Lejos de las cámaras y las multitudes. La historia de Messi termina como empezó. Con un viaje hacia el pasado. De la llamada de Omar Souto a todos los Messi que aparecían en las Páginas Amarillas a una carta de puño y letra días después de perder la final del mundo.

No se puede jugar al fútbol de la manera que lo hizo sin una cabeza superior, que por su timidez nunca se tradujo en sus entrevistas, que fueron un embole casi todas. Menos las que dio con colegas (Zidane, Patón Guzmán). La mejor la reflotó en su video despedida y fue por radio, ese artefacto mágico que nos dicen que está en desuso.

Ya ni los autos tienen la radio incorporada. Se hubieran perdido esa mañana que suelto y enojado al aire, como nunca, gritó: “Quiero terminar mi carrera y quiero haber ganado algo con la Selección. Y si no, haberlo intentado todas las veces posible”. Como un designio del destino el programa se llamaba “El que abandona no tiene premio”. ¿A quién le importa? ¡Toda esta guinda! ¡Si te sofoca! ¿A quién le importa?

A nosotros que transitamos toda nuestra adolescencia y nos hicimos viejos a la par de Messi. De La Paternal al maldito Metlife. Justo 10 años atrás volvía en Mendoza de su primera renuncia. Antes subió un comunicado con la frase “amo demasiado a mi país y a esta camiseta». Apareció rubio y barbudo como el fuego quemando ruinas. Quizás se sintió un poco el Chizzo de La Renga y tenía ganas de decirnos que “adónde voy, siempre voy a buscar lo que es mío”.

Las cartas cierran la historia, la que le dedicó al padre y la que nos habló a nosotros. El mejor Messi ya no es el que está por venir, el mejor Messi es el que no conocemos, o el que no conocemos tanto. El que fue ídolo, ejemplo, líder y capitán de la mejor Selección de la historia, que hoy lo despide agradeciendole por los gestos que no vimos.

El superhéroe tranquilo convivió con el loco de Ezeiza, por el que se desviven los trabajadores del predio por todos los detalles que tuvo con ellos. La mayor locura de una vida normal fue el imán que nunca cortó con su país. Anda a descansar Leo, nos hiciste el pueblo más feliz del mundo.

Lucas Jiménez
Twitter: @lucasjimenez88

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