Tres veces Colombia fue elegida para ser sede de la Copa América. En 1951 al final declinó de realizarla por problemas con su liga. En 2001 corrió riesgo de hacerse por un conflicto entre el gobierno y las FARC. En un mes debería iniciar la edición de 2021 que organiza en conjunto con la Argentina mientras la violencia institucional avanza contra los reclamos populares en las calles. Escribe Lucas Jiménez.

“Para que una fotografía continúe vigente en la historia debe hablar de esa tragedia recurrente, de esa constante de tiempo que vuelve a repetirse, de ese heroísmo o esa vileza recurrente, humana, que regresa y pasa de una lucha a otra, de un lugar a otro, y que se convierte en metáfora de todas las iniquidades habidas y las por venir.”

Fragmento del libro “La rebelión de los oficios inútiles” del escritor colombiano Daniel Ferreira

La primera vez que Colombia fue elegida como sede de la Copa América fue para la edición de 1951. El Congreso Suramericano de Fútbol confirmó la designación en Río de Janeiro, Brasil, donde se hizo la edición de 1949. Pero ese mismo año la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) se separó de la Federación Colombiana de Fútbol y la FIFA decidió suspender a Colombia de las actividades internacionales.

Por estar desafiliada a la FIFA la liga colombiana permitía firmar contratos de jugadores sin la autorización de sus clubes de origen y los tentaba con aumentarles considerablemente el salario. Argentina había tenido en 1948 una huelga de jugadores que terminaría en 1949 con la firma en AFA del primer convenio colectivo de trabajo para los futbolistas, a quienes les garantizaban un sueldo mínimo. Pero otro de los reclamos era que se quite el tope salarial, cosa que se mantuvo y así entre 1949 y 1950 se fueron más de cien jugadores del fútbol argentino, la mayoría recaló en Colombia.

En febrero de 1951 Colombia declinó ser sede del Torneo Sudamericano de fútbol mientras en Buenos Aires se llevaban a cabo negociaciones impulsadas por la AFA para ponerle un punto final a los irregulares procedimientos de la liga colombiana. La misma página de un diario de la época colombiano que anunciaba la cancelación del evento informaba que El Charro José Manuel Moreno “vendría a jugar para el Huracán de Medellín que era uno de los equipos que ofrecía adelantos de dinero a jugadores”. Esta situación duró hasta el “Pacto de Lima” de 1951 que legalizó el fútbol profesional de Colombia y los jugadores extranjeros fueron regresando a sus países.

La selección colombiana tuvo un período de inactividad que fue de 1949 a 1957 cuando jugó el Campeonato Sudamericano (hoy Copa América). Sin embargo en 1951, una representación nacional integrada netamente por los jugadores y cuerpo técnico de la Selección del Valle del Cauca obtendría para Colombia su segundo título oficial en el marco de los III Juegos Bolivarianos en Caracas. El primer título lo habían ganado en 1946 en los Juegos Centroamericanos y del Caribe disputados en Barranquilla.

Para ganar el tercer campeonato la selección colombiana de fútbol tuvo que esperar 50 años. Venció a México 1 a 0 en la final de la Copa América del 2001 con gol del capitán Iván Ramiro Córdoba de cabeza. Colombia había sido designada como sede desde 1987 sin embargo ese torneo estuvo a punto de no jugarse por el conflicto entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El lunes 25 de junio (15 días antes que empezara la Copa) fue secuestrado el ex vicepresidente de la Federación Colombiana de Futbol Hernán Mejía Campuzano. Al otro día se empezó a especular sobre quitarle a Colombia la sede. Esto ya venía siendo un rumor en el primer semestre del 2001 por bombas que habían explotado en Bogotá, Cali y Medellín que habían dejado un total de 12 muertos. Mejía además era parte del Comité Organizador del certamen por lo que la mayoría de los países presionaron a la Conmebol para realizarlo en otro país. En ese momento, el presidente de Colombia Andrés Pastrana dijo: “Quitarle a Colombia la Copa es el peor de los atentados”.

