Nadie es profeta en su tierra

Lucas Barrios, nacido en San Fernando, nunca tuvo suerte jugando en Argentina. En cambio en Chile se cansó de meter goles en los clubes donde estuvo. Y en el Borussia Dortmund fue titular indiscutido y goleador cuando ganaron la Bundesliga con Jurgen Klopp. Escribe Gonzalo Bressan Otegui.

Lucas Barrios no había pegado el estirón cuando en Huracán decidieron no tenerlo en cuenta por su estatura y contextura física. Argentinos Juniors le dio una segunda oportunidad en el futbol. Debutó en Primera División, pero por falta de continuidad se tuvo que ir a préstamo a Tigre. En el Matador, disputando la B Metropolitana, no pudo meter un gol en 16 partidos, por eso la temporada 2006 la jugó en Tiro Federal. En el medio, durante el 2005, había tenido un breve paso por Deportes Temuco de Chile, donde convirtió 12 goles en 28 partidos. Ante la propuesta de volver al país Trasandino, Lucas no dudó, y atrás quedaban los seis goles en 47 encuentros.

El nacido en San Fernando llegó a Cobreloa para cubrir el hueco que dejaba Alexis Sánchez. Ahí compartió plantel con Charles Aranguiz. Marcó 22 tantos en 37 partidos, dos de ellos en la semifinal de los playoffs frente a Colo Colo, donde quedaron eliminados. En el Cacique se quedaron admirados con el poder goleador del argentino, por eso, ante la venta de Humberto Suazo, lo contrataron. En Colo Colo se desarmaba un equipo que había quedado en la historia. Arturo Vidal, Matías Fernández, Claudio Bravo, Alexis Sánchez, Humberto Suazo y Gonzalo Fierro, dejaban Chile para recorrer el mundo. En este contexto, Lucas salió subcampeón en la primera temporada, metiendo 19 goles en 22 partidos. Campeón en la segunda, con 18 tantos en 16 partidos y doce en quince en su último año.

Argentina desconocía al goleador más importante de Sudamérica. Borussia Dortmund no miró para otro lado y se lo llevó para Alemania. En su primera liga le faltaron tres goles para tener la misma cantidad de anotaciones que de partidos, que fueron 22. Pero le sobraron para ser goleador del campeonato alemán. Debido a esto, Gerardo Martino lo convocó para jugar el Mundial 2010 con la Selección de Paraguay. Jugó todos los partidos. Eliminaron en fase de grupos a Italia, en octavos a Japón, donde Lucas metió uno de los penales, y quedaron afuera en cuartos de final frente a España, el campeón. Cerrando el año, el mundo hablaba del delantero. El diario Marca de España publicó el 14 de diciembre, que Real Madrid quería a Barrios, pero también Liverpool, Manchester City y Milan.

Pantera, como le dicen en Chile, era pieza fundamental para Jurgen Klopp. Era el nueve que compartía cancha con Weidenfeller, Piszczek, Subotic, Hummels, Schmelzer, Bender, Sahin, Blaszczykowski, Kagawa y Gotze. Que tenía como suplente a Robert Lewandowski. El polaco esperó. Vio desde el banco, aunque en oportunidades compartió cancha, como Lucas metía 16 goles en 32 encuentros en el campeonato 2011, donde el Dortmund se consagraba campeón. Ese mismo año, Barrios jugaba la final de la Copa America disputada en Argentina entre Paraguay y Uruguay. Para el 2012 llegaron las lesiones, y Lewandowski, mientras el argentino no estuvo, se ganó el puesto. Lucas se fue a China y el Borussia Dortmund llegó a la final de la Champions League.

El pico más alto de su carrera había pasado. Barrios pegaba la última vuelta antes de volver a Sudamerica. Rusia y Francia para luego recalar en Brasil. En Palmeiras estuvo tres temporadas, y en 2017 fichó para Gremio, quien armaba un gran equipo para ganar la Libertadores. En el Guacho compartió equipo con Geromel, Kannemann, Arthur y Luan. Con ellos logró la copa más importante de Sudamérica, donde metió seis goles y fue el nueve titular. Pero era la hora de regresar. Volvió a la Paternal. En Argentinos pudo mostrar toda su calidad, pero no su caudal de goles. De uno de sus amores se fue al otro. Huracán lo recibió de gran forma, pero los penales errados frente a San Lorenzo por la Copa de la Superliga, cambiaron su despedida. En el último año llegó a Gimnasia. El sueño de tener a Diego Maradona en la conducción, pudo más. Barrios jugó tres partidos, no pudo meter goles, y en el último partido que jugó, frente a Patronato, faltando cinco minutos erró un penal. En el contragolpe Patronato empató el encuentro. Antes del comienzo Diego dijo que el partido valía 1500 puntos.

Gonzalo Bressan Otegui

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