Jay Jay Okocha fue uno de los más grandes jugadores de la historia de África y, sin dudas, uno de los más talentosos en representar a Nigeria. Su carrera lo convirtió para muchos hinchas en un héroe de culto. Escribe Francisco Jáuregui.

Cuando Jay Jay Okocha nació (en la ciudad nigeriana de Enugu un 14 de agosto de 1973) en Argentina ya hacía un año que llegaban muchas cartas de lectores a la reconocida revista El Gráfico hablando de un pibe de doce años que jugaba en las inferiores de Argentinos Juniors, o bien los Cebollitas, como se los conocía. Ese pibe, del que al principio no se tuvo muchas precisiones de su apellido (Caradona o Marandona) con el paso de los años se convirtió en el mejor jugador de la historia: Diego, Maradona, el Diez. Al otro, Okocha, muchos lo empezaron a llamar como el Maradona de África cuando vieron sus virtudes futbolísticas.

Pero los caminos no solo se cruzaron entre nombres y apodos. El sábado 25 de junio de 1994 sería un día especial para ambos, para Diego y para Jay Jay. Ese día, por la segunda fecha del Grupo D del Mundial de los Estados Unidos, Okocha tuvo sus primeros minutos en un Mundial y Maradona los últimos. El nigeriano no había salido del banco de suplentes en el debut mundialista de las Súper Águilas (3-0 sobre Bulgaria) pero en el choque ante la albiceleste reemplazó a Sunday Oliseh para jugar la última parte del partido. También serían los últimos minutos de Maradona representando a Argentina en un Mundial. La historia con la rubia enfermera mejor no recordarla…

A veces no hace falta ganar tantos premios para ser considerado como uno de los mejores. Este sería el caso del nigeriano Jay Jay Okocha. Y es que uno de los grandes 10 del fútbol de África nunca pudo ganar el Balón de Oro de su continente. El que entregaba la prestigiosa revista France Football lo tomó en el inicio de sus tiempos en el seleccionado y, mientras compañeros como Yekini (1993), Amunike o Amokachi (1994) eran elegidos en los podios, Okocha no tuvo la misma suerte. Recién en 1998, ya con dos Mundiales encima y una medalla olímpica en su pecho –la de oro en Atlanta 1996- Jay Jay fue segundo del marroquí Mustapha Hadji en el galardón que pasó a ser gestionado por la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Para el periodista Solace Chukwu, “Okocha nunca pudo ganar el premio de la CAF por una cuestión de tiempos. En 1998 Hadji se lo quedó por delante de él porque hizo goles importantes en la Copa Africana de Naciones (CAN) y el Mundial de Francia además de ser una de las figuras del Deportivo La Coruña español. Jay Jay no pudo jugar la CAN 1998 en Burkina Faso porque el seleccionado nigeriano estaba suspendido y eso lo perjudicó”.

No sería hasta 2003 y 2004 –su mejor época en el Bolton Wanderers de la Premier Inglesa- que Okocha volvería a estar en el podio por detrás de otros dos mitos continentales como el camerunés Samuel Eto’o y el marfileño Didier Drogba.

Aunque su nombre completo es Augustine Azuka Okocha con decir Jay Jay todos sabemos a quien nos referimos. El origen del apodo tiene que ver con sus hermanos. Al mayor James lo apodaban Jay Jay, luego el apodo siguió de generación en generación para pasar a Emma y finalmente al astro nigeriano.

Hay un reconocido proverbio africano que reza: “si quieres llegar rápido camina solo, pero si quieres llegar lejos camina acompañado”. Y en la vida de Okocha, antes de irrumpir en la escena internacional del fútbol, hay dos episodios que le cambiaron radicalmente su historia para poder llegar a ser lo que fue.

Los primeros pasos futbolísticos formales de Okocha se dieron en el Enugu Rangers, cuya época gloriosa se dio en la década del nacimiento de Jay Jay, con dos ligas domésticas (1974 y 1975), tres copas de Nigeria (1974, 1975 y 1976), una Recopa Africana (1977 ante el Canon Yaoundé camerunés) y un subcampeonato de Champions (1975 cayendo en la final con el Hafia FC de Guinea). Se dijo que en los inicios de los noventa Okocha pudo llegar a este equipo gracias a un amigo: Víctor Agbo. Compartían un equipo juvenil donde ambos destacaban, pero cuando ojeadores del Enugu fueron a realizar una prueba la consigna era clara: reclutarían al que hiciese más goles. “Ese día ganamos 3 a 0. Yo hice el primero y Víctor anotó el segundo de cabeza. Para el tercero Víctor hizo una gran jugada y tras eludir al arquero tenía el arco libre pero decidió darme el pase para que yo marque”, habría contado el 10 nigeriano años después.

