘no te prometo nada, me pongo en contacto con vos en el transcurso del día’. No me respondió en el día y yo empecé a ver los cambios de pasajes para volverme con mi amigo el Toni. Al otro día me despierto y tenía un mail que decía: ‘¡Hola Mauro! ¿Como te va? Tengo el agrado de informarte que te vamos a conseguir una entrada’. Ahí automáticamente empecé a mandarle mensajes a todos mis amigos contándole ‘no sabés lo que me pasó, no lo puedo creer’.

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-Fuiste subiendo videos con los cambios de camisetas y eran todos muy alegres. Pero el video que más te emocionaste fue el que grabaste adentro del estadio de la final Francia-Croacia.

-El video adentro de la cancha en la final lo tuve que filmar 5 veces porque estaba con muchas emociones juntas. Hacía un mes que no veía a mis viejos, a mis amigos. Fue todo. Amigos y compañeros de trabajo me decían ‘loco vas a vivir una cosa única en tu vida’. Yo no la podía creer con el condimento de que estaba rodeado de gente de FIFA que se me acercaba y me decía ‘¿vos sos el de los cambios de camiseta no?’ Se hizo visible esto después de un video con una nota que me hicieron la gente de TyC Sports que la titularon “El argentino con más suerte del mundo” y ahí se disparó el Instagram. En el estadio uno de los jefes de marketing de FIFA me dice ‘¿Mauro te puedo dar un abrazo? Yo soy Cristian’. Yo sabía quién era Cristian porque fue quién me consiguió la entrada para mi amigo. La piba de FIFA le dijo que necesitaba una entrada y le respondió ‘¿para quién es?’. ‘Para el argentino de las camisetas’, le respondió la uruguaya. El tipo se fue a la habitación y de una le dijo ‘tomá llevasela’. Bueno en el partido este Cristian se sentó al lado mío y me decía ‘no sabés la alegría que me dio cuando me dijeron que al final te contactaron porque estuviste 5 días sin responder y era una pena porque fuiste la persona que demostraba de mejor manera el espíritu de la campaña’. Y yo cambié camisetas para romper los huevos, para nosotros es natural.

-¿Qué haces o qué pensás hacer con todas las camisetas que fuiste cambiando?

-Yo estoy alquilando y no tengo mi lugar. Mi sueño es hacer como tiene Messi una habitación con todas las remeras que fui cambiando. Ahora las tengo colgadas en el perchero. Pero la idea es hacer una pared con todas las remeras ahí colgadas en exposición pero utilizables. Tengo un partido la semana que viene me pongo la de Islandia. Hay algunos que son grandes, otras son más chicas. Pero la idea es usarlas. Desde chico tengo esta obsesión con las camisetas de fútbol, tengo varias.

-¿Y Con Fútbol Traveler-El viajero del fútbol cual es tu sueño o tu próxima parada?

-Me convocaron por parte de un amigo que tiene una agencia de viajes para ver si armamos una especie de viajes para ir a ver fútbol, un clásico, o cosas así. Si yo pudiera vivir de esto chocho de la vida pero sino yo soy el tipo más feliz del mundo yendo a ver fútbol a cualquier lugar.

Lucas Jimenez

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