En junio de 2014, la Unesco eligió un tramo de la Ruta de la Seda como Patrimonio de la Humanidad. El periodista argentino Fernando Duclos anduvo por aquella zona y sacó un libro para contarlo. En la siguiente entrevista nos contó el partido entre la selección de Irán y Camboya que vio en cancha, la interna política en Turquía que mandó al exilio al ex goleador de la selección turca Hakan Sukur y las camisetas que regaló en el viaje.

La “Ruta de la Seda: red viaria del corredor Chang’an-Tianshan” es un lugar que fue declarado Patrimonio de la Humanidad el 22 de junio de 2014. Es un tramo de unos 5000 kilómetros de la red de la antigua ruta de la Seda que pasa por países como China, Kazajistán y Kirguistán. Fernando Duclos, alias Periodistan, escribió su primer libro Crónicas africanas en 2015 y el año pasado sacó su segundo libro Un argentino en la Ruta de la Seda que se consigue en Tienda Futurock. Esa ruta tiene más años que la era cristiana. Fernando estuvo más de un año recorriéndola y armando unos hilos de Twitter que han maravillado a miles de personas.

Le quedó pendiente llegar a China. Pero sí estuvo en Kazajistán, Kirguistán, Irán donde fue a ver el primer partido de la selección después de la revolución islámica que permitieron el ingreso de mujeres al estadio. Pasó por Turquía a donde ya no vive el 9 de la selección que salió tercera en el mundial 2002, Hakan Sukur, que se tuvo que exiliar por problemas políticos. Anduvo en Kabul en Afganistán adonde dejó regalos futboleros a personas que lo alojaron con mucha hospitalidad. Todas estas historias y más en la entrevista que le hicimos en octubre del año pasado en nuestro programa de radio.

-Periodistan es una maravilla. Yo estudio historia y le pasó a la gran mayoría de mis compañeros tu cuenta de Twitter y todo el mundo quedó fascinado. En mi caso por la relación que haces en la mayoría de los hilos con el deporte. Pero mis compañeros por los buenos datos de la historia de oriente, algo que no se le suele dar mucha bolilla. ¿Cómo fuiste metiéndote en esto?

-Antes de empezar el viaje yo ya había leído bastante sobre el tema. De hecho una de las razones por las que empecé a viajar fue porque ya estaba leyendo tanto sobre el Imperio Otomano, el Imperio Persa, todas las históricas dinastías chinas y todo lo que es oriente que un poco es como que sentía la necesidad de ir. Después obviamente hay ciertas circunstancias logísticas y materiales que no hacen tan fácil que un sueño así se pueda cumplir. En mi caso la verdad que tuve suerte porque me despidieron de un trabajo, me pagaron una indemnización. Entonces me encontré con tiempo y con plata y bueno dije “listo ¿por qué no? Es ahora”. Así que empecé y como te dije, por un lado ya venía con cierto bagaje previo de haber leído, pero uno puede leer dos millones de libros pero lo que se encuentra al llegar a los lugares es completamente diferente. Entonces por un lado estaba ese bagaje previo en la mochila y por otro lado la realidad que uno se choca y que en mi caso en la mayoría de las veces fue maravillosa.

-¿Dónde arrancaste y donde terminaste la Ruta de la Seda?

-Empecé el 29 de enero de 2019 en España y de ahí seguí rápido por Europa occidental porque no era el gran objetivo del viaje. Llegue a los Balcanes, a la parte de Albania, Kosovo, Serbia, Macedonia, Bulgaria, Rumania. Después pasé para Turquía, seguí rumbo a Georgia y algunas repúblicas rusas como Chechenia. Después ya llegué a Asia central, es decir Kazajistán, Uzbekistán y Kirguistán. De ahí pasé a Irán que fue sin duda uno de los grande highlights de mi viaje y también Afganistán, tal vez el único lugar realmente peligroso en guerra en el que estuve, una semana en Kabul. Después pasé para la Península arábiga. Desde Irán es un barquito hasta Dubai, Omán, volví a Turquía y después de 14 meses terminé el gran viaje.

