Se inició el US Open 2026, el tenis se roba el foco de las siguientes dos semanas en La Gran Manzana, con el swing jazzero de ese New York que los románticos le adjudican. Escribe Fabián Spina.
El US Open transcurre en la geografía que es emblema cinematográfico de la ciudad donde suceden cosas. Terremotos, tsunamis, invasiones alienígenas, monstruos gigantes emergiendo de sus profundidades. King Kong, Godzilla, Woody Allen. Todos parecen vivir en Nueva York. También, durante este par de semanas al año, vive ahí el núcleo duro del tenis mundial.
Pasó la primera ronda. Por supuesto sucedieron cosas en el torneo.
Llegaba Novak Djokovic y toda su leyenda viva (39 años, actualmente Nro. 4 del ranking mundial), sufriendo el calor y la humedad. Daba la noticia internacional de la medianoche de domingo, perdiendo —con lágrimas en los ojos, ¿despedida?— frente al argentino Mariano Navone (25 años, Nro. 49), y al revés, Mariano Navone, un pibe nacido en 9 de Julio, daba la noticia dominguera nacional, ganándole en cinco sets a Nole en la cancha central del US Open, a estadio lleno. Así de grande era su sonrisa en la entrevista de final de partido.

El martes arranco con amenazas de lluvia. Francisco Cerúndolo, el argentino de más alto ranking (Nro. 25), alcanzó a dar su primer paso superando con solidez al austríaco Filip Misolic, antes que comiencen las suspensiones en las canchas descubiertas por la confirmación de las amenazas meteorológicas. Sin Jannik Sinner (Nro. 1) —ausente con aviso por lesión en una rodilla—, el alemán Alexander Zverev (Nro. 2) cerraba los partidos de primera ronda vistiendo la pilcha del candidato mejor rankeado del torneo. Terminó la noche en cancha central —a techo cerrado y semivacía— ganándole al italiano Lorenzo Sonego en cinco sets, con mucho esfuerzo y pronunciados altibajos en el rendimiento.
Pero atentos a la administración de candidaturas porque el lunes había tenido lo suyo: el último campeón, Carlos Alcaraz (Nro. 3), volvía después de varios meses de inactividad por una lesión en su muñeca derecha. Cabello largo, una pequeña vincha y barba de varios días ¿Lo conocen? Cuando lo ves flotar sobre el cemento para pegarle a una derecha o voleando en la red con la boca llena de sonrisa, lo conoces al toque.

Le ganó con solvencia en tres sets a Roman Safiullin.
Safiullin comparte país de nacimiento con Andrey Rublev (Nro. 24). Un país que no tiene bandera. Rublev tiene un parecido estético con Beck —el cantante—, sobre todo por su cabellera rubia despeinada, pero tiene gestualidad de descarrilado extremo de novela de Dostoievski. Eso me dio pistas para recordar que el país sin bandera es Rusia. Que en realidad tiene bandera, pero que las autoridades de la Asociación de Tenistas Profesionales, no la coloca para tomar distancia y “cancelar” el conflicto armado internacional que ejecuta Rusia. Aunque el acto seguido es preguntarse por qué flamean las banderas de USA en los mástiles de todos los estadios del torneo, mientras se ejecutan múltiples conflictos armados internacionales enarbolando esa bandera. La respuesta que encontré es, que Rublev le ganó a Otto Virtanen —de Finlandia— en súper tie-break en el quinto set. Me agrada, amamos los personajes de Dostoievski.
Fabián Spina
Instagram: @fabspina
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