Este lunes, Ferro y Quilmes juegan por la primera semifinal del torneo Reducido para ascender a la Primera División. Hace 39 años, los mismos equipos definieron un campeonato de la élite del fútbol argentino. En esa ocasión, el barrio de Caballito levantó el trofeo por primera vez. Escribe Santiago Núñez.

El sentimiento no se puede poner en palabras. ¿Acaso alguien puede entender cómo es que se siente? ¿Alguien podría, por ejemplo, explicarlo? Parece difícil. No se puede comparar con nada, porque es la primera vez. No pasó antes. No pasó nunca. Es la belleza incomparable de encontrar lo que muchas veces fue buscado. Es la magnífica sensación de encontrar el sueño anhelado. Es salir campeón por primera vez, y todo eso que, a la par, pasa por la cabeza y el corazón de quienes lo viven y de quienes lo recuerdan eternamente.

Tapa

El 27 de junio de 1982, Ferro se consagró campeón del Torneo Nacional, luego de ganarle una final a Quilmes 2 a 0 en Caballito (0 a 0 había sido la ida en el Sur). Ese partido consagró por primera vez al Verdolaga, que por tercera vez consecutiva definía un certámen: en 1981, fue subcampeón del Metropolitano que ganó Boca y también fue escolta en el Nacional, galardón que se llevó River. El equipo de Carlos Timoteo Griguol levantó la copa invicto.

“Era saber que ibas a la cancha tranquilo porque, sin importar el rival, sabías que Ferro le iba a ganar. Algo que jamás voy a olvidar es ver venir a la cancha de Ferro a los equipos supuestamente grandes como Boca o River y salir a defenderse. O escucharlos en las declaraciones de sus jugadores en la semana diciendo que les toca ‘con Ferro, en Caballito’. Y, además, pese a lo que decían Clarín y otros medios, era hermoso ver jugar a ese equipo, que no tenía nada de defensivo”, le dice a Lástima a Nadie, Maestro Carlos Guaraldo, que es integrante de la Subcomisión de Estadística, Historia y Museo del club, pero que prefiere ser calificado como “hincha de Ferro”.

El torneo tuvo lugar entre febrero y junio. Ferro compartió la Zona B con Unión, Independiente, Argentinos Juniors, Atlético Concepción (Tucumán), Estudiantes (Santiago del Estero), Unión de Santa Fe, Unión San Vicente (Córdoba), San Lorenzo (Mar del Plata). La ganó con 29 puntos, con 16 victorias y 3 empates (39 goles a favor y 9 en contra). Pasó con el club de Santa Fe a cuartos de final y venció en esa instancia a Independiente Rivadavia de Mendoza, ganando el partido de ida 1 a 0 en Mendoza y empatando en 0 en Caballito. En semifinales, jugó con Talleres. Le ganó 4 a 0 en el estadio Arquitecto Ricardo Etcheverri y empató 4-4 en Córdoba. Eso le permitió jugar, los domingos 20 y 27 del sexto mes, contra Quilmes.

Guaraldo recuerda, con detalles, cómo jugaba aquel equipo: “Con un técnico como Griguol que tenía todo planificado y no dejaba nada librado al azar. Recuerdo de ese Ferro que sabía exacto lo que tenía que hacer. Los marcadores de punta, (Oscar) Garré y (Roberto) Gómez podían mandarse al ataque y lo hacían con frecuencia sabiendo que estaba establecido quién cubría su lugar. Ese Ferro tenía en su defensa a (Héctor) Cúper y a (Juan Domingo) Rocchia, que eran imposibles de pasar por arriba o por abajo. Si el equipo perdía la pelota te presionaba para recuperarla lo antes posible. Tampoco hay que olvidarse que tenía un “diez” como (Adolfino) Cañete, con mucha calidad y que manejaba los tiempos del equipo, acelerando por momentos y poniendo la pelota en un “freezer” cuando las circunstancias del partido lo hacían necesario. Además tenía un socio como (Alberto) Márcico para entretener la pelota y acelerar en el momento preciso, utilizando la habilidad y velocidad de (Claudio) Crocco y la justeza goleadora de (Miguel Ángel) Juárez (que fue goleador del torneo, con 22 goles). Y si a todo esto le agregás que tenía la personalidad de un (Gerónimo “Cacho”) Saccardi en el medio, podría decirte que ese equipo era imbatible”.

Es precisamente Saccardi, ídolo histórico del club, el que dijo apenas terminó el partido que “A lo mejor un hincha de Boca o de River no puede entender lo que esto significa para Ferro”. Guaraldo coincide: “Los equipos como Boca y River, que salen campeones de forma seguida, jamás van a poder entenderlo y disfrutarlo como lo hicimos nosotros”. Y tiene un recuerdo particular:

– No tengo dudas de que esa frase de Saccardi es una realidad. Ni siquiera en esa época medios como Clarín y El Gráfico le dedicaban páginas a Ferro. Pensá que sale campeón en el ‘82 y no fue tapa de El Gráfico porque estaba el Mundial. ¿Vos pensás que, si hubieran sido campeones River o Boca, no eran tapa?

