En esta entrevista con el preparador físico hablamos de todo. La colaboración con la familia de Ezequiel Cirigliano y cómo los medios abordaron la noticia de su detención, los obreros muertos en las construcción de los estadios para el Mundial de Qatar y los recuerdos del Mundial 2010 como parte del cuerpo técnico de Diego Maradona. Escribe Nicolás Moretti.

Para los protagonistas del ambiente del fútbol profesional, Fernando Signorini representa la ruptura de cierta limitación inconsciente que bloquea la posibilidad de abordar otros asuntos que no tengan vínculo con el deporte, algunos de ellos, tal vez más complejos, que los encarcela en un horizonte acotado. Cierto es que antes de Signorini han existido otros ejemplos, y que el histórico preparador físico personal de Maradona no es el único.

Pero Fernando es la imagen misma de la sencillez. Habitué del mismo café (en donde se realizó esta entrevista), es sumamente cálido con las personas que lo conocen de allí. Lo reciben con sonrisas y con retazos de una conversación inconclusa de algún encuentro anterior. Sabe muy bien que es un pedazo de historia viviente, aunque para una persona que reniega del divismo como él, esas cosas no tienen importancia.

Nuestra charla comenzó con la evocación de un recuerdo en común de 2014: un encuentro que contó con su presencia en una carpa montada por militantes sociales en el Obelisco en la previa del Mundial de Brasil, en la que se anunció la cobertura periodística de aquel campeonato mundial por parte de un medio de comunicación popular (La Poderosa), viaje incluido a Río, con René Housemann como embajador.

A lo largo de la nota repasamos varios temas: la inclusión social a través del deporte, el fútbol como un hecho cultural y una expresión artística de las clases populares, la biblioteca que montó en la concentración de la Selección Argentina en Sudáfrica 2010 siendo integrante del cuerpo técnico de Maradona y sus pensamientos sobre Qatar 2022.

-Hace unos años comenzaste con el proyecto del club Villas Unidas, que fomenta la contención y la enseñanza de oficios para chicos y chicas de sectores postergados. Este proyecto incluye a nenes y nenas de entre 9 y 12 años ¿Cómo se desarrolla en el presente?

-Bien. En este momento las chicas están compitiendo en la categoría C y se va a formar otro equipo. Pero en definitiva, en este país es todo difícil, porque a nivel nacional tenés 5000 barrios para casi 5 millones de habitantes que viven en esas condiciones, entre barrios y clubes populares. Este proyecto sería extraordinario para apuntar a una sociedad distinta y mejor, porque el deporte, en este caso el fútbol, es el imán para atraer a la mayor cantidad de chicos y chicas de ese sector social. Pero lo que realmente nos importa a nosotros es la formación de escuelas de oficio, para que quienes no lleguen a través del deporte tengan alguna posibilidad de una vida distinta siendo plomero, electricista, técnico en computación, etc. Y, a lo mejor, que puedan llegar a la universidad para desmentir lo que dijo la ex gobernadora Vidal de que no hacía falta hacer más universidades porque los pobres no llegan. Porque si la política no sirve como herramienta transformadora de esta realidad espantosa, ¿para qué sirve la política?

-Apenas leída la propuesta de este proyecto, es imaginable la enorme cantidad de dificultades burocráticas o de este tipo que debes haber tenido, tanto vos como las personas que desarrollan esta idea.

-Es que además no se acerca nadie. No les interesa. Nada, a nadie. Mirá el caso de Ezequiel Cirigliano. Estoy tratando de colaborar con su familia, yo lo había tenido como jugador en México y cuando me enteré se me dio por llamar a su mamá. Hablé con ella, que estaba desesperada, y le dije que tenía que salir a visibilizar el tema porque lo único que le preocupa a estos tipos, los jueces, es que los ridiculicen o que los expongan. Reaccionan solo cuando quedan en evidencia. Ezequiel estuvo dos meses hacinado, acusado de algo que no había hecho. Después de dos meses de estar en una celda para ocho en donde había diecisiete, la mayoría durmiendo en el suelo, resulta que los jueces, al verse expuestos, reaccionaron y lo liberaron por falta de mérito.

