Juan Pablo Francia viajó de muy chico al país que lleva de nombre su apellido para construir una historia en el fútbol mundial. Pero un día decidió poner sus cosas en una valija para volver a Córdoba y jugar en su querido Sportivo Belgrano. La historia del último 10 cordobés, que de tanto extrañar volvió al barrio para que su nombre sea estadio. Escribe Federico Cavalli.

De inferiores en Sportivo Belgrano, cuando tenía 15 años, Juan Pablo Francia decidió irse solo al exterior para armar su carrera. El Girondins de Burdeos lo vino a buscar y las mieles de una carrera europea lo hicieron aceptar irse solo a las inferiores del club francés a probar suerte. Un paso enorme dejar Córdoba, su gente, sus amigos y el club del cual es hincha.

Pero en Francia se acomodó bastante bien. A pesar de que en la pensión nadie hablaba español, se las ingenió para convivir y ganarse un lugar. Solo venía a la Argentina dos veces por año y sus padres también viajaban esa cantidad de veces. En una de las últimas fechas de la temporada 2004-05 de la Ligue 1, saltó a la cancha en una victoria sobre el Nantes por 2 a 1, con solo 17 años.

En Francia jugó más de 80 partidos y convirtió 11 goles, logrando la Copa de la Liga de la temporada 2006-07, junto a Fernando Cavenaghi, Alejandro Alonso, el arquero de la selección francesa Ulrich Ramé, Johan Micoud (jugó el mundial 2002), Stéphane Dalmat y el delantero Lilian Laslandes, quien jugó en la selección francesa.

Pero algo le faltaba al “Gordo”. Después de jugar la primera fecha de la temporada 2007-2008, armó la valija y sin avisar al club se tomó el primer avión que salió para Argentina. Necesitaba reencontrarse con los suyos. Estuvo más de un año sin jugar y su estado físico no era el mejor. Pero se puso a punto y en la primera temporada de vuelta en Sportivo Belgrano logró el ascenso al viejo Argentino A.

Bajo la conducción de Cristian “El Pájaro” Domizzi, Sportivo arrancó el campeonato del Argentino B ganando su zona con holgura y el cuadrangular final que le dio la clasificación a la final. Allí perdió con Unión de Sunchales, teniendo que jugar la promoción contra Gimnasia de Mendoza.

En el primer partido Francia convirtió de penal y Lucas “Tecla” Farías puso el segundo. Luego llegó el descuento de los mendocinos. En la revancha, el equipo fue sólido y triunfó por dos a cero, quedándose con el ascenso. Para El Gordo, era un sueño cumplido: volver y ascender a su equipo valía haber dejado atrás las luces del fútbol europeo.

Pero la historia tenía un par de capítulos más. Después de cuatro temporadas en el Argentino A, en la 2012/13, el equipo comandado técnicamente por Carlos Mazzola y en la cancha por Francia, le ganó la final por el segundo ascenso a Santamarina de Tandil y se instaló en la segunda categoría del fútbol argentino.

El Gordo fue una de las figuras del equipo de San Francisco. Con la diez en la espalda se encargó de jugar y hacer jugar, hizo valer su gran pegada y convirtió 13 goles, para convertirse en el segundo máximo goleador del equipo. Armó una gran sociedad con el ex Boca Juan Manuel Arostegui que hoy preside la institución.

Hincha, jugador, el diez del equipo, goleador… Fue un sueño cumplido. Su Sportivo Belgrano se enfrentó en la temporada 2013/14 contra algunos equipos importantes: el descendido Independiente, Huracán, Ferro, Unión,  el Banfield campeón de  Almeyda (al que venció de visitante y de local) y Talleres de Córdoba. De ese campeonato quedó grabado el gol que se mandó en Tucumán, al Laucha Lucchetti, desde el córner.

Esa fue la última temporada que todos conocimos dentro de la vieja normalidad (previa a la muerte de Don Julio). A partir de mediados del 2014 la B Nacional regaló 10 boletos a Primera para formar el famoso torneo de los 30, que hasta el momento fue el único que se jugó, ya que después comenzó el desmembramiento para ahora intentar volver a formarlo. Cosas inentendibles del fútbol argentino.

Esa fue la mayor chance de lograr ALGO con el club de sus amores, el club de su barrio, llegar a primera. La Verde no estuvo a la altura y quedó última de la zona B. Pero en la memoria de todxs sus hinchas quedará el gol de tiro libre que el Gordo le embocó a Huracán, un sábado 1 de noviembre de 2014, en un tres a cero que terminó con suspensión por incidentes. Una pegada deliciosa para aprovechar el descuido. Un diez bien pillo.

Por diferencias con la dirigencia se fue a Talleres. Para el 2015 la T formó un gran plantel y Juan Pablo no tuvo muchas oportunidades de lucirse. Solo un gol en la campaña que logró Talleres para ascender del Argentino A a la B Nacional. Podría haberse quedado y tratar de ascender a primera, pero primó su cariño por La Verde y volvió al club de sus amores, que acababa de descender al Federal A.

Las campañas que siguieron lo tuvieron al equipo peleando pero nunca accediendo a una definición por el ascenso. Francia siguió manejando los hilos del equipo, siguió ocupándose de las pelotas paradas y de que la gente espere el partido para ir a verlo con la 10 de Sportivo Belgrano.

El domingo 17 de octubre de 2021 frenó la pelota. Contra Gimnasia y Tiro (S) se despidió del fútbol, todxs en San Francisco estuvieron a la altura. Los compañeros apoyándolo, los dirigentes acercándole una placa, la familia en la cancha saludándolo antes del comienzo del partido y el regalo más lindo de todos: la cancha donde nació futbolísticamente, la que tiene a tres cuadras de su casa, donde consiguió el ansiado ascenso al Argentino A, ahora se llamará “Estadio Juan Pablo Francia”.

Aunque todavía había un partido. Cuando comenzó a rodar la pelota las miradas se las llevaba el Gordo, dueño de cada córner, se llenó los oídos de halagos y cariño que salieron de atrás del alambrado. A los 13 del complemento dejó la cancha y la cinta de capitán, levantó los brazos y dejó atrás 378 partidos, con 85 goles. A los minutos Sportivo empató y todos lo fueron a abrazar.

El gordo Francia fue ese jugador de buen pie, pícaro, con una mirada profunda, entendedor del juego. Pero sobre todo un pibe que hacía lo que más le gustaba, jugar al fútbol y si era en la cancha de Sportivo mejor. Nunca se arrepintió de volver para jugar en La Verde. Se transformó en ídolo y leyenda de su club, el que tanto quiere y al que ahora ayudará desde la función de director deportivo. Quedará para mediados de diciembre su partido despedida.

Se retiró uno de los últimos en su especie. Se retiró uno de los últimos 10. Se retiró en su barrio, con su gente, con la camiseta que ama y que tantas veces se puso para hacer jugar al equipo. Se retiró como quiso.

Federico Cavalli

Twitter: @willycavalli

PD: Las fotos son de Estudio 33 y fueron sacados del Facebook oficial de Sportivo Belgrano

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