Armenia y Azerbaiyán llegaron a un acuerdo de paz, tras treinta años de guerra. Un conflicto que se remonta a un siglo atrás. El fútbol, de las naciones y sus clubes, nos sirve como disparador para hablar de la guerra en Nagorno Karabaj. Escribe Esteban Bedriñan.

El gol de Hovhannes Hambardzumyan para vencer a Macedonia del Norte y clasificar a Armenia a la Zona B de la Liga de Naciones de Europa, fue apenas una pequeña alegría de esas que el fútbol suele otorgar  en tiempos de guerra. El pueblo armenio, luego de 44 días de intensos bombardeos entre su milicia y las tropas de Azerbaiyán, tuvo que asistir hace menos de una semana a ver cómo varios de sus compatriotas quemaban y abandonaban sus casas en distintas zonas de Nagorno Karabaj para que las mismas no fueran utilizadas por el ejército azerí.  El hecho sucede luego del acuerdo tripartito firmado entre ambas naciones y Rusia, mediador en el conflicto, para dar un alto al fuego en una guerra que data desde hace más de un siglo.

Con estas medidas adoptadas en la madrugada del 10 de noviembre, Armenia cede varios terrenos que mantuvo en su poder por más de 30 años. El primer ministro de ese país, Nikol Pashinian, escribió en su cuenta de Facebook que el pacto era “una decisión extremadamente dolorosa” para él y su pueblo. Y es que este anuncio llega justo después de que las fuerzas de Azerbaiyán tomaran el control de Shusha (según los azeríes, Shushi para los armenios), una localidad clave porque es la segunda ciudad más grande de Nagorno Karabaj, ubicada a tan solo 11 kilómetros de Stepanakert, la capital y porque durante casi tres décadas estuvo bajo control armenio.

A pesar de que la UEFA estableció una prohibición que establece que, tanto las selecciones de Armenia como Azerbaiyán, como sus respectivos equipos, no pueden jugar en su territorio. Los partidos deben mudarse a otros países. Sin embargo, el mismo organismo, le otorgó la final de la Europa League a Bakú, la capital de Azerbaiyán. En la Eurocopa que debía disputarse este año, pero por el Covid 19 fue pospuesta para el año que viene, la capital azerí también iba a ser cede. Evidentemente la proscripción puede reverse con unos cuantos petrodólares arriba del escritorio.

Para entender los orígenes de este conflicto en Nagorno Karabaj, un territorio de 4400 km cuadrados, es clave conocer  la importancia y la historia de una zona como el Cáucaso sur. En la revista Late, el periodista Fernando Duclos (aka Periodistán en Twitter) explicaba que luego de la Revolución de Octubre de 1917 nacieron los países de Armenia y Azerbaiyán, quienes reclamaban ciertos territorios para sí mismos, lo cual decantó en una guerra que, a grandes rasgos, se aplacó cuando la Unión Soviética volvió a tomar posesión de la zona (1921). Con la desintegración de la URSS en 1991, armenios y azeríes se volvieron a enfrentar por la región montañosa de Nagorno Karabaj, una zona que durante los tiempos soviéticos había sido colocada bajo la órbita azerí pese a que en ella más del 90 por ciento de la población era armenia.

 “La guerra, que dejó cerca de 30000 muertos, terminó en 1994, con victoria armenia. Nagorno Karabaj consiguió su independencia de facto y se constituyó así la República de Artsaj, con una bandera que exhibe los colores armenios. El tema es que este nuevo país no fue reconocido por la comunidad internacional, para la cual Nagorno Karabaj se convirtió así en una especie de limbo, un tema del que nadie quería hablar mucho, un conflicto irresuelto y puesto en el congelador” afirma Duclos.

El papel preponderante que juegan las potencias mundiales y los vecinos de ambos países, es clave para entender un poco cómo puede continuar el conflicto en Nagorno Karabaj ahora que se ha alcanzado el tratado de paz. Rusia, Turquía, Irán o los Estados Unidos son todos actores fundamentales en restablecer el orden (o no) a una zona conflictiva por antonomasia.

Stefan Meister es el director en Tiflis, Georgia, de la oficina de la Fundación Heinrich Böll, una organización alemana de ciudadanos intelectuales, científicos, periodistas y activistas de movimientos sociales, ecologistas y feministas que tienen como tarea principal la educación política en el ámbito nacional e internacional orientado a promover la formación de la voluntad democrática y el entendimiento entre los pueblos, entre otras misiones. En una nota concedida a la cadena alemana DW (Deutsche Welle), sostiene sobre Rusia que “los armenios no se sienten realmente seguros. Uno tiene la sensación de que Rusia está jugando con ambas partes. Vemos una reacción rusa relativamente débil ahora, mientras que Turquía interviene masivamente en este conflicto, en lo militar.” Ankara apoya abiertamente a Azerbaiyán en el conflicto debido a las grandes similitudes étnicas y culturales entre ambos países. Además, Turquía ha intentado durante años que su suministro de energía sea independiente de Rusia y tiene grandes acuerdos con sus socios en Bakú. Tal vez el más importante sea el oleoducto Bakú-Tiflis- Ceyhan, por donde sale buena parte del petróleo azerí al mundo y donde posee grandes acciones la empresa British Petroleum.

