Hoy cumple 116 años Colón de Santa Fe. Recordamos aquella caravana a Asunción para ver la final de la Copa Sudamericana, la tormenta, Los Palmeras y las ilusiones que nunca se pierden. Escribe Verónica Ibáñez.

Quien busque en estas líneas un análisis futbolístico del partido disputado por la final de la Copa Sudamericana en la Nueva Olla de Cerro Porteño, está perdiendo su tiempo. En esta humilde crónica pretendo poner en palabras algunas de las emociones y sensaciones que gobernaron cuerpos y corazones en un partido histórico para el pueblo Sabalero.

Lo que vivimos el sábado 9 de noviembre de 2019 deja en claro que el Club Atlético Colón de Santa Fe es grande por su gente. El fútbol da revancha, pero lxs hinchas sabalerxs colocamos una vara altísima para cualquier equipo del futbol argentino y sudamericano. 

En su mayoría, el pueblo rojinegro decidió llegar a Asunción por tierra. Las RP1 y RN11, que comunican Santa Fe con Formosa, estuvieron colapsadas desde el día jueves por la tarde cuando empezó la enorme migración. Fueron más de 24 horas arriba de un colectivo, más de diez horas de Aduana en muchos casos, pasar numerosos controles de Gendarmería y hacer enormes colas en las estaciones de servicio. Un verdadero éxodo sabalero ejercitó la virtud de la paciencia en una larga peregrinación. 

En la Nueva Olla no cabía un alfiler. Pese al contexto de crisis económica, 40 mil almas hicieron hasta lo imposible por estar ahí con la ilusión de obtener la primera estrella en la casaca de Colón ¿Cómo perder la oportunidad de vivir una finalísima internacional? 

El calor era agobiante y de a poco el cielo se iba ennegreciendo. La fuerte tormenta opacó solo el cielo, el pueblo sabalero tenía brillo propio y convirtió a las tribunas en una verdadera fiesta. ¡Cómo moderar tan alegría de encontrarnos todxs juntxs viviendo un día histórico para el club de nuestros amores! 

La gente explotó y las lágrimas corrían al escuchar el primer acorde del mítico “Soy Sabalero”:

 “No hace falta que me digan

que soy raza porque tengo hasta el alma sabalera,

 sangre y luto es el color de mi bandera

 y a los negros yo los llevo aquí en el alma” 

En mi caso, como de tantos otrxs, me tocó vivir este momento con mi hijo de 11 años. Él tiene una particularidad: es porteño y sería lógico que fuera hincha de cualquier equipo de Buenos Aires, pero heredó la pasión de la madre, que también tiene su historia, ya que fue criada en tierras misioneras. La pasión y la locura no se explican, simplemente se sienten. No existen formularios, fechas o lugar de nacimiento, clase social, edad o racionalidad para elegir los colores que nos representan. 

Generaciones enteras hicieron un enorme esfuerzo por estar presentes y hacerle sentir a cada jugador que, pasara lo que pasara, fuera cual fuera el desenlace, la gloria de ser colonistas siempre transciende a los resultados futbolísticos. Basta recorrer las tribunas para encontrar a nietxs y abuelxs, madres e hijxs, fundiéndose en un abrazo al ver al querido negro saliendo al campo de juego.

Fuimos a Paraguay con las mochilas cargadas de ilusión, pero teniendo siempre presente nuestra historia. Somos un Club que atravesó hace muy pocos años una profunda crisis institucional y económica, que fue revertida con el esfuerzo desinteresado de muchxs hinchas. Un club que se fue al descenso por la desidia y la mala praxis de un puñado de oportunistas y que, en un abril trágico de 2003, tuvo su estadio Brigadier Estanislao López tapado por el agua. La casa de Colón de transformó en una contención que ayudó a evitar que la inundación arrasara con el barrio Centenario. 

Para lxs hinchas sabalerx, estos recuerdos continúan vivos, por eso, pese a la derrota y la fuerte tormenta que nunca menguó, aplaudimos a rabiar y con los ojos colmados de lágrimas a los jugadores, reconociéndoles el esfuerzo por llegar a esta final. Solo pierden finales aquellos que la juegan, y en este sentido queda claro que Colón ES Santa Fe. El Club Colón y su gloriosa hinchada, están de pie señores. La leyenda continúa…

Verónica Ibáñez

Twitter: @veroib24

Publicado originalmente en La pelota siempre al 10.

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