Da mucha bronca, porque ¿quién se va a hacer responsable de todos los problemas que esto le puede acarrear a nivel psicológico? A nivel social también, porque van a empezar a mirarlo de reojo. Los jueces son unos miserables, porque si hubieran sido sus hijos lo hubieran resuelto inmediatamente.  Por otra parte, el pibe salió de River. El único que realmente se movió, y a quien hay que agradecerle y felicitarlo por eso, fue Matías Almeyda, que también lo tuvo a Ezequiel. Pero lo hizo desde Atenas. ¿Y los dirigentes de River? Nadie dijo nada todavía, ningún jugador ni nadie del cuerpo técnico de Gallardo. No hay ningún compromiso, que no mientan. Por supuesto que si hoy mismo Diego (Maradona) estuviera vivo, estoy seguro que le hubiera dado una mano a Cirigliano. No tengo ninguna duda.

-Cuando Cirigliano fue detenido, la cobertura de gran parte del periodismo tuvo como objetivo demonizar a una persona que pidió ayuda muchas veces.

-Sí. Como la está pidiendo Centurión ahora. A mí me gustaría preguntar, si es tu hijo ¿vos no lo ayudás? Lo que pasa es que es el hijo de cualquiera, pero si ese pibe vuelve algún día con una Copa pasa lo que pasó con Diego en la Selección, lo llevan a Casa de Gobierno. Además está en un momento de profunda depresión que puede dar lugar a cualquier cosa, si después pasa algo ahí sí van a reaccionar.

-Reacciones del estilo a las que vimos con el suicidio del Morro García, por ejemplo.

-Claro, o lo que pasó con Julio Toresani, con Mirko Saric, o con quienes se suicidaron porque quedaron fuera de sus equipos. Sin embargo desde los medios siguen diciendo que perder es un fracaso, que lo único que importa es ganar y después los chicos toman esta clase de decisiones y nadie dice nada, está todo bien. ¿Dónde está Agremiados? Nadie dice nada ni se mueve para ayudar. Ni ahí ni en el Ministerio de Deportes.

Fernando, vos sos uno de los pocos que acentúa que el fútbol es un hecho cultural. No solamente eso, sino que tal vez sea la expresión artística de las clases populares más diseminada a nivel global, quizás, de todos los tiempos, aunque tal vez se pueda pensar en la música.

-Desde ya. Aunque si vos vivís en una villa miseria no podés tocar ningún instrumento, en cambio una pelota te la hacés con un bollo de papel. Hoy más que nunca, como desde hace un tiempo, han transformado al fútbol en un instrumento de manipulación de las masas, como dice Chomsky. Es usado para estupidizar, frivolizar, vulgarizar.

-Dentro de este panorama, ¿Qué lugar le toca al futbolista profesional?

-Es una oveja del rebaño, guiado por el poder. A algunos pocos les llenan los bolsillos de dinero pero les vacían el corazón y el cerebro para que no sientan ni piensen en un compromiso. Nadie dice nada sobre el hecho de que se va a jugar el Mundial de Qatar y que en la construcción de sus estadios murieron casi siete mil obreros. Hay excepciones, como la del alemán Philipp Lahm, que no viaja a ver a su equipo a modo de protesta; media población de Francia está en contra del Mundial, también en contra de los hechos de corrupción presentes en la designación de la sede.

Tampoco tengo dudas de que Diego algo hubiera dicho algo sobre este tema de Qatar, por lo menos, como mínimo, que los futbolistas jueguen con un brazalete negro en señal de homenaje a los caídos, ya que los estadios están gracias a ellos. O un minuto de silencio, aunque sea algo. Sino el tema va a pasar como una cosa más y de nuevo esto del entretenimiento para estupidizar a la gente, si Argentina sale campeón se irá al Obelisco.

-En la cabeza de un hincha, que espera con ansiedad la participación de Argentina en el Mundial o la posibilidad de ver buen fútbol, este dato de las muertes en la construcción de los estadios no suele estar presente, y si lo está, tal vez se obtura para poder disfrutar de un Mundial de fútbol.

-Yo no puedo disfrutar cuando sé que hay problemas mucho más graves para resolver mientras se mira para otro lado. Argentina tiene casi 7% de mortalidad infantil por cada mil chicos nacidos vivos, está creciendo nuevamente el analfabetismo, la droga sigue haciendo cada vez más estragos, no se construyen escuelas, etc. Pero vamos a ganar el Mundial. ¿Para que queres ganar el Mundial? Ganalo el Mundial, pero para cambiar el rumbo de la sociedad no sirve.