Siempre según la opinión de Meister, Rusia mantiene vínculo con las dos ex repúblicas soviéticas, pero los que la unen con Armenia son mucho más intensos. Suministra armas a ambas partes del conflicto, pero solo Ereván paga un precio preferencial y tiene una base militar en Gyumri, la segunda ciudad más grande de Armenia.”Rusia juega un papel muy problemático en este conflicto, porque lo usa para mantener a ambos países como dependientes de sí misma.” Según su visión, cree que Irán está más cerca de Armenia que de Azerbaiyán, que a su vez compra armas al archienemigo de Irán, Israel. Según informes de Azerbaiyán, al menos un proyectil ya ha alcanzado territorio iraní durante los combates en el sur de Nagorno Karabaj. Y cree que Irán es “muy escéptico sobre la participación turca y el cambio de poder en la región. También desde el punto de vista iraní, sería peligroso que el conflicto se extendiera a los países vecinos: muchos azerbaiyanos viven en el lado iraní de la frontera.”

La administración Trump, por su parte, se ofreció en todo momento como mediador en el conflicto, ya sea desde su secretario de Estado, Mike Pompeo, reunido en un par de oportunidades con representantes de Armenia y Azerbaiyán para conseguir un alto al fuego, como desde su lugar en el llamado Grupo de Minsk, órgano mediador en el conflicto de Nagorno Karabaj de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), cuyos copresidentes, Rusia, Francia y los Estados Unidos, han dirigido durante años la mediación en el conflicto. También, es oportuno decirlo, el conflicto en el Cáucaso sur estalló en la recta final de la campaña presidencial en los Estados Unidos.

Debido a esta situación, la Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) anunció el 20 de octubre la suspensión hasta nuevo aviso de los partidos a nivel selecciones y clubes de Armenia y Azerbaiyán. “Se pedirá a la Federación de Fútbol de Armenia y a la Asociación de Federaciones de Fútbol de Azerbaiyán, incluidos sus respectivos clubes, que propongan sedes alternativas para sus próximos partidos de competición de la UEFA que se jugarán en casa. Se hará un seguimiento de la situación en la región y la decisión adoptada hoy por el Comité Ejecutivo de la UEFA no afecta a la planificación en curso para la celebración de los partidos de la UEFA EURO 2020 en Bakú en junio del año próximo.”

Fútbol en Armenia

Eliminada rápidamente en la clasificatoria para la Euro 2020 a manos de Italia, Finlandia, Grecia y Bosnia-Herzegovina, Armenia tuvo una gran Liga de Naciones de la UEFA: ocupó el primer puesto en el grupo C2 de la Zona C y obtuvo un meritorio ascenso a la Zona B de la próxima temporada. Debido a la sanción antes mencionada, jugó dos de sus tres partidos como local en Polonia (2-2 vs. Georgia) y en Chipre (1-0 vs. Macedonia del Norte). Dirigidos por el experimentado español Joaquín Caparrós desde marzo de este año, cuentan con un argentino naturalizado en sus filas: el delantero de Huracán, Norberto Briasco Balekian suele ser citado para aportar variantes en el ataque. También se destacan el volante colombiano naturalizado Wbeymar Angulo, el delantero georgiano Aleksandr Karapetyan, el volante ofensivo ruso Arshak Koryan y su capitán, el defensa Varazdat Haroyan, al que, símbolo de los tiempos que corren, las fake news enviaron a la guerra. Bastó una llamada a su agente por parte del periodista Roger Pascual, deEl Periódico de España, para desmontar la operación que miles de medios del mundo no quisieron o supieron chequear.

Pero sin duda alguna, si se habla de la gran figura de Armenia, Henrikh Mkhitaryan es quien se lleva todas las palmas. Volante con llegada y buena técnica, hoy se desempeña en la Roma de Italia y cuenta buenos pasos por el Shaktar Donetsk de Ucrania, Borussia Dortmund de Alemania, Manchester United y Arsenal de Inglaterra. Precisamente, mientras jugaba en el club londinense, se dio una situación que pinta de cuerpo entero lo que significa el conflicto entre ambas naciones: en el año 2019, por decisión de la UEFA, la final de la Europa League se disputó en Bakú, capital de Azerbaiyán. Debido a la fuerte tensión entre ambos países, el jugador armenio desistió por su seguridad de participar en la posterior derrota de su equipo ante el Chelsea por 4-1. Lamentablemente no fue la única vez que no pudo ser de la partida por este motivo. En la segunda ronda de ese mismo certamen, Mkhitaryan no formó parte del plantel que viajó a la capital azerí para vencer 3-0 al FK Qarabag y ya había tenido que desertar en la edición del año 2015 de la UEL cuando, jugando para el Borussia Dortmund alemán, no fue de la partida en un encuentro ante el FK Gabala.

