Hoy a las 20hs se presenta en la Feria del Libro «Socios Eternos», el nuevo libro de Julián Scher editado por Grupo Editorial Sur. Acá les dejamos un pequeño adelanto de magia y los y las invitamos a acercarse. Por la literatura de la pelota y la memoria. Escribe Julián Scher.

Al cajón central del escritorio de Roberto Santoro le faltaba su carnet de socio. Ya no. Neneca llega de noche al departamento de la calle Fraga, entra al cuarto que mantiene impoluto y apoya el cuero nuevo con el escudo de Racing en el frente al lado de las figuritas del Equipo de José. La casa está en orden.

Su hermano no era sólo un poeta: “Rechazo ser travesti del sistema, esa podrida máquina social que hace que un hombre deje de ser un hombre, obligándolo a tener un despertador en el culo, un infarto en el cuore, una boleta de Prode en la cabeza y un candado en la boca”. Militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, por eso lo secuestraron el 1 de junio de 1977. Ese día, José Martínez de Hoz, el ministro de Economía, anunció una reforma financiera de corte neoliberal. El hambre planificado de millones, es decir, el reverso del exterminio de 30.000.

Neneca pisa el Cilindro con un sobrino y con la nena de su sobrino. Todos de apellido Santoro. En cada acto recolecta una nueva anécdota sobre su hermano, ese tipo que le escribió un poema al fútbol y se lo dedicó a los compañeros de equipo y al Racing Club. Toma el carnet con las dos manos y se lo muestra al público. Santoro está de bigote y con boina. Lluvia de aplausos para el autor de Literatura de la pelota. Fecundó esa maravilla en 1971. León Scher le regaló un ejemplar a su hijo a comienzos de la década del setenta. Su hijo crió a los suyos contándoles que Santoro era de Racing y que estaba desaparecido. Los hijos del hijo de León ya son padres y andan repitiendo a sus pequeños que Santoro es socio eterno de la Academia. La memoria estalla hasta vencer.

“El hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía”. Lo dijo Ernesto Guevara. Santoro peleó desde joven por esa utopía colectiva. En el medio, se casó y se escapó de su luna de miel para ir a la cancha. La anécdota gana terreno en el boca a boca de la tribuna. “Y qué más por este amor”, respondería Andrés Ciro Martínez. Por el césped, devolviendo saludos, avanza Neneca. De golpe la paran dos pibas con la camiseta puesta. Le piden una foto. Acepta por supuesto. Abre el carnet: Santoro está presente. Ahora y siempre. La leyenda continúa.

Julián Scher
Twitter: @DesaparecidosRa

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