-A propósito de la euforia previa a Qatar, una marca de televisores repitió una promoción que promete devolver el dinero de la compra de un televisor, en este caso, si Argentina sale campeón. Aunque resulta muy difícil imaginar que Argentina pueda ganar el Mundial con esta dirigencia que, entre otras cosas, todavía no diagramó el próximo torneo y no confirmó los descensos de los equipos que perdieron la categoría el último fin de semana.

-Sí, pero desgraciadamente puede pasar. Y si pasa va a ser nuevamente una victoria que atrasa más que una derrota digna, va a seguir siendo el árbol que tapa el monte de los verdaderos problemas de la sociedad y del deporte. A algunos padres les están haciendo gastar lo poco que tienen para comprar los botines de Messi para sus hijos, como si fuera ese el secreto. No son los botines, sino Messi jugaría descalzo. Los tienen enganchados con eso, como con cosas que hoy son muchísimo más importantes que otras, por ejemplo el romance de L-Gante y Wanda Nara, que se dejan ridiculizar siendo agentes de formadores aunque ellos no se den cuenta.

Cuando formaste parte del cuerpo técnico de Diego en Sudáfrica armaste una biblioteca para los jugadores. ¿Cómo fue esa experiencia?

-Fue maravillosa. Puse varios libros de Eduardo Galeano, textos sobre la época de las montoneras en Argentina, hasta llevé Porqué no soy cristiano, de Bertrand Russell, de los que me acuerdo. Pasaba todos los días por un lugar que unía el bloque nuestro con el de los jugadores y un buen día, no quedaba ningún libro. Luego, cuando termina el Mundial, decido quedarme. Al día después que se fueron los jugadores, salgo a comprar souvenirs con el hijo de Tocalli que era el profe del equipo de sparrings con el que nos íbamos a volver cuatro días después. Antes de salir, desayuno con los utileros y después vamos a revisar las habitaciones para ver si los jugadores se habían olvidado algo. No había ningún libro. Con eso, ya me colgué una medalla, no me importó nada más. Los jugadores hicieron todo lo posible, perdimos, pero el éxito estuvo asegurado. Dieron absolutamente todo, eso es el éxito. Después se puede perder, porque así es el deporte.

-Ese es un ejemplo concreto, una especie de muestra de campo, que derrumba la idea que propone que los futbolistas no tienen interés en temas que tienen que ver con lo intelectual.

 -A lo mejor porque nadie los invita a tenerlo. Recuerdo haberle regalado Las fuerzas morales de José Ingenieros a Carlos Tevez. En la dedicatoria le puse “Querido Carlitos, dicen los que saben que al terminar de leer un buen libro uno ya no es el mismo, sino mejor”. Luego de eso, estábamos concentrados acá para un partido de Eliminatorias y vino un periodista que me dijo “Profe, es un monstruo, lo ví a Carlitos Tevez con un libro abajo del brazo, me dijo que le había regalado usted”. Eso les jode, porque el día que el jugador se prepare y piense, ya no van a poder hacer lo que quieran con él.

-Estamos conversando a días que Scaloni de la lista para el mundial. En la lista preliminar para Sudáfrica estaban, a modo de ejemplo, Coloccini y Burdisso. Finalmente, éste último integró la lista final de 23. ¿Qué es lo que empuja a decidir entre dos jugadores con los mismos antecedentes y una buena actualidad? ¿Qué inclina la balanza a favor de uno y en contra de otro?

-La opinión del técnico y la de su grupo de colaboradores, con la que generalmente interactúa. Pero ante la duda o un empate, decide el entrenador. Salvo que hayamos estado hablando de un titular indiscutido, ese resorte lo manejaba Diego.

-En el proceso de Sudáfrica trabajaste con los preparadores físicos personales de algunos jugadores, como Verón y Gago, que finalmente quedó afuera de la lista. En el fútbol actual, ¿Está más incorporada la idea que algunos jugadores de elite trabajen con un profesor aparte del que tienen en el club?

-La mayoría los tiene. El fútbol es un deporte de conjunto formado por individualidades. Muchas veces también es una manera de colaborar con el cuerpo técnico para que el jugador esté bien, ya sea para compensar alguna deficiencia o por la falta de tiempo para darle a cada uno lo que necesita o afinarlo de la mejor manera en el club. En la Selección los invitaba porque recordaba que yo fui el primer privilegiado en hacer eso, porque eso lo inventó Diego. Cuando me enteré que algunos jugadores tenían entrenadores personales, los invité a venir, tomar un café y charlar para, entre todos, ayudarlos. Porque no ocultaba nada, ni por vanidad, egoísmo, envidia o cosas por el estilo. Quería que vengan porque en el barco estábamos todos y teníamos que hacer lo posible para llegar al puerto que todos deseábamos. Pero todavía se siguen mirando de reojo desde los cuerpos técnicos, sobretodo por inseguridad y por miedo a perder protagonismo.