El periodista Nahuel Lanzón, del  suplemento Enganche, uno de los creadores del podcast Alter  Fútbol y realizador de innumerables hilos en Twitter sobre fútbol no convencional de diversas partes del mundo, explica en esa red social que el nivel de la liga armenia es bastante bajo: las dificultades económicas hicieron que muchos clubes hayan dejado de existir y como consecuencia, hay pocos equipos profesionales. 10 clubes en Primera División y otros 10 en Segunda, de los cuales 6 son reservas de los de primera. Durante la era soviética, el FC Ararat Yerevan fue el club más influyente y una vez consolidados como país independiente, el FC Pyunik se transformó en el equipo más exitoso, aunque desde hace un par de años el FC Ararat-Armenia, creado por el ex presidente de la Federación, Ruben Hayrapetyan (un empresario y político de derecha), se han hecho acreedores a los últimos torneos y cuentan con un gran poderío económico que los respalda.

En Armenia, continúa Lanzón,  viven aproximadamente cuatro millones de habitantes, pero su diáspora se estima en ocho millones de armenios o descendientes viviendo en distintos países. Si bien el genocidio armenio (1915-1923) provocó un éxodo masivo durante la primera guerra mundial, hubo otros momentos de grandes migraciones en distintas épocas, tanto antes como después. Otro efecto de la gran diáspora armenia es la creación de clubes armenios en diversos países, tanto a nivel profesional como amateur. Tal es el caso, por ejemplo, del Deportivo Armenio en Argentina, como también otros clubes en Irán, Estonia o El Líbano.

Fútbol en Azerbaiyán

La selección de Azerbaiyán jamás logró clasificarse a un mundial o a una Eurocopa (ni siquiera a la de 2021 donde será sede de dos encuentros). En el camino a ese torneo continental, terminó en el último lugar del Grupo E con un solo punto obtenido como local ante Croacia, lejos de los balcánicos, Gales, Eslovaquia y Hungría en la tabla final. Tampoco pudieron destacar mucho en el grupo C 1de la Zona C de la Liga de Naciones de Europa. Salvo en el debut con derrota 2-1 ante Luxemburgo jugado en Bakú, debieron disputar sus partidos fuera de casa por los conflictos en Nagorno Karabaj. Ante Chipre hizo de local en Albania (0-0) y fue locatario de Montenegro en Croacia (0-0). Si bien evitaron perder la categoría, solo lograron sumar 6 unidades, quedando terceros en la zona, lejos de montenegrinos y luxemburgueses.

En cuanto a su liga local, el periodista Lanzón comenta que tienen solo 8 equipos en primera división y su nivel tanto futbolístico como de asistencia de público es muy bajo. El equipo más importante es el Neftçi PFC de Bakú, que logró hegemonizar el certamen luego de la independencia de la ex URSS al ganar 8 títulos locales, aunque desde 2013 no puede hacerlo. Hoy por hoy, quien ha logrado trascender las fronteras es justamente un club “expatriado” como el FK Qarabag. Originalmente de la zona de Nagorno Karabaj, el FK mudó sus instalaciones a Bakú y desde allí logró jugar un par de UEFA Europa League e ingresó a la zona de grupos de la Champions League 2017-2018 donde compartió grupo con equipos como el Atlético de Madrid (logró empatarle sin goles como local y 1 a 1 como visitante), Chelsea y Roma terminando en el último lugar.

El fútbol, tantas veces ajeno a los problemas, se vio salpicado en este conflicto entre armenios y azeríes. El caso más resonante ha sido el del ex futbolista del ascenso armenio Liparit Dashtoyan, un joven de 22 años, quien murió en el frente de ataque a principios de octubre. Por su parte, la Asociación de Federaciones de Fútbol de Azerbaiyán (AFFA) ha emitido un comunicado donde hace saber de la muerte de un niño de 13 años que jugaba en las inferiores de un club que fue alcanzada por artillería enemiga. La misiva, que procuraba un pedido de solidaridad por parte de UEFA y FIFA, no logró el cometido aunque contrasta con las réplicas de mensajes de apoyo de clubes turcos por parte del presidente del fútbol azerí, Ramin Musaev, quien en una entrevista se mostró contento con la llegada del conflicto por el hecho de “que haya comenzado lo que habían estado esperando durante tantos años.”

Con la declaración trilateral firmada, en Azerbaiyán se festejó como un triunfo pero en Armenia aún se vive como una dolorosa derrota que deja en una posición incómoda a su primer ministro Pashinian, asediado por la oposición de su país y con miles de ciudadanos protagonizando manifestaciones a diario contra lo que sienten una traición para los intereses del pueblo. El gol de Hambardzumyan y el ascenso armenio a la segunda categoría de selecciones europeas de fútbol, tal vez haya sido apenas un soplo de aire fresco para una nación que perdió más de 2300 vidas de sus soldados en este conflicto y miles de kilómetros de tierra que sentían como propia.

Esteban Bedriñan

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