Por urgencia el jueves 28 de junio se decidió realizar una reunión en Buenos Aires para decidir el futuro del evento, y ese mismo día fue liberado en la madrugada Mejía Campuzano. Mientras Pastrana encabezaba personalmente las negociaciones con la Conmebol, el presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ricardo Teixeira, presentaba oficialmente la candidatura de Brasil para organizar la Copa América 2001 en caso que a Colombia le fuera retirada la organización del torneo.

Hernán Mejía Campuzano

Pero la Conmebol decidió ratificar a Colombia como país organizador, aunque con la posibilidad de que se juegue en 2002. Ahí apareció la empresa dueña de los derechos de televisación, Traffic, amenazando con una eventual demanda por daños y perjuicios a la Conmebol porque si se realizaba en enero se cruzaba con la Copa Oro de la Concacaf, en la cual participarían Costa Rica y México, y de ser en julio o agosto perdería interés por la cercanía con la finalización del mundial Corea-Japón 2002.

Finalmente Conmebol confirmó la realización del torneo continental en la sede y fechas previstas inicialmente. La Copa América 2001 se llevó a cabo en Colombia y la selección local logró ganarla por primera vez en su historia, con el mérito de no haber recibido ningún gol en todo el certamen que no contó con la participación de la selección argentina por aducir que no tenía totales garantías de seguridad. La decisión la tomó el presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, y fue ratificada de forma unánime por los presidentes de los clubes.

“En 2001 Colombia pasaba por problemas de orden público ya que finalizaban sin éxito, una serie de reuniones fallidas entre el gobierno y la guerrilla de las FARC. Realmente fue algo mal manejado por ambas partes en su momento, Pero más allá de esa guerra, que era principalmente en el campo, todos en Colombia sabíamos que la Copa América no tendría ninguna clase de problema por eso cayó tan mal que no viniera la selección Argentina, argumentando problemas de seguridad. La tregua que hicieron los actores armados del conflicto era suficiente para hacer una copa segura en mi país”, nos aporta Hugo Penagos desde Medellín.

La selección argentina que dirigía Marcelo Bielsa era el gran atractivo del torneo, brillaba en las Eliminatorias y en junio de ese 2001 había vencido por 3 a 0 a la misma Colombia en el Estadio Monumental con goles del Kily González, el Piojo López y Hernán Crespo. El Loco había dado ya una lista de convocados con la base del plantel que jugaba las Eliminatorias más nombres nuevos como Santiago Solari, Luciano Galletti, Facundo Quiroga y Julio Cruz. En lugar de Argentina jugó Honduras que dio la sorpresa eliminando a Brasil en cuartos de final.

Gonzalo de Feliche es un periodista deportivo argentino que trabaja en WIN Sport de Colombia. A la distancia nos confirma que “fue un golpe duro para el aficionado del fútbol de Colombia que Argentina no haya participado en su Copa de 2001. Era la primera edición que Colombia organizaba y no tener al mejor equipo del momento del continente fue un trago amargo. La Selección de Bielsa era el atractivo más grande que podía tener la competición en ese entonces. Brasil también decidió traer un plantel sin sus máximas figuras, por lo que la ausencia de Argentina pesó incluso más. Colombia es un país muy futbolero y de enorme cercanía con la Argentina debido a la amplia participación de jugadores colombianos en Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo. Indudablemente fue una desilusión”.

La sede que iba a alojar a la selección argentina era Medellín. “Aquí tomaron muy mal ese tema, hasta en el 2011 en el mundial sub 20, mucha gente chifló a los chicos de la selección gaucha”, nos dice Hugo Penagos. Aquella selección dirigida por Walter Perazzo jugó en el Estadio Atanasio Girardot de Medellín todos los partidos del grupo y los octavos de final contra Egipto.