Vos siempre tuviste una idea diferente acerca de las cargas en los entrenamientos, que la mayoría de los ejercicios deberían ser con pelota.

-O por lo menos, movimientos que tengan que ver con el juego. Cuando se juega, uno la tiene y veintiuno miran, todo lo que se haga tiene que ser imitando la mayoría de los movimientos que puede hacer un jugador dentro del campo, que son infinitos. Eso no tiene que ver con salir a correr diez kilómetros, con hacer pasadas, etc. Si el sistema cognoscitivo no está implicado, eso no sirve para nada.

-Quizás eso termine generando a mediano o largo plazo un perjuicio hacia el buen juego. En los entrenamientos quizás ya no haya tanto espacio para que el jugador desarrolle la imaginación.

-Sin dudas. Aparte la idea del preparador físico es arcaica, ese término fue usado para el atletismo cuando no había métodos específicos para cada disciplina. Claro que en el atletismo el atleta necesita preparar el físico, porque un corredor no tiene otro problema que no sea correr más rápido que el resto, por un andarivel que lo pone a resguardo de cualquier tipo de agresión y su sistema emocional esta librado de las presiones que sufre un jugador. Si va quinto nadie le va a tirar un botellazo. Son siempre los mismos entrenamientos. Pero el futbol es otra cosa, cuando un jugador recibe la pelota tiene, según mi conteo, trece soluciones distintas: pasarle la pelota a cualquiera de sus diez compañeros, puede gambetear, tirarla afuera, patear al arco. Trece, mínimo. Los atletas tienen solamente una. Y si el atleta termina último no va a ser suplente, sigue siendo titular. El jugador juega mal y el próximo partido o campeonato puede estar afuera. Es otra cosa.

-¿Pensás que otros deportes tienen cosas que aportarle al fútbol y viceversa? Existe el ejemplo de Holan y el reciente de Julio Lamas en Central Córdoba de Santiago del Estero.

-Sí, a pesar de que el futbol es el deporte más difícil y el más complejo que existe, porque vos podes hacer todo mal y ganar. En el tenis y en el básquet jugás mal y perdés. Además de que se juega con los pies. A Diego un día le dijeron lo gran jugador que era Jordan y contestó que sí, pero que jugaba con las manos y no jugaba en el barro, ni con lluvia o viento.

-La propia biomecánica del cuerpo humano no está preparada para manejar los pies más que para caminar o para correr.

-Exacto. Además todos los grandes jugadores tienen una forma especial de manejar el cuerpo en el tiempo y en el espacio. En muchas oportunidades, todas sus decisiones están más relacionadas al instinto animal que al ser racional, porque cuando se meten entre cuatro piernas que tienen que gambetear y además elegir si hacer un pase a la derecha o a la izquierda, esa decisión no puede pasar por el cerebro, no hay tiempo. Esa característica se denomina inteligencia astuta según los alienistas franceses. Personas que tal vez no sean tan inteligentes desde el punto de vista psicológico, pero si desde el estratégico. Son puro instinto, por eso son inexplicables. Cuando me preguntan por la genialidad de Messi, no me creo tan vanidoso y estúpido como para intentar explicarlo, porque esos jugadores no nacieron para ser explicados, sino para asombrar, maravillar.

¿Pensás que en este Mundial podremos volver a ver a algún gran equipo que marque una época, como fue Holanda en 1974 o algunos otros?

-No, quien salga campeón no va a quedar en el recuerdo de nadie, salvo en el de su país. No va a existir una Holanda del 74, de eso no me cabe ninguna duda. Eso es para desmentir que del segundo nadie se acuerda, si sos una persona con sensibilidad a la que la emocionan las cosas bien hechas, hasta el tercero te puede emocionar. En 1982 Brasil perdió, pero era el mejor equipo. En 1986 también, yo no podría decir que hubiera pasado si se cruzaba con Argentina. Los Mundiales son injustos porque no siempre ganan los mejores, o no juegan entre sí.

