Gabriel Casas se escribe, a la vieja usanza, una serie de mails con el entrenador argentino que vive en Madrid. Gabriel y Cappa van tocando varios temas: política nacional, fútbol argentino y el uso de las trampas para alcanzar un resultado.

Hola amigo Ángel, cómo estás? Espero que muy bien vos y toda tu hermosa familia.

Te escribo desde la ciudad de la furia, como bien decía Gustavo Cerati. Como te habrás enterado, el intento de asesinar a la vicepresidenta Cristina Kirchner sigue conmoviendo a propios y extraños. Como suele suceder, las conjeturas están al orden del día. Y la derecha aprovecha para tratar de que se crea que fue algo armado por los propios adherentes al kirchnerismo. Mientras, por las dudas, Clarín y La Nación hicieron una infografía en sus sitios web sobre como usar un arma y no fallar en el intento. No sea cosa que la próxima vez vuelva a suceder lo mismo como le pasó al que intentó matar a Cristina.

Bueno, pero también aprovecho nuestros correos para que hablemos sobre fútbol, ese deporte que nos emociona tanto.

En el partido de la Copa Libertadores de la semana pasada, alguien importante del club de Vélez decidió quemar el césped del estadio para arruinarlo y que los jugadores de Flamengo no se sientan cómodos para desarrollar su juego por abajo como hacen siempre. La artimaña salió mal porque el conjunto carioca no solo goleó 4-0, sino que también jugó un fútbol de alto vuelo. Como si el mal estado del campo juego no hubiera afectado a su habitual rendimiento como equipo.

Sin embargo, este fin de semana, el propio Vélez y Newell’s sufrieron el mal estado del terreno. La pelota pica para cualquier lado y además, los futbolistas corren riesgo de lesionarse por los pozos. Los que más sufrieron fueron los arqueros en los pases de sus compañeros hacia atrás o en los remates que pican antes de llegar al arco.

No me quiero imaginar que se hubiera dicho si Vélez le ganaba al Flamengo. Puedo imaginar que se hablaría de la viveza criolla y también que dentro del reglamento «vale todo». Sin embargo, todavía no puedo entender quién fue el iluminado de esa idea que es claramente del antifútbol. Vélez tiene un equipo con muy buenos jugadores. Que saben con la pelota y que tiene en la mayoría a futbolistas con buen pie. Que suele buscar asociaciones de juego por abajo o también en la gambeta individual o en el engaño para sorprender en la manera de atacar. Claramente, esto perjudicó a los jugadores de Vélez. Además, los que decidieron esto, ni siquiera fueron disimulados. Se ve la diferencia del estado del césped del lado de la línea de cal hacia afuera.

Bueno, Ángel, aprovecho también para comentarte que tu querido Huracán está por la buena senda. Con Dabove como entrenador, recuperó un estilo de juego vistoso. Elige salir jugando limpio desde abajo. Cuida mucho la pelota y la tratan muy bien. Se han formado sociedades ofensivas muy interesantes. Siempre trata (muchas veces lo consigue) ser el protagonista de los partidos. Va en búsqueda de la victoria por medio de sus atributos como equipo. Y tiene al pibe Cristaldo (su enganche y goleador) que para mí es el mejor jugador del torneo. Huracán se ubica tercero y cerca de la punta. De mantener este rendimiento y estos resultados positivos seguirá peleando el titulo hasta el final.

Mientras que mi amado San Lorenzo sigue mostrándose como un equipo pragmático y rendidor. Insúa decidió armarlo de atrás para adelante, formando una defensa sólida (apenas perdió dos partidos en 17 fechas) y después fue encontrando los nombres para los puestos de ataque y suele jugar con tres delanteros. Analiza muy bien a los rivales y ver por adonde les puede hacer daño. Muchas veces San Lorenzo lo logra. Lo importante también es que el equipo titular ya se puede decir de memoria. Salvo que haya lesionados o expulsados. Entonces, los jugadores cada vez se conocen más adentro de la cancha y eso influye para un mejor rendimiento.