-¿Por qué hiciste eso?-, le preguntó a su amigo.

-Porque sé que sos mejor que yo y vas a llegar lejos. Solo necesitabas un empujón-, respondió Víctor.

Ilustración de Gonzalo Lanzilotta.

Esta fue una historia que circuló por mucho tiempo en Nigeria hasta que se descubrió que había sido un engaño, que alguien la había inventado, vaya uno a saber con qué propósito. Pero como el engaño y Okocha se llevaban bien, la dejamos pasar. Quizás Víctor Agbo no existió, pero sí algún que otro amigo con el que Jay Jay compartió sus primeros pasos dentro del fútbol.

En 1992 Okocha daría el salto a Europa para jugar en el Borussia Neunkirchen de la tercera división de Alemania. De viaje con amigos por tierras teutonas para ver fútbol en la tierra de los campeones del mundo de ese momento (Alemania le ganó la final de Italia 90 a la Argentina de Maradona y Bilardo) Jay Jay acompañaba a los entrenamientos a su compatriota Binebi Numa -campeón mundial juvenil con Nigeria en 1985- y siempre llevaba los botines. Pidió al entrenador participar de los entrenamientos y rápidamente llamó la atención con su juego y le ofrecieron un contrato. Tras un breve paso por Saarbrucken de la segunda, el astro nigeriano llegó a la máxima divisional para jugar en el Eintracht Frankfurt.

“La Bundesliga estaba a punto de quedar desconcertada por los pies veloces, los pases cautivadores, los giros de ensueño y la creatividad llamativa de una de las estrellas en desarrollo”, se puede leer en la web oficial del campeonato alemán sobre la llegada de Okocha a su fútbol. 

Los enganches, el engaño y toda la clase del diez nigeriano quedaron más que plasmados el último día del mes de agosto de 1993, cuando el jugador del Frankfurt sacó a pasear al arquero Oliver Khan y a varios defensores del Karlsruher SC para convertir uno de los mejores goles en la historia de la Bundesliga. “Todavía estoy mareado, incluso ahora”, tuiteó el mítico arquero alemán en su cuenta de Twitter al cumplirse dos décadas de aquel día.

Del niño que se había ido a unas vacaciones en suelo alemán Okocha pasó a ser una de las sensaciones del fútbol de Europa y pronto se transformó en un habitual del plantel de las Súper Águilas, el seleccionado de su país. Salvo la Copa África de 1980, con jugadores como Segun Odegbami, Muda Lawal o Christian Chukwu, el fútbol nigeriano no había tenido demasiados logros. Pero con un joven Okocha en 1994 Nigeria se quedó con su segunda CAN y obtuvo el pasaje a su primer Mundial en los Estados Unidos.

En suelo yanqui fue sumando minutos con el paso del certamen y jugó los 120 minutos del duelo de octavos ante Italia, que se impuso 2-1. Okocha se empezaba a instalar en la elite del fútbol Mundial con la generación dorada de Nigeria. Y dos años después, en el mismo Estados Unidos, los nigerianos se quedarían con el oro olímpico. Histórico ya que fue la primera medalla de oro de un seleccionado africano en la historia de los Juegos Olímpicos. Al igual que el seleccionado de basquet de los Estados Unidos -con Jordan, Bird y Magic Johnson- en Barcelona 1992, ese equipo nigeriano recibió el mote de Dream Team. Okocha, junto a Kanú, Babayaro, Taribo West, entre otros, fue uno de los líderes. Salvo en la final con Argentina -salió a los 15 minutos del complemento- jugó la totalidad del resto de los partidos con goles a Japón en fase de grupos y a México en cuartos de final.

Mientras a nivel selección Okocha ya era un referente, a nivel clubes la siguiente parada fue en Turquía. Por problemas con su entrenador Jupp Heynckes abandonaría el Frankfurt y luego de los JJOO se sumaría al Fenerbahce. Allí, donde al obtener la nacionalidad turca decidió adquirir el nombre de Muhammed Yavuz, tuvo sus primeros partidos en la máxima competición de clubes del mundo. Jugó todos los partidos completos en el Grupo C -Juventus, Manchester United y Rapid Viena- de la edición 1996-97 de la Champions League pero su equipo quedó tercero detrás de italianos e ingleses.