Justamente 10 años después Argentina y Colombia iban a  realizar en conjunto una Copa América, que no pudo disputarse en 2020 por la pandemia. El 13 de junio, ósea en un mes, debería iniciar el certamen con Argentina-Chile en el Estadio Monumental y al día siguiente Colombia tendría su primer partido del torneo con Brasil-Venezuela en el nombrado Atanasio Girardot. Pero la situación social en el país cafetero no está para estar pensando mucho en pelotas rodando mientras vuelan palos y gases a metros de los estadios. Desde el 28 de abril el pueblo colombiano se manifiesta en las calles de distintos puntos del país en contra de la Reforma Tributaria o “Ley de solidaridad sostenible” que su presidente Iván Duque presentó el pasado 15 de abril ante el Congreso. En el estallido social de Chile del 2019 que duró 6 meses murieron 34 personas. En Colombia en los primeros 8 días de protestas hubo 37 muertos.

Andrés Felipe Muñoz es futbolero, hincha fanático de Atlético Nacional y uno de los líderes de “Los del Sur”, la barra de Nacional. En exclusiva para Lástima a Nadie, Maestro Pipe expresa la postura de su grupo sobre el tema: “Para nosotros no debe jugarse la Copa América y mirá que te lo estoy diciendo en detrimento de nuestros intereses porque si se juega a nosotros nos va bien. Porque hay muchos negocios aledaños a la realización de la Copa América como la venta de merchandising. A pesar de que el turismo está limitado habría un micro turismo de periodistas, delegaciones, de directivos y eso nos favorece a nosotros con cosas que hacemos alrededor del estadio. A pesar de que nos favorece sentimos que puede ser un buen motivo para que la comunidad internacional se entere que aquí en Colombia las cosas no están bien y que por un asunto de dignidad y de moral, no deberíamos tapar esa realidad realizando una Copa América cuando el fútbol en estos momentos no tendría que importarle a nadie por encima de la dignidad y el bienestar de un pueblo y el respeto por los derechos humanos en este momento cuando se violan derechos constitucionales, uno de ellos la protesta, asesinando a la gente que ha protestado.”

Las diferencias entre el contexto de país de la Copa América del 2001 con respecto a la del 2021 son muy notorias. “En este momento las circunstancias son muy diferentes ya que las manifestaciones están directamente en las ciudades con protestas y cierres de vías muy fuertes que aunque todavía no hay desabastecimiento de artículos de primera necesidad, no se descarta que en el futuro suceda. El país en la parte económica no pasa por su mejor momento, por lo que el gobierno ha presentado  una reforma tributaria que es uno de los puntos álgidos de la protesta nacional. Además tenemos la pandemia del Covid en su peor momento con más de 400 fallecidos diarios”, afirma Hugo Penagos.

Nuestro colega colombiano va  más allá en la explicación de por qué se están dando marchas tan masivas en distintas partes del país: “Las protestas en Colombia vienen de una serie de eventos que tienen que ver con malos gobiernos en los últimos 20 años, que solo se han preocupado por llenar sus bolsillos y ofrecernos miedo para luego vendernos seguridad, todo esto en cabeza de Álvaro Uribe, un tipo nefasto para el país y quién es el que realmente maneja actualmente el gobierno  detrás de su “títere” Iván Duque”.

Otra particularidad que se está viendo en las protestas es la unión de distintas hinchadas. “La gente ya no aguanta más desigualdad social y más allá de los colores que nos representan en el fútbol, los problemas sociales son los mismos y no podemos dejar que sigan las injusticias con un gobierno que en plena pandemia decide comprar aviones de guerra en lugar de ayudar a la gente que aguanta hambre en este tiempo tan complicado. Han protestado juntos hinchas de Independiente Medellín y de Nacional, también se vio con América y Deportivo Cali o Millonarios y Santa Fe”, nos cuenta Penagos.

Por primera vez se unieron en un reclamo o una protesta social las hinchadas del DIM y de Nacional ¿Por qué se dio ahora y cómo se gestó la organización del reclamo en conjunto? Nos lo responde Felipe Muñoz de Los del Sur.