Aguardo tus comentarios, 

El abrazo de siempre

***

Hola Gabriel. Es un placer reanudar nuestros diálogos acerca de lo que sucede y especialmente sobre lo que más nos gusta, el fútbol. Lo cierto es que el intento de asesinato contra la vicepresidenta CFK es un hecho de tal gravedad que no podemos menos que conmovernos, repudiarlo y tratar de analizar, aunque sea brevemente, lo que está ocurriendo en nuestro país. A mi me parece que es una expresión extrema del odio de clase vigente en la oligarquía y parte de la pequeña burguesía argentinas. Y puede encuadrarse en el ataque de la derecha y ultraderecha mundiales a los intentos, débiles intentos en realidad, de los trabajadores y clases populares que se defienden de la situación económica que los oprime. Acá en España, donde vivo actualmente como sabés, al gobierno del PSOE lo califican de social-comunista, cuando lo cierto es que difícilmente pueda encontrarse en el mundo un gobierno más alejado del socialismo y más aún del comunismo, que este que preside Pedro Sánchez. Pero a la derecha poco le importa la realidad y utiliza ese calificativo para generar rechazo en la población menos politizada, que es mayoría.

Bien, pero volviendo a nuestro país, el hecho de que Milei y Bullrich, entre otros dirigentes de la derecha, no hayan condenado este atentado, explica por sí sólo el odio de clase del que te hablaba.  Yo creo que las clases dominantes lo que verdaderamente no toleran es ese lazo de afecto que une a Cristina con gran parte del pueblo. Lo que no soportan es la posibilidad del empoderamiento del pueblo. Y por ese motivo han puesto a Cristina en el centro de sus ataques verbales en los medios afines y en dirigentes de la oposición. 

Es decir, han emprendido una contrarrevolución sin que haya una revolución. Cristina se ha definido como capitalista muchas veces. Inclusive ha desafiado a Macri, en declaraciones públicas, a ver quién era mejor capitalista. Dijo además que para ella el capitalismo es más eficiente que el socialismo. O sea, me parece evidente que no es su manera de pensar lo que enardece a la derecha, sino su ligazón con el pueblo invisibilizado, los «nadies» que decía Galeano. El peligro, para la oligarquía, es que los «nadies» se rebelen. Es cierto, además, que CFK nunca pasó en sus acciones políticas y económicas, los límites del capitalismo. En todo caso, ha sido, cuando le tocó gobernar en primera persona, una mejor gestora del capitalismo. Y digo esto desde mi posición de izquierda y por lo tanto en favor de construir una sociedad justa y auténticamente democrática, que supere el capitalismo, un sistema «criminal» como lo juzgó Frei Betto, o un sistema «que mata» según el papa Francisco, un sistema profundamente injusto e incompatible con la democracia, según mi opinión. Lo que acabo de decir no invalida de ninguna manera, mi condena y mi repudio, al intento de asesinato contra Cristina. Yo hablo en el plano de la discusión política. La violencia no se justifica nunca. Espero que este hecho, tan cobarde por otra parte, sea aclarado cuanto antes.

Yendo al fútbol, te digo que me sorprendí cuando me enteré lo que habían hecho con el césped de la cancha de Velez, que fue siempre un billar. No lo podía creer. Volvimos a los tristes años donde ese tipo de cosas eran festejadas y señaladas como picardías. Cuando la trampa era considerada una viveza, como vos decís. Y comparto tu opinión porque si llega a ganar Velez, no pararían de elogiar esa «avivada». Y según leo, además de perder lo bailaron. O sea que la «picardía» favoreció a los brasileños para colmo. Menos mal.

Como supondrás estoy muy contento con lo que está haciendo Huracán. Gana y por si fuera poco, juega bien. Me lo dicen mis amigos y sobre todo los amigos que aún tengo en Parque Patricios que están disfrutando de este momento con el Globo. Gran mérito de los jugadores y del entrenador Dabove y sus colaboradores. El pueblo quemero vuelve a ser feliz con su equipo.

Y mirá qué bien que tu San Lorenzo haya encontrado el camino y haya podido superar el mal momento que le tocó vivir. Ya sabés que comparto tu alegría y además «somos» del mismo barrio, como me decían a mí los hinchas de San Lorenzo en el 2009.

Bueno Gabriel. Un abrazo, saludo para los amigos. Y hasta la próxima.

Ángel Cappa

Gabriel Casas

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