Como Nigeria se retiró de la CAN Sudáfrica 1996 y fue suspendido por ese accionar de la edición siguiente en 1998, el próximo gran evento para Okocha en su seleccionado fue el Mundial de Francia. En la segunda participación mundialista, ahora dirigidos por Bora Milutinovic, Jay Jay fue titular en los dos primeros partidos (3-2 a España y 1-0 a Bulgaria) para descansar en la derrota 3-1 con Paraguay. Para octavos de final el rival fue Dinamarca y los daneses se impusieron por 4 a 1. A pesar del resultado, Okocha ofreció un repertorio para todos los gustos: pisadas, enganches, malabares, sombreros y varios tiros de larga distancia. Sus botines Puma -similares a los que usara Maradona en México 1986- no pararon de hacerle mimos a la redonda. “En términos de estilo y nivel de habilidad definitivamente es el mejor que jamás haya jugado para Nigeria. Su legado fue perdurable porque formó parte del equipo que ganó el oro en Atlanta 96 y luego sería capitán por cuatro años”, afirma el periodista Solace Chukwu.

Esas actuaciones de Okocha calaron hondo en todo el mundo y permanecieron en el tiempo. Hasta en Argentina un reciente proyecto periodístico le rinde honores. “Fue un jugador que nos marcó en nuestra adolescencia, nos maravilló su frescura para jugar, el desparpajo y la calidad que tenía. Fue como una especie de bocanada de aire fresco para un fútbol que en ese momento estaba un poco quedado, chato, aburrido…”, sostienen desde la cuenta de twitter @la_okocha.

Los franceses quedaron eclipsados por lo realizado durante su Mundial y Okocha llegó al Paris Saint Germain (PSG) que no era lo que es hoy pero sí era uno de los grandes del fútbol francés. Con un pase realizado en lo que hoy serían unos 16 millones de euros se convirtió en el jugador africano más caro de la historia hasta ese momento. Y la Ligue 1 terminó siendo la tercera en la que más jugó luego de la Premier y la Bundesliga. El 8 de agosto de 1998, pocos días antes de su cumpleaños número 25, Jay Jay hizo su debut en el equipo dirigido por Alain Giresse y en la primera pelota que le dieron la clavó en el ángulo para convertir el único gol del PSG en la caída 3-1 como visitante del Burdeos. Solamente dos minutos después de ingresar desde el banco de suplentes, dejó en el camino a dos rivales enganchando hacia adentro y sacó un tremendo derechazo que dejó sin chances al arquero Ramé. Acababa de marcar uno de los mejores goles de la historia del PSG. No sería el único…

En el año 2000 Jay Jay jugó su segunda CAN que tuvo a Nigeria como uno de los anfitriones junto a Ghana. Fue titular siempre salvo en la semifinal y convirtió un doblete en el debut ante Túnez y un golazo -similar al que le hizo al Burdeos pero de zurda- en la final ante Camerún para el 2-2 que estiró la definición a los penales donde los Leones Indomables se quedaron con el título. Al menos Okocha fue elegido en el equipo ideal junto a los cameruneses Song, Lauren y Eto’o y el senegalés Fadiga.

Pero si hablamos de Okocha no podemos dejar de mencionar a Ronaldinho. Y es que el brasileño se sumó en 2001 al PSG y a partir de allí todo fue magia, en los entrenamientos y en los partidos. Y pocos días antes de un nuevo cumpleaños el nigeriano tuvo el regalo de jugar el primer partido compartiendo titularidad venciendo 1-0 al Sochaux. Poco a poco el PSG empezaba a sumar estrellas y también eran parte del equipo Anelka, Mikel Arteta y los argentinos Heinze y Pochettino. Justamente este último, hoy entrenador del elenco parisino, puso a Okocha en la misma mesa que Ronaldinho y Maradona. “Son genios del fútbol, talentos increíbles de la historia con los que tuve la oportunidad de jugar”, dijo en 2018.

Uno con el 21 y otro con el 10 se pudieron disfrutar -y los pudimos disfrutar- solamente hasta el mes previo al Mundial de Corea-Japón 2002. Allí Ronaldinho fue campeón con Brasil y Okocha fue el capitán de una Nigeria que se quedó en el grupo detrás de Inglaterra, Suecia y Argentina. Aunque los caminos se separaron aquel tiempo compartido en PSG quedó muy grabado en la memoria y en el juego de Ronaldinho, que años después se convertiría en el mejor jugador del mundo. “Una de las camisetas 10 que siempre admiré”, publicó el brasileño en 2017 en su Instagram oficial junto a Ronaldinho y al colombiano Carlos Valderrama. 