-¿Existen las expectativas en los jugadores de elite en la previa de un Mundial?

Si, desde ya. Son gallos de riña, cuando pisan la cancha quieren ganar porque para eso se juega. Pero supongamos que Argentina quede afuera en primera ronda, algo improbable aunque es futbol. En ese caso el éxito también estaría asegurado porque jugadores y cuerpo técnico van a dar el máximo para que las cosas salgan bien, después pueden equivocarse, pero van a dejar todo. Eso es lo que no entiende la gente, que ya no entiende más nada, porque ya no son más público, son espectadores. Solo quieren que su equipo gane, de cualquier manera.

-A propósito de esta reflexión tuya, recuerdo tu idea sobre una mesa de debate en la que participen personas que no están vinculadas al fútbol, como académicos, etc.

-Sí, porque el futbol es un hecho cultural y formativo y ellos pueden ayudar. Seguramente ellos van a traer muchas ideas que a nosotros no se nos ocurren porque cometemos el error de mirar el mundo por el ojo de la cerradura del fútbol. En la sociedad hay que desarrollar la sensibilidad, alguna vez Einstein dijo que muchas veces la imaginación es más importante que el conocimiento, sin ánimo de corregirlo agrego que estas dos cualidades, sin el auxilio de la sensibilidad pueden dar lugar a hechos brutales como hubo tantos en la historia de la humanidad, porque quienes con mucha imaginación y conocimiento hicieron las bombas que tiraron sobre Hiroshima y Nagasaki no tenían ninguna sensibilidad. Desde los primeros años de educación, desde la primaria hay que sensibilizar a los chicos, también a los jugadores cuando comienzan. ¿Cómo hacerlo? Bueno, a través de una buena lectura, de la poesía, la música.

-Y aquellos grandes equipos de los que estábamos hablando hace un momento estaban dirigidos por personas sensibles. Como Guardiola, por ejemplo, que tiene una relación íntima con lo artístico.

-Todos los grandes entrenadores tienen esa relación. Una vez propuse, en un congreso en el que había más de 400 entrenadores de toda América Latina que se hizo en el hotel Conrad de Punta del Este, en el que también estaba Marcelo Bielsa, que elijan diez entrenadores, entre cientos de miles que existieron, que hayan hecho equipos de época a nivel mundial. Solamente diez. Dijeron Guardiola, Arrigo Sacchi, Rinus Michels, Zagallo, Cruyff, creo que otro dijo Van Gaal. Hasta ahí muy bien, hasta que un argentino dijo Menotti. Le dije que no, porque César hizo lo suyo a nivel local con Huracán pero la Selección de 1978 no es recordada mundialmente. El hilo conductor entre todos los entrenadores nombrados anteriormente es que están muy cerca del hecho cultural, de la sensibilidad. Guardiola y su relación con directores de teatro, Michels con toda la bohemia holandesa, Sacchi con músicos e intelectuales italianos y el Lobo Zagallo con Toquinho y Vinicius de Moraes. En las escuelas de entrenadores hay que hacer eso, acercar a todos quienes participen de este hecho cultural y formativo que es el fútbol, a la sensibilidad.

-Están las referencias comparativas de Menotti entre un equipo de fútbol y una orquesta, en el que un jugador puede hacer un solo pero después tiene que volver.

-Claro. Pensemos en Diego, en Messi. Están liberados de toda responsabilidad, cuando el equipo pierde la pelota ellos quedan libres, tratando de imaginar la próxima jugada. Pero en definitiva es como decía Cruyff: para jugar como la mayoría de los equipos, alcanza con poco. En cambio para hacer lo que hizo Guardiola, hay que saber mucho. Por más que tengan los jugadores que tengan. Hay equipos que ganan, pero no emocionan, porque si lo único que importa es el resultado nada tiene sentido. Bielsa dijo alguna vez que esta sociedad está acostumbrada a premiar lo que se consigue y no lo que se merece. Siempre fueron muy importantes sus reflexiones, es una persona que dignifica la profesión.

-En línea con lo que decís, a Bielsa no lo acompañó tanto el éxito deportivo, sin embargo los hinchas del Leeds nunca van a olvidarse de él.

-A eso voy, el éxito no es ganar. Andá a hablar con el 99% de los jugadores que pasaron por sus manos y vas a encontrar el éxito verdadero: es recordado por todos como una persona que les cambió y les mejoró la vida.

Nicolás Moretti

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