-¿El gran viaje terminó por que te agarró el coronavirus o ya estaba pactado para que termine?

-El gran viaje el objetivo inicial era llegar a China pero en un momento ya me di cuenta que iba a ser imposible. Primero por la plata obviamente que se empieza a acabar. Pero segundo y principalmente por mi cansancio. En un momento yo estaba en Irán y si vos te fijas el mapa desde ahí hasta China solamente me separaba Pakistán. Pero lo cierto es que entre uno y otro suman 1.400 millones de habitantes, son completamente diferentes. Son países tan intensos y tan diferentes a lo nuestro que para hacerlos bien realmente uno tiene que estar al 100% y yo en ese momento ya me sentía al 20%. Imaginate que es muy lindo todo lo que yo cuento en Twitter, en Instagram y demás pero lo cierto es que estuve un año cambiando de comidas todos los días, durmiendo en camas diferentes todos los días. Entonces yo estaba ya bastante cansado y empecé a planificar la vuelta sin haber llegado a China. Lo del coronavirus sin dudas que aceleró los planes pero me quedaba como muchísimo dos meses más de viaje.

-En varias entrevistas que diste contaste la única vez que fuiste a una cancha de fútbol que fue en Irán en un partido por las Eliminatorias para el mundial de Qatar. Si no me equivoco fue un Irán-Camboya que ganó Irán 14 a 0 ¿Cómo es ir a una tribuna en todo ese viaje que hiciste?

-Exactamente como vos dijiste fue la única vez que fui a la cancha durante mi periplo. Fue por las eliminatorias asiáticas contra Camboya, un 14 a 0. Una selección seria contra una de un país donde el fútbol no está muy desarrollado. Más allá del resultado y del partido fue toda una experiencia. Primero porque ese partido además tuvo una importancia te diría que internacional y sin dudas local porque por primera vez desde 1979 que fue el comienzo de la Revolución Islámica las mujeres fueron permitidas de ingresar al estadio. Estaban en una tribuna separada. Había tribuna de mujeres y de hombres pero podían ingresar que antes no podían. Yo antes de entrar a mi tribuna pasé por la tribuna de las chicas y era una fiesta, un clima de algarabía total. Así que eso fue algo hermosísimo. En algún punto estaba viendo un acontecimiento muy importante. Segundo bueno particularidades como por ejemplo que entré al estadio y en el camino desde que uno pasa el ticket por el molinete hasta que entra a las escaleras había tipo puestitos de comida que te daban comida gratis. Me acuerdo que me dieron una especie de panqueque de papa con una Coca Cola. Uno dice “gua” no estaba acostumbrado a esto.

-En 2018 el suplemento Enganche sacó una revista para el mundial de Rusia donde vos escribiste un texto sobre Senegal y hablabas de la generación dorada de ese país y del Hadji Diouf que se metió en política. Estuviste mucho en Turquía y ahí no sé si una generación dorada pero sí hubo una de bronce, la del 2002 que ganó el tercer puesto en el mundial de Corea-Japón. El 9 de esa selección Hakan Sukur después se metió en política, tuvo que renunciar por casos de corrupción, hubo un intento de golpe de estado en 2016 donde lo acusaron de terrorista y tuvo que pedir la extradición para irse a Estados Unidos. Hoy en día trabaja en ese país manejando un Uber y vendiendo libros porque le intervinieron todas sus cuentas bancarias. Vos estuviste en Turquía en 2019 ¿Qué se habla y qué escuchaste allá del caso de Hakan Sukur?