La felicidad se viste de verde

Tiro libre desde la derecha, casi un córner corto. Dos hombres de blanco en la barrera. El relator advierte, alerta, indica. “Atención que otra vez puede estar el pizarrón». La jugada, no obstante, no parece tan preparada. Centro al segundo palo, a la altura del punto del penal. El centrodelantero de verde salta doblando su cuerpo y logra cabecear, aunque la pelota en lugar de salir dirigida se atropella, se tropieza. Pero esa falla le permite a Juárez oficiar de falsa gambeta: que su marcador y el ayudante de éste queden por detrás, mientras él con el impulso va a buscar un cuero que queda manso, picando, entrando al área chica pero todavía lejos del alcance de Tocalli. La pelota se eleva luego del pique previo y le queda a la saeta verdolaga de nuevo, que solamente tiene que acariciar la redonda con la parte externa de la cabeza. Cuando cruza la línea, el del dorsal 11 sale disparado. Ferro 1, Quilmes 0. El primer gol de la primera vez.

***

Ese día los de Caballito ganaron 2 a 0 en el Arquitecto Ricardo Etcheverri, con goles de Juárez (24’) y Rocchia (53’). El árbitro fue Teodoro Nitti. El partido se jugó dos días antes de que Argentina juegue contra Italia por el Mundial y empiece a quedar afuera en la segunda ronda de la Copa del Mundo jugada en España. Las formaciones fueron las siguientes (por el órden de las camisetas):

Ferro: Bacigalup, Cúper, Garré, Gómez, Saccardi, Rocchia, Crocco, Arregui, Márcico, Cañete, Juárez. DT: Griguol

Quilmes: Tocalli, Milozzi, Gizzi, Zárate, Gaspari, Díaz, Lorea, Frediani, Acevedo, Gissi, Converti. DT: Rogel

Ciertos apellidos rutilantes más allá de su rol en esos equipos están a la vista. Hugo Tocalli era el arquero de Quilmes. Su tocayo Cúper, actual entrenador de la selección de Congo, jugó de titular como defensor central. Oscar Garré, que sería campeón 4 años después con Argentina, era titular. Adolfino Cañete, participaría en todos los partidos de esa Copa del Mundo de 1986 con Paraguay.

***

La jugada se ensucia. Hay gambetas, rechazos, más dinámica que claridad. Uno intenta rematar, lo tapan. Otro procura rechazar, pero lo logra a medias. Del embotellamiento rutero con el que se chocó el camino del fútbol solamente se pudo salir cuando el elixir esférico cayó en los pies del Beto Márcico, que recibió la posibilidad de definir todo de casualidad pero lo que hizo se explica por causalidad. Gambeta clara. Un centro impecable, divino, como con la mano. Rocchia se estira. El esfuerzo lo hace caerse. No le importa ni a él ni a nadie porque la pelota toca la red. El “número 6” alto y rubio sale gritando, emocionado, luego de convertir el 2 a 0. El Ferrocarril no va para el Oeste sino para arriba. El tren del cielo ya partió.

***

La crónica sobre ese encuentro, en la pluma de Gustavo Béliz, que salió en El Gráfico, ponía en palabras lo que pasó ese día en el estadio de la Av. Avellaneda: “Busco en mi libreta de apuntes la palabra para simbolizar este aluvión de alegría. No la encontraré. Seguramente está escrita en cada una de las banderas que trepan hasta el cielo de este atardecer, en Caballito. Busco razones, encuentro lágrimas. Exploro motivos, descubro almas. Ferro acaba de consagrarse campeón por primera vez en su historia. Hay un gesto, una fragancia, una melodía que no cabe en ningún diccionario de explicaciones. Sólo el portal de la gloria deja ver el interior de un castillo al que no muchos llegan. De sus paredes penden todos los cuadros de la emoción. Por sus ventanas arriman todos los rayos del sol. Ferro Campeón Nacional 1982. Justo, digno, merecido. Hoy, domingo 27 de junio. Hoy, cuando los imaginarios pasajeros de un expreso de sueños recorren por el andén de la victoria. Cuando la felicidad tiene la forma de un hincha vestido de verde”.

Volver

Es difícil pensar en este Ferro-Quilmes sin rememorar aquella final. Sería muy difícil compararlas. Son cuestiones, circunstancias, campeonatos distintos. Pero traer de nuevo el Nacional 82 al presente es algo que está al alcance de la mano. Guaraldo vive la previa de forma distinta, por ejemplo.  “Las finales del ‘82 sentía que era imposible que se le escaparan a Ferro, por lo que transmitía ese equipo, por su juego. Venía de jugar dos partidos en semifinales contra el Talleres de Córdoba de Labruna, que era un equipazo, y en los dos partidos le hizo 8 goles. Hoy, el equipo me transmite, es cierto, que van a dejar todo, pero lo veo muy parejo con Quilmes. Puede ganar cualquiera. Espero que gane Ferro”.

Pero hay un punto que sí se emparenta. El sueño que en aquel momento era el de llegar, hoy es el de volver. Y no es algo para nada menor.

-¿Hay algo de volver a Primera hoy, luego de 21 años, que se asemeje al menos un poco a esa conquista de 1982?

-En mi caso sí. En nuestra historia, subimos y bajamos varias veces, pero nunca más de 2 años para volver a Primera. En este caso llevamos 21 y ya es mucho. Nací en 1953, tengo 68 años. En el 2000, cuando descendimos, fechas antes del último partido que jugamos un lunes a la noche contra Newell ‘s Old Boys en Rosario y perdimos 2 a 0, yo les dije a mis hijos Florencia y Matías si querían ir a la cancha y que yo iba a ir a Rosario porque no sabía si era el último partido que veía a Ferro en Primera.

La ilusión latente de que lo que parece imposible se vuelva realidad está presente nuevamente. Ya hubo un Nacional ‘82 que demostró que se puede. Que Ferro puede.

Santiago Núñez
Twitter: @SantiNunez

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