“Esta es la primera vez que un paro nacional y una movilización es tan profunda, con tanto dolor y motivaciones del pueblo para ejecutarla. Muchas personas y muchos medios de comunicación se han sorprendido por esa especie de unión o asociación entre ambas hinchadas. Obviamente lo entendemos pero en términos naturales es algo que ocurre ya de alguna manera en nuestra ciudad. No porque seamos amigos ni nada sino porque hace mucho tiempo entendimos que por lo menos respetándonos es el camino para no terminar en una cárcel, en un cementerio o en un hospital, que es donde han terminado miles de jóvenes en nuestra ciudad y en nuestro país en los últimos 40 años. Aquí siempre ha habido un respeto importante entre ambas barras a pesar de que también hubo una época muy dura entre ambas. Yo sé que esto para Argentina es impensado, la barra de Banfield y la de Lanús o Los Andes y Temperley. Acá realmente ocurrió porque hay una comunicación con los líderes de ellos. En esta ocasión para coordinar cómo estar en las calles no solamente coordinamos que ellos estuvieran un poco más atrás y nosotros más adelante sino que hubo un pedazo del trayecto donde terminamos juntos y no hubo más que cantar y fluyó esa foto en conjunto.”

La foto de la que habla Pipe están las dos barras en la calle bajo un puente con las banderas y los brazos en altos. Donde termina una bandera de Independiente Medellín desplegada de forma horizontal aparece una en vertical con los colores verde y blanco de Atlético Nacional y la cara de Maradona. Diego como bandera de la lucha popular latinoamericana. “Maradona es alguien muy querido por nosotros como referente universal, mundial de su talento futbolístico. En mi opinión y en la de muchos el mejor que futbolista que ha surgido en toda la historia, en términos netamente técnicos-deportivos-mentales. Ahora sumándole sus posturas políticas o para el pueblo, que pueden ser bastante cuestionadas para mucha gente, o que hayan estado investidas de contradicción, eso es otro discusión, pero que para nosotros siempre fueron válidas y llamativas. Entonces con ese cariño aquí después de su muerte se hicieron algunas banderas y casualmente una de esas es la que salió a la calle. Obviamente es un símbolo”, expresa sin dudar Andrés Felipe Muñoz.

Casualmente un amigo del alma de Maradona, que hace un mes pidió que la Copa América de este año se llame Diego Armando Maradona en su memoria, fue el primer jugador colombiano que se manifestó apoyando los reclamos: René Higuita. “En muchos sentidos y proporciones Higuita fue el Maradona colombiano. Todo el reconocimiento para él que fue el primero en proclamarse. Aquí Higuita es todavía empleado de Atlético Nacional, ya no tanto como preparador de arqueros sino como una especie de figura diplomática. Atlético Nacional es una empresa cuyos dueños son empresarios muy grandes del país y son amigos y oficialistas del gobierno actual. Por esa razón el club nunca se manifestó, actitud que tuvo todo nuestro rechazo y repudio. René aún siendo empleado de Nacional no le importó y se manifestó. Por eso tiene todo nuestro reconocimiento y el de mucha gente. Higuita fue el único que se manifestó a tiempo y de manera genuina. Después de él muchos otros se manifestaron pero uno a la distancia sabe reconocer cual es la manifestación genuina y cuál es la manifestación impostada, la obligada por la presión de la gente y por las críticas en las redes sociales”, opina Pipe de Los Del Sur de Atlético Nacional para Lástima a Nadie, Maestro.

El deporte en Colombia se ha utilizado muchas veces como un vehículo para fomentar la cohesión social y promover la paz en medio del conflicto entre el gobierno y las FARC que ha causado una gran fragmentación de la sociedad. Hoy el fútbol está a punto de darle la espalda al sentir de su pueblo. “La intención de las autoridades colombianas es que se juegue la Copa América. Conmebol también lo desea y lo exige. Deberán reforzar criterios para dar a conocer al continente si las garantías están dadas”,  informa desde Colombia Gonzalo De Feliche.

“Vivimos momentos que a la clase trabajadora la atropellan, la estafan y nos mienten. El paro, las tomas, las protestas y pedreas que el fiscal llama “asonadas” son formas de lucha cívica que usa el pueblo para expresar las demandas y presionar soluciones. De ninguna manera son delitos. El derecho a la protesta, además de legítimo, me parece necesario.”

Fragmento del libro “La rebelión de los oficios inútiles” del escritor colombiano Daniel Ferreira

Lucas Jiménez

Twitter: @lucasjimenez88

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