-A ver lo que yo sé del caso Hakan Sukur lo sé porque también lo leí en los diarios pero con nadie hablé del tema en particular. Turquía es un país muy hermoso y muy especial y singular en el cual el presidente Erdoğan  llegó al poder un poco apoyado por un operador oculto, diríamos, una persona muy importante en la política local que se llama Fethullah Gülen que tenía una organización que no era política pero que al mismo tiempo medio que decidía los rumbos del país. Tenían medios, universidades, en fin mucho poder. Solamente que cuando Erdogan, que era un poco el ahijado político de este hombre, llegó al poder se pelearon muy fuerte y Gulen se tuvo que exiliar. Hakan Sukur en un momento era aliado de ambos. Si vos te fijas por ejemplo fotos en Google del casamiento de Sukur ves que Erdogan, el actual presidente de Turquía, fue el animador de la fiesta. Porque es tradición en Turquía que cuando se casa alguien muy famoso el alcalde de la ciudad, en ese momento el de Estambul era Erdogan, oficie como padrino en algún punto. Entonces Sukur y Erdogan pasaron de ser amigos íntimos hasta que un momento el padrino polítco de ambos rompió con Erdogan, y entonces Sukur eligió a Fethullah Gulen. Él también se exilió, la organización pasó a ser denominada como terrorista, cosas internas de Turquía. Como bien vos dijiste efectivamente Sukur, que supo ser un goleador de clase mundial, hoy creo que maneja un taxi en Estados Unidos.

-¿Vos Fernando sos hincha de Huracán no?

-Exactamente, soy quemero y de Parque Patricios.

-Pensando algo que supongo que me vas a decir que sí. Que llevaste ropa de Huracán al viaje y que la dejaste ahí, regalada a alguien con quien pegaste onda o le agarraste cariño. Contame si hiciste eso y por qué, a quién se la dejaste y en qué país fue.

-Mirá no llevé esta vez ropa de Huracán, sí había llevado cuando viajé por África. Por la sencilla razón de que cuando uno viaja, más en un viaje largo así como el mío y va con la mochila lo más importante de todo al final termina siendo el peso en la espalda, no lastimarse. La verdad que las camisetas de fútbol para viajar no son cómodas porque pesan mucho, juntan olor muy rápido, hay que lavarlas mucho. Entonces por una cuestión de comodidad no llevé ninguna ropa de fútbol pero lo que sí llevé fueron camisetas con los colores de Argentina de la selección pero de algodón. Por ejemplo una que tenía la regalé en Afganistán, en Kabul a una persona que me hospedó. También tenía una remera del Nápoli de las de algodón con el nombre Maradona, de esas reliquias viejas. Esa también la regalé en Afganistán a unas personas que me hospedaron con mucho amor.

-Hablabas recién de Kabul en Afganistán y para nosotros acá en Argentina, supongo que estarás de acuerdo, se nos hace difícil la idea de pensar cómo es un clima bélico. Nos podés contar un poco cómo es atravesar una semana en un país que está en guerra.

-Nosotros tenemos la suerte de nunca haber pasado por ninguna situación de guerra, al menos los que nacimos después de Malvinas. La verdad es que respecto lo que vemos en la tele y que creemos que caen bombardeos todo el día, esas imágenes que quedaron medio históricas con una luz verde que se enciende. Digamos eso no es en última instancia lo peor. Yo no viví ningún bombardeo, ninguna explosión, ningún atentado. Lo peor de todo es lo que queda después cuando las cámaras se van. Porque no es que las explosiones explotan y listo se acabó el problema. Queda un montón de gente sin hogar, queda un montón de pobreza, desplazados, refugiados. Entonces en mi experiencia en Afganistán particularmente yo no tuve absolutamente ninguna situación de riesgo bélico, nada. De hecho la gente me trató maravillosamente. Tengo experiencias increíbles. La pasé de 10 en Kabul. En un momento por ejemplo me acuerdo que estaba con unos amigos navegando en una especie de cisne romántico a pedal por un lago de las afueras de Kabul y yo decía si a mí me ponen esta imagen para que adivine en el lugar del mundo en el que es el último que voy a decir es Afganistán. Sin embargo lo estaba haciendo en Afganistán. En ese sentido la vida es entre comillas normal. Pero claro después uno ve la pobreza, los lugares destruidos, la basura en la ciudad, la falta de expectativa de mucha gente. Ahí uno dice bueno esto es la guerra.