Luego del Mundial en territorio asiático, cuando por la pronta eliminación de Nigeria se podía esperar que la carrera de Okocha empezara a decaer llegarían sin embargo algunos de sus mejores momentos en un campo de fútbol. En un equipo menor como el Bolton Wanderers se ganó el respeto de todos los ingleses. “En líneas generales su llegada tuvo una muy buena recepción, no solo en el Bolton sino que también en el público neutral. Fue un jugador de lujo del tipo que en Inglaterra llamamos “cult hero”, porque fue popular sin jugar en un equipo grande”, afirma el periodista Ralph Hannah.

A pesar de no tener el mejor debut -solo el primer tiempo en la caída 4-1 ante Fulham- y de no completar los noventa minutos en sus primeros partidos, pronto el entrenador Sam Allardyce encontró el lugar de Okocha en el equipo y se volvió clave en el mediocampo junto al francés Djorkaeff y el español Iván Campo. Fue allí que cuando la voz del estadio anunciaba a Jay Jay surgió el ‘so good that they named him twice’. Algo así como tan bueno que le llamaron dos veces.

“Dentro y fuera del campo era el capitán que uno quería. En un equipo con jugadores de tantas nacionalidades, él hablaba varios idiomas y ayudaba a la hora de comunicarse con algunos de los jugadores a los que les costaba más el inglés. Arregló varios problemas de vestuario y era quien transmitía mis instrucciones para que todo el equipo las aplicara de manera correcta. Su habilidad en el campo era sobresaliente y se convirtió en una figura icónica del Bolton”, sostuvo el entrenador Allardyce sobre uno de los mejores capitanes que le tocó dirigir.

2006 sería el último año de Okocha en el Bolton no sin antes dejar algunas jugadas icónicas como el Sombrero Flick ante el Arsenal en 2003 u otro truco contra el Manchester United dejando casi en rídiculo a David Beckham y Roy Keane. Cuatro temporadas de Premier con 124 partidos y varios goles para el recuerdo como un tiro libre a tres dedos que aún hoy perduran en los pasillos del University of Bolton Stadium. “Qué técnica! Era un verdadero showman. Hacía cosas increíbles con el balón y hacía parecer que eran fáciles. No se sabía lo que sacaría de su bolsa de trucos. Era un jugador increíble y uno de mis favoritos”, llegó a decir el holandés Ruud Gullit quien lo ubicó entre los mejores diez de la historia junto a Pelé, Maradona, Zico, Zidane y Platini.

El gran nivel demostrado en el Bolton le valió ser reconocido por la BBC con el premio al mejor jugador africano, siendo el primero en ganarlo en dos ocasiones consecutivas (2003 y 2004). Justamente en 2004 también entró en la historia grande de la CAN al marcar el gol número 1000 en la historia del máximo certamen de selecciones africanas, además de ser el mejor jugador del torneo e integrar el equipo ideal.

Okocha, un jugador capaz de todo esto pero también de vivir situaciones inimaginables en su país natal. Como aquel día en el que en un aeropuerto nigeriano dos controladoras aéreas no lo reconocieron y lo mandaron a hacer la fila para clase económica y cuando él se negó tuvieron que llamar al supervisor. Este vio que Jay Jay tenía un boleto de primera clase y, al leer su nombre en voz alta, las mujeres se disculparon de inmediato y le pidieron un autógrafo al que el astro nigeriano accedió sonriendo pícaramente.

Tras cuatro años maravillosos en el Bolton el siguiente destino de Okocha fue Qatar. A nivel selección Nigeria se quedó afuera de Alemania 2006 y sus últimos partidos fueron en el marco de la CAN 2006 en Egipto donde las Súper Águilas terminaron terceras. Luego de ese torneo Jay Jay se sumó al Qatar Sports Club para pasar un año sin pena ni gloria.

En 2008 retornó a Inglaterra para jugar su último año en el Hull City. Distintos problemas físicos y lesiones aceleraron su retiro, pero al menos, su club ganó el repechaje y subió a la Premier League. 18 partidos en total -pero solamente dos completos- le bastaron a Okocha para dejar igualmente un gran recuerdo en el Hull. Su estilo y extravagancia seguían intactos y cada vez que saltaba al campo los hinchas del club inglés explotaban.

Luego del retiro, en 2015, Okocha fue nombrado presidente de la Football Association del estado de Delta. En 2020 se lamentó en redes sociales por el fallecimiento de Maradona a quien había vuelto a ver en 2017 en un Congreso de la FIFA realizado en Bahrein. “RIP Rey, te extrañaremos”, fueron las palabras de Okocha en su Instagram. Porque entre 10 se entienden, porque no a cualquiera lo llamaron el Maradona de África.

Francisco Jáuregui
Twitter: @sportingafrica

Ilustración: Gonzalo Lanzilotta
Instagram: @plastiboy.inc

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