Ante la noticia de que Messi no seguirá en el Barcelona, se volvió a disparar la ilusión y el humor de los hinchas del fútbol argentino. Desde la primera hasta la última categoría, pasando por los clubes de barrio, publicaron la foto de Lionel con la camiseta de su club y dandole la bienvenida. Escribe Gabriel Jiménez.

Ante la noticia de la negativa del Barcelona de hacer frente al contrato de Messi, las redes se llenaron imágenes en las que se ve al rosarino siendo presentado en diferentes clubes locales que apenas pueden pagar la luz… ¿Qué hay detrás del meme?

Luego llegaron las fotos de casi todos los clubes con Messi vistiendo sus colores, algo que comenzó en Europa con la especulación de algunos pocos, luego se hizo  chiste y era obvio. La respuesta popular surge sin pedir permiso, ni vestir de etiqueta, sale corriendo a ver qué escribe en la pared la tribu de su calle. Mientras todos los empresarios europeos se afilan los dientes para sumarlo a las filas de sus equipos de mega estrellas mundiales, acá se apela a lo emotivo, a lo propio, a la identidad, a la pertenencia, al barrio.  

Sería hermoso que Lio jugara en Argentina, que se pusiera la de “Ñuls”, la del “pirata” cordobés, la del “víbora” sanjuanino o la del “lobo” mendocino (déjenme soñar a mí también), pero no por el hecho de tener al As de espadas jugando con tus colores, de querer tener esa ventaja, sino por la simplicidad de verlo jugar acá, como uno más entre nosotros, donde los héroes son terrenales y llevan nombres como “garrafa”, “burrito”, “bocha”, “gitano” o “el Víctor”. Y también por el folklore de poder decirle a los primos “mirá, Lio nos eligió a nosotros”, hacer la bandera, pintar el mural, encargar el tatuaje.   

Quizás lo difícil es eso,  vincular a Messi con el barrio, y es ahí donde radica el chiste,  Messi representa más a la Champions que al potrero. Pero también es ahí donde se abre la posibilidad, la esperanza, el “¿por qué no?”, el “quién te dice”, que resuena en las charlas futboleras de café o en las mesitas de los drugstores argentinos, si ya tiene todo, si ya ganó todo… a lo mejor le tiene ganas al barro ¿quién sabe? Maradona siempre dijo que no pudo jugar una Libertadores, a lo mejor Lio tampoco se quiere quedar con las ganas.

Es todo un delirio, no importa como sea finalmente, la cosa es que el chiste es válido porque esto es fútbol, dinámica de lo impensado, diría Panzeri, ese lugar donde los poderosos pueden caer, donde la plata no siempre brilla, donde todavía, es el corazón lo que hace rodar a la pelota.

Gabriel Jimenez

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