-Una pregunta que te habrán hecho casi todas las veces que te han entrevistado o en los asados que hayas comido desde que volviste ¿Cómo hiciste con el idioma? Debe haber lugares donde el inglés no debe estar tan instaurado.

-Exactamente. Bueno a ver, hoy en día esa pregunta sigue teniendo mucho interés pero la verdad que entre los aplicativos celulares y el sentido común no es lo mismo que hace 50 años. Lo que no quita que sea fácil entenderse. Después bueno con el inglés uno siempre encuentra a alguien pero yo siempre digo que si uno tiene la impresión del país que le dejan solamente las personas que saben hablar inglés es una impresión errada. Por decir un ejemplo, si uno va a hablar con un pastor de ovejas en Purmamarca puede que sepa hablar inglés pero tal vez por las posibilidades en ese lugar o la lejanía, es probable que no sepa y ellos son tan parte o más de la representatividad del país que alguien que pudo estudiar 10 años de inglés en un colegio privado. Entonces digo si yo solamente hablo con la persona que sabe hablar inglés evidentemente también me estoy perdiendo de mucho. Más allá de eso no me quedaba otra opción y después la otra siempre es aprender un poquito el idioma local. Yo sé un poquito de checheno, de ruso, de georgiano, de persa, de turco. No me los acuerdo ahora pero cuando estaba ahí los aprendía y si bien eso no me permitía mantener un diálogo, sí me permitía hablar un poquito y que la otra gente me mire con mucha mejor predisposición y así se abran muchas puertas.

-Me imagino que habrás ido, quieras o no, con ciertos preconceptos de lo que te vende la prensa en esta parte del mundo ¿Con este viaje cuantos preconceptos derribaste después de haber estado en todos los países en los que estuviste?

-Respecto al preconcepto yo por suerte ya no tenía muchos. Primero porque había leído mucho y segundo porque naturalmente como tuve la suerte y el privilegio de haber viajado antes, por ejemplo en el viaje que hice por África, yo más o menos ya sabía con lo que me iba a encontrar. Ya había derribado muchos prejuicios antes. Entonces en ese sentido a mí no me sorprendió casi nada pero obviamente no te voy a negar que lo que más me sorprendió fue la extrema hospitalidad y amabilidad principalmente en medio oriente. Uno sabe que no todos son terroristas como nos mienten los medios de comunicación pero tampoco yo me esperaba por ejemplo que en Irán me alojasen en su casa más de 20, 30 personas diferentes. Ese nivel de hospitalidad por más que uno esté preparado siempre sorprende.

-Estamos en una situación bastante complicada a nivel económico. Amén de la pandemia cortaste el viaje porque como dijiste ya venías bastante quemado y cansado a nivel mental. Suponiendo que el día de mañana podes retomar ese viaje. La idea es volver a China directamente o ya te está tirando, como leí por ahí, conocer Oceanía u otros lados.

-Yo soy un viajero de alma, me encanta. Pero tampoco soy un nómade. No soy de esas personas que sí o sí necesitan viajar. A mí también me pone contento estar en Buenos Aires, una ciudad que es la mía. Ahora haber conseguido un trabajo en la televisión en el canal IP. En ese sentido yo estoy bien acá. Pero te digo si las circunstancias se dieran y yo pudiera volver a viajar tengo dos alternativas diferentes que me tiran. Una es volver a los lugares que uno sabe que la pasó bien, que tiene un montón de amigos y que sí o sí son como una apuesta segura. En mi caso por ejemplo sería Irán. El otro es probar algo nuevo y ahí te digo que me tira todo el mundo. Me encanta cuando leo cosas sobre Papua Nueva Guinea, Samoa, Tonga porque son lugares a los que nadie va. Por otro lado también como no pensar en India, Pakistán, en China. Estuve tan cerca. Pakistán lo vi incluso y no pasé. En fin sería un hermoso dilema.

PD: Entrevista realizada en nuestro programa de radio en Urbana BA. La pueden escuchar acá a partir del minuto 36

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