Punk de Bérgamo

Klopp dijo que le gusta que sus equipos sean Heavy Metal, entonces el Atalanta es Punk bien sucio de antro suburbano. Un equipo que golpea y recibe siempre al borde de nockear o quedar en la lona. Escribe Esteban Coco Bedriñan.

Las tribunas vacías de Mestalla, producto de la prohibición al público para acudir al estadio por la epidemia del Coronavirus, contrastan con los millones de ojos que se vienen depositando en el juego del Atalanta. El conjunto comandado por Gian Piero Gasperini logró eliminar al Valencia de España por un global de 8-4 y se convirtió en el primer clasificado para los cuartos de final de la UEFA Champions League 2019/2020.
Si bien el conjunto de Bérgamo viene realizando un par de buenas temporadas en la Serie A de Italia, donde obtuvo un tercer puesto en la 19/20 que lo catapultó a jugar en el máximo nivel de Europa (y también logró ser finalista de la Copa Italia), no fue hasta esta llave de octavos donde pudo plasmar en cancha todo lo que ya venía realizando en su liga de origen. Para transformarse en uno de los dos mejores del grupo C, debieron esperar hasta la última fecha donde un 3-0 en su visita al Shaktar de Ucrania y un triunfo del City de Guardiola ante el Dínamo Zagreb en Croacia les permitió clasificarse en segundo lugar con apenas 7 puntos en seis partidos (ganó 2, empató 1 y perdió 3, con goleadas estrepitosas como un 4-0 en Zagreb o un 5-1 en Manchester) marcando apenas 8 goles y recibiendo 12.


Todo lo que en Champions no salía hasta los octavos, en Serie A fluía de manera natural: un 7-1 al Udinese, dos 5-0 en fila ante Milan y Parma, un 7-0 al Torino y un 7-2 al Lecce para dejar al Atalanta en un cuarto lugar que otorga una plaza para la Champions de la temporada venidera con 48 puntos producto de 14 triunfos, 6 empates y 5 derrotas, con 70 goles anotados y 36 recibidos. Es el segundo equipo más goleador de Europa por detrás del PSG francés, superando a gigantes como Barcelona, Liverpool, Juventus o Real Madrid, por citar solo a algunos. Habrá que esperar a ver cómo se define la liga de Italia ya que fue suspendida por la epidemia del Coronavirus, por lo menos hasta ahora, hasta el 3 de abril.

¿Pero qué es lo que está realizando el Atalanta para que el mundillo futbolero pondere tanto su juego? Por lo pronto, los de Gasperini vienen realizando un fútbol fresco, de posesión y ataques rápidos y bien elaborados que contrasta con el prejuicio que se tenía del antiguo catenaccio italiano. Defensas que salen jugando con pases internos si es necesario y filtran líneas y un 3-4-1-2 que puede mutar a 3-4-2-1 dependiendo del rival.
El arco es de Pierluigi Gollini, sobrio portero italiano de 24 años, quien no pudo jugar este martes la vuelta ante Valencia por una lesión en uno de sus meñiques. La línea de tres en el fondo es compuesta la mayoría de las veces por el brasileño Rafael Toloi, el argentino José Luis Palomino y el suizo-albano Berat Djimsiti, pudiendo ingresar el italiano Mattia Caldara, quien puede jugar por cualquiera de los tres.

El mediocampo, elástico y que se suma para relevar a los que salen jugando del fondo, o que se incorporaran al circuito de ataque con total normalidad, suele estar integrado por el neerlandés Hans Hateboer por derecha y el alemán-neerlandés Robin Gosens haciendo la banda izquierda, con la opción del belga Timothy Castagne para relevar a ambos. El centro de ese mediocampo es de otro nacido en Holanda: Marten de Roon y del suizo Remo Freuler.

En ataque, y dependiendo siempre del rival, Gasperini utiliza al argentino Alejandro Papu Gómez (capitán y figura) como enganche aunque a veces lo utilice como falso 9 y un solo punta: suele ser el esloveno Josip Ilicic. Si el argentino va de 10 entonces al esloveno lo acompaña alguno de los dos colombianos que hay en el plantel: Duván Zapata o Luis Muriel, pudiendo sumarse a ellos o al medio centro como opción el croata Mario Pasalic.

Con este plantel, el Atalanta dejó atrás con total autoridad al Valencia. Al 4-1 en Bérgamo, se le sumaron los cuatro goles del nuevo goleador del equipo en Champions, Josip Ilicic, autor del póker para el 4-3 final en el vacío Mestalla. De cara a lo que pueda llegar a venir, los equipos con más jerarquía y mayor experiencia en la competición, el Atalanta deberá ajustar líneas ya que es una escuadra que a pesar de su gran cantidad de goles, le permite al rival que le marquen mucho. La revancha ante los españoles así lo demostró. Contra los grandes de Europa, que suelen ser equipos noqueadores cuando se les juega de tú a tú, los de Gasperini deberán ajustar las líneas y las marcas pero sin perder la esencia que los trajo hasta aquí, con un fútbol hambriento y veloz.

Sin juego hasta los primeros días de abril por la liga italiana y con los cuartos de final para mediados del mismo mes, en Bérgamo no quieren ilusionarse en exceso. A la espera de los demás equipos que se sumen a cuartos, con el sorteo como próximo objetivo y a la espera que decaiga el brote de Coronavirus que va paralizando de a poco al juego en todo el mundo, el Atalanta sueña generar los anticuerpos necesarios para llevar su vistoso fútbol al Estadio Olímpico de Ataturk, Estambul, el próximo 30 de mayo en la final de la Champions League.

Esteban